Creo que gran parte de la familia militar a la que pertenezco, junto con otros muchos españoles, se siente inquieta al sucederse hechos que, apoyados en disposiciones legales que parecen ignorar valores, sentimientos y arraigadas tradiciones, permiten interpretaciones sesgadas de la historia que reavivan pasiones ya enterradas. El silencio al que nos empujan las virtudes de la lealtad, disciplina y obediencia, que siempre hemos cultivado los militares, no debe interpretarse como un signo de aceptación o sumisión. Hoy, ante los últimos hechos, rompo mi silencio buscando en el recuerdo histórico contrastes significativos.
1.- Baler y el Alcázar de Toledo: Comparemos dos decretos. El primero (30 junio 1899) lo firma el presidente de Filipinas, Emilio Aguinaldo, quien tras resaltar el heroico comportamiento de las fuerzas españolas que guarnecían el destacamento de Baler («Epopeya tan gloriosa y tan propia del legendario valor de los hijos del Cid y de Pelayo...»), dispone que no sean considerados como prisioneros, sino como amigos, y que se les faciliten los pases para poder regresar a España. El segundo, una decisión del Pleno del Ayuntamiento de Toledo (21 enero 2010) aprobando el cambio de nomenclatura de algunas calles de la ciudad, entre ellas la del General Moscardó y la de Antonio Ribera, denominado el «Ángel del Alcázar» por la ejemplar labor humanitaria que realizó, especialmente con las 500 mujeres y 50 niños refugiados en los sótanos de la Academia. Vano intento de borrar una página de la Historia. El asedio acaparó la atención internacional y se inscribió en el libro universal de las gestas heroicas. ¡Qué diferencia con Baler! ¿Estamos perdiendo el noble estilo que el pueblo español siempre supo mantener, tanto en la victoria como en la derrota? ¿Por qué en vez de quitar nombres no se añaden los de algunos de los sin duda bravos soldados republicanos que dejaron allí sus vidas luchando por sus ideales? Ese es el espíritu que se nos inculcó en la nueva Academia de Infantería, espectadora privilegiada de la reconstrucción del Alcázar desde la otra orilla del Tajo. No dejemos que muera.
2.- Estatua de Millán Astray: Decreto de 8 enero 1920: «Con la denominación de Tercio de Extranjeros se creará una Unidad Militar Armada... Firmado, Alfonso XIII». Millán Astray es nombrado Jefe Fundador de La Legión y se dirige así a los primeros legionarios: «La Legión os abre las puertas, os ofrece olvido, honores, gloria... A cambio tenéis que dar todo, sin pedir nada... Los puestos más duros y de mayor peligro serán para vosotros... Combatiréis siempre y moriréis muchos, quizás todos». Y fue verdad. Desde el primer día, La Legión combate sin descanso. El ahorro de sangre de los soldados de remplazo, incalculable. Millán Astray es nombrado Hijo Predilecto de su ciudad natal: La Coruña.
Recordemos algunas fechas: 1921: La Legión libera Melilla, asediada por los rifeños tras el «Desastre de Annual»... 1925: Desembarco de Alhucemas con La Legión en vanguardia. Abd-el-Krim se rinde. La pacificación del Protectorado se hace posible... 1936/39: Millán Astray, tuerto y manco de sus heridas de guerra, es una figura simbólica, sin mando real de unidades... 1992: La Legión encabeza la participación española en Operaciones de Paz en Bosnia-Herzegovina y está presente en todos los escenarios: Kosovo, Albania, Irak, Afganistán, Líbano. Su conducta, siempre ejemplar. 2010: La Bandera «Millán Astray», del 4º Tercio, constituye el núcleo del anunciado refuerzo a Afganistán.
3.- Enero 2010: En el 90 aniversario de la fundación de La Legión, el Ayuntamiento de La Coruña retira la estatua de su Hijo Predilecto. ¡Buena medida para estimular a los que parten para Afganistán! Está presente su hija, con el solo acompañamiento de algunos antiguos legionarios. Cuándo nos pregunte «¿por qué?», sólo le podremos decir que compartimos su pena y que los legionarios que van a una dura misión llevan con orgullo el espíritu y el nombre de su padre.
4.- Condecoraciones militares: Sorprendió y fue difícil de entender que el Gobierno (4 diciembre 2009) aprobase una declaración institucional de reconocimiento especial por sus méritos en la transición a la democracia a los miembros de la Unión Militar Democrática (UMD) y más difícil todavía aceptar que fueran premiados con condecoraciones militares, cuyo reglamento de concesión difícilmente encaja con su actuación. Se reabre así un tema sensible, serio y quizás poco conocido por las últimas generaciones. En 1974, cuando el deterioro físico de Franco era evidente, un pequeño grupo de oficiales rompió sus promesas de lealtad y disciplina, despreció a sus superiores, a los que tenía el deber de elevar sus lícitas inquietudes y, aislándose del resto de los cuadros de mando, desde la clandestinidad trató de atraer, con muy poco éxito, a sus propios compañeros a su particular proyecto político, pudiendo crear fisuras graves en las filas de las Fuerzas Armadas.
Y lo hicieron en el momento más inoportuno, cuando empeoraba la situación en el Sahara y cuando los Ejércitos eran muy conscientes de que, más que nunca, tenían la obligación ante la nación de estrechar sus ya fuertes lazos de unión para formar un bloque que, superando nostalgias y sentimientos particulares, estuviera preparado para trasladar su lealtad y disciplina a quien sería su nuevo Jefe Supremo, el Rey de España, desde el mismo momento de su Coronación. Y así se hizo, y el camino de la transición hacia la democracia quedó abierto. Debe quedar muy claro que por constituir una célula clandestina, que no puede aceptar ningún Ejército, y nunca por sus ideales democráticos, fueron juzgados y condenados los miembros de la UMD, amnistiados y rehabilitados en 1987. Premiarles militarmente ahora constituye, a mi juicio, un error serio.
Termino. La ley de la Memoria Histórica está lejos de alcanzar los objetivos que señala su artículo 1º. Dudo que esté consiguiendo la reparación moral de los descendientes de los que militaron en el bando republicano y, desde luego, no está fomentando la cohesión y solidaridad entre las diversas generaciones de españoles. La obsesión por criminalizar una etapa de nuestra Historia, que no se borra por mucho que se supriman nombres, signos y escudos, se derriben estatuas o se dificulte la entrada en alguna basílica o museo, está reabriendo heridas ya cicatrizadas. Sería noble que la Ley diera paso a historiadores honestos que investiguen, todavía más a fondo, y divulguen a los cuatro vientos, las causas que motivaron el enfrentamiento entre hermanos, sin renunciar a denunciar hechos delictivos, dondequiera que se hayan producido. Y sería tranquilizador conocer que los temas claves para el buen hacer de nuestras Fuerzas Armadas (léase Ley de la Carrera Militar que tantos recursos está motivando, Reales Ordenanzas que suprimen los términos «enemigo», «guerra» o que difumina que la misión principal de las unidades es prepararse para el combate, o la próxima Ley de Derechos y Deberes del Militar, con el espinoso tema del asociacionismo) se someten siempre, aunque sus informes no sean vinculantes, al estudio profundo de los Consejos Superiores de los Ejércitos, de cuya valía y lealtad no se puede dudar. Se calmarían muchas inquietudes.
RESULTA que el hermano del alma de nuestro leonés de Valladolid, el presidente del Gobierno de España, que es el islamista Rajip Erdogan, acaba de hacer una redada de militares supuestamente golpistas en Turquía. Amigos para siempre como se vio ayer. En Turquía tenemos una gran tradición de golpes de Estado, es cierto. Y muchos habría que decir, con la historia en la mano, para bien. Para muy bien. Ya sé que no es muy popular hoy decir que son mejores unos golpistas que otros. Que la llamada Revolución Bolchevique fue «chachi» como diría Leire Pajín y los militares que frenaron procesos de usurpación por el izquierdismo totalitario y devolvieron a sus países a una senda civilizada de democracia occidental son unos canallas que han de ser perseguidos por Garzón hasta después de la muerte. Pero la historia de Europa, sobre todo, pero no sólo, demuestra que hubo golpes muy rentables para la calidad de vida de sus ciudadanos. Cierto que muchos no salieran bien. Y muchos tuvieron incluso más víctimas que las que habrían provocado los regímenes que frustraron.
La miseria moral y la violencia que los golpistas son capaces de imponer, su ristra de crímenes y represión, son fácilmente reconocibles. Muchas veces hacen irreconocibles la represión y la miseria moral de los regímenes que querían derrocar o derrocaron. En Chile, la dictadura de Pinochet duró -cada vez más suave- unos quince años. Dejó un país que hoy es modélico en Latinoamérica. Con una transición que emuló a la española. Aquella que elogiamos todos los que la vivimos hasta que llegaron los niñatos que no la vivieron para descalificarla. En Cuba, en cambio, la dictadura aun existe. Con toda brutalidad. Va ya por encima del medio siglo y sigue implacable y procaz, humillando a todos y cada uno de los cubanos y sólo halaga a nuestros turistas del ideal -artistas, niños de la zejazapaterista y cernícalos del turismo sexual- los españoletes que se van de putas jineteras o a otras actuaciones lujuriosas con el miserable régimen que tan bien los acoge y que mata y tiene las cárceles llenas.
Hace unos días aquí en la España oficial de Rodríguez Zapatero les dieron un homenaje a los golpistas de la UMD. Todos por supuesto unos fracasados. Porque no les salió nada bien y porque todos fueron represaliados por el régimen entonces existente. Y no hicieron nada. Ni sirvieron para nada. Todos acabaron cumpliendo penas blandísimas en castillos o penales medianamente razonables. Habrá quienes piensen que es justicia histórica un homenaje a militares que preparan un golpe contra las instituciones a las que juraron obedecer. Supongo que porque los consideraban inmensamente buenos. Sus fines quizás más que sus medios. Pero también hay muchos españoles que piensan que la transición no la hicieron quienes querían derribar al régimen pasado por la fuerza de la insurrección militar, sino quienes, como Adolfo Suárez y tantísimos otros, hicieron el cambio a partir de las instituciones.Porque entendían la historia de este país. Aquí hay muchos empeñados en olvidar que Franco murió en la cama y que fue su gente la que encauzó esa «construcción de la clase media» que no existía en nuestra desgraciada guerra civil pero que después evitó la siguiente. Porque aquí en España los siete demócratas que existían se fueron de este país tan cainita y maldito en cuanto comenzó la guerra. Y se quedaron todos los totalitarios de ambas partes. Para matarse entre ellos. Y había gente decente en todas partes. Y asesinos, ladrones y delincuentes de todo tipo también. Lo insólito es que setenta años después nos haya surgido un iluminado que dice que su abuelo, gran represor y ejecutor de asturianos comunistas era un santo laico, el capitán Lozano, ejecutado por sus compañeros. Lo absurdo es que un criminal absuelto por la amnistía de 1977 como Santiago Carrillo que tiene sobre su conciencia la muerte de miles de nuestros compatriotas dé clases de moral en las televisiones públicas. Lo terrible es que sigamos hablando de golpes de Estado. Como el 20 de julio de 1944 contra Hitler demostró -pese a su terrible fracaso- hay golpes que tienen mucho sentido. Evitan más males que los que provocan.
Según cuenta La Razón, este miércoles y jueves se celebra en Palma de Mallorca una cumbre informal de Defensa de la UE y a la que asistirán el secretario general de la OTAN y representantes de países del Magreb.
Durante estas jornadas, Carmen Chacón ofrecerá una cena de gala a los asistentes y pretende amenizar esta velada con un espectáculo representativo de España. Y para ello, Defensa gastará 90.000 euros para contratar al cantaor Miguel Poveda para que represente un acto flamenco.
El caché de Poveda es de 24.000 euros por actuación. El resto del dinero va destinado a ayudantes, al resto de miembros del espectáculo, luces y sonido así como a los billetes de avión. 1.400 euros vale la decoración del escenario.
Además, 2.000 euros irán para la compra de regalos para los participantes en el encuentro y otros 1.200 para bolígrafos específicos para la ocasión. Los hoteles y las dietas de las delegaciones participantes ascienden a 50.000 euros.
Con el gasto de Defensa para esta cumbre informal, 428 soldados podrían haber realizado maniobras durante una semana e incluso con ese dinero navega durante un día y medio una fragata con doscientos hombres a bordo.
CUATRO son los espacios vitales en la edad de la globalización que nos ha tocado vivir: el marítimo, el aéreo, el exoatmosférico cercano y el cibernético. Estos espacios son de todos y por lo tanto no son de nadie. Pero el libre tránsito a través de ellos es esencial para nuestra civilización. Los cuatro son recorridos a muy distintas velocidades. Se transita por ellos pero no se habitan permanentemente. En realidad la velocidad con la que se cruzan los espacios marítimos es tan lenta -comparada con las otras- y los tiempos que algunos hemos pasado en la mar tan prolongados que a veces nos parecía que éramos sus habitantes. Por cierto, cuánto echo de menos mis tiempos como tal.
En todos estos espacios existen enemigos y peligros al libre tránsito que son por lo tanto amenazas a la civilización de la globalización. Hoy quisiera revisar, aunque sea vertiginosamente, uno de los que afecta a la mar: la piratería.
La piratería es un crimen antiguo pero en su versión actual amenaza al comercio marítimo, es decir al comercio mundial, en el que se sustenta nuestra actual prosperidad. Porque la eficacia lograda por el transporte marítimo utilizando contenedores estandarizados ha conseguido que sólo una mínima fracción del precio de las mercancías sea debido a su movimiento, y de esta manera ha posibilitado que el lugar de fabricación, aquel donde se diseña y en el que se consumen los productos, puedan ser tres localizaciones muy diferenciadas, optimizando el conjunto de una manera que no tiene antecedentes históricos. Si la piratería sigue aumentando, el gasto de transporte se encarecerá -vía los seguros, rescates o pólizas de riesgo- pudiendo llegar a hacer peligrar uno de los pilares de la globalización. Adicionalmente también amenaza -y por lo tanto encarece- la pesca y la navegación de placer y deportiva. Es por lo tanto un serio y potencialmente grave peligro a la libertad de los mares. Puede que en un futuro próximo el componente básico de la misión de las Marinas de Guerra sea el asegurar o contribuir a asegurar la libertad de circulación en los cuatro espacios vitales antes citados, con especial énfasis, naturalmente, en el marítimo.
Los aspectos legales de la Operación Atalanta han llevado a firmar acuerdos con los Gobiernos de Djibouti, Seychelles, Kenia y Somalia (en este caso con el TFG o Gobierno de Transición Federal ) para cubrir tanto el estatus de las fuerzas propias operando en dichos países como la detención y juicio de los piratas capturados.
Los aspectos de cooperación de la Operación se han materializado con la presencia permanente de expertos de las industrias marítimas en el Cuartel General de Northwood (UK) desde el que se la dirige. Estos representantes lo son tanto de la Marina mercante como de las compañías de seguros y organizaciones de las Naciones Unidas tales como el IMO (International Maritime Organization). Así mismo ha habido que firmar acuerdos con la OTAN, con la fuerza TF 151 de la coalición dirigida por los EE.UU. y con las naciones que operan individualmente en dicho teatro o contribuyen a Atalanta sin ser miembros de la UE. Estos acuerdos cubren el intercambio de información tanto en los aspectos operativos como en la definición de los soportes tecnológicos de las comunicaciones que los posibilitan.
El mando de la Operación Atalanta también ha creado una página Web para informar a los buques mercantes que pretenden transitar por el Indico de las normas de protección y condiciones de la amenaza pirata.
No he pretendido ser exhaustivo en todo lo hasta ahora enumerado sino tan solo hacer vislumbrar la complejidad del enfoque integral cuando se pasa de la teoría a la realidad. Por cierto que la UE está potencialmente mejor dotada que la OTAN para acometer este «comprehensive approach» al tener en su seno no solamente mecanismos militares sino de coordinación y control de medios civiles. Con toda la complejidad y distancia que existe entre el Consejo y la Comisión de la UE, no existe en el mundo ninguna organización internacional mejor situada que ella para intentarlo.
En su máxima expresión, el acabar con la piratería procedente de Somalia obligaría a intervenir en este país para tratar de dotarlo de un gobierno eficaz y aceptado por sus habitantes, a la vez que lograr un desarrollo económico que evitara que los desdichados somalíes se lancen a la piratería como un medio para sobrevivir. Pero me parece a mi que nuestras naciones no han alcanzado el grado de resolución que haría falta para semejante empresa. Por lo tanto lo que de momento cabe pedir a las fuerzas marítimas que allí operan no es el acabar con la piratería sino defenderse de la misma con medidas que deberán ser justas, humanas pero también eficaces. Es decir hacer disminuir la relación beneficio/riesgo de los piratas hasta un nivel inaceptable para ellos, pero sin llegar a intervenir de manera esencial en Somalia. Difícil equilibrio pero factible si se resuelven los graves problemas jurídicos existentes.
Los resultados hasta el momento de la Operación Atalanta son buenos sin ser espectaculares. Para mejorarlos el problema básico que hay que resolver es de índole jurídica y no militar. Este problema lo tiene España y en general toda la comunidad internacional y gira alrededor de la definición y tratamiento de la figura del pirata. Ya hace bastantes años que se suprimió de nuestro ordenamiento jurídico la ley que definía la piratería y ahora se trata de reintroducirlo, aunque la correspondiente reforma del Código Penal lleva atascada muchos meses por razones ajenas a este tema. Pero es que cuando se reintroduzca este delito aún quedará mucho que hacer para que los aspectos de enjuiciamiento sean compatibles con los medios de la Armada. Las Marinas de Guerra, por su estatus internacional, sus medios y su natural adaptación al medio marino, son las organizaciones imprescindibles para controlar esta amenaza creciente a nuestro comercio y prosperidad. Pero de la misma manera que las Marinas buscan el apoyo de otros estamentos es necesario que el mundo civil -incluida la opinión publica- comprenda y apoye a su Armada. Esperemos que estas líneas ayuden a lograrlo.
El portavoz de la Diputación de Guipúzcoa hizo un llamamiento este lunes a los ciudadanos a que acudan el sábado al exterior del palacio foral para participar en el acto convocado para responder a la sentencia que obliga a colocar la bandera española en la sede de esta institución.
Eneko Goia, portavoz foral y dirigente del PNV, indicó este lunes en un comunicado, que "se trata de un momento histórico en el que el gobierno foral manifestará su posicionamiento ante la orden de colocar la bandera española en el edificio foral".
El consejo de diputados celebrará una sesión extraordinaria el sábado en la que aprobará una declaración institucional sobre la sentencia que obliga a colocar la enseña nacional en el exterior del palacio foral, tras lo que el diputado general, Markel Olano, la hará pública en un acto público convocado en la Plaza de Guipúzcoa, donde se ubica la sede de la institución.
Olano remitió la semana pasada una carta oficial a todos los cargos electos de todos los partidos representados en Guipúzcoa para comunicar la iniciativa e invitarles a participar.
Goia dijo este lunes que "a lo largo de la historia" la sociedad vasca "ha estado sometida a diversas acciones de imposición" que consideraban "superadas", por lo que esta sentencia representa "un momento histórico, anacrónico y contrario a la voluntad mayoritaria de nuestro pueblo".
"Puedo informarles que en base a las primeras observaciones sobre el terreno y a los análisis realizados por estos expertos, se ha podido determinar que el artefacto era del tipo “plato de presión” y que contenía una cantidad de explosivo de alrededor de 12 kilos. Por tanto, un explosivo de elevada potencia y con gran capacidad de destrucción". La cantidad de explosivo y el tipo de mina fue la única información relativamente novedosa que Carmen Chacón aportó este miércoles en el Congreso sobre el atentado que costó la vida al soldado John Felipe Romero Meneses y en el que resultaron heridos otros seis soldados españoles.
Lo que no faltó, como viene siendo habitual, fue su entrada en el debate terminológico sobre lo que está ocurriendo en la guerra de Afganistán. Según lo que se puede desprender de lo explicado por la ministra durante su comparecencia en la Cámara Baja, el soldado Romero murió en "un atentado terrorista" que se produjo "en una misión que se está desarrollando en un escenario altamente arriesgado de conflicto y guerra".
Y es que pese a que la ministra siempre se ha mostrado en la Comisión de Defensa más realista que fuera de ella, reconociendo incluso que en Afganistán se "impone la paz" y no se "mantiene la paz", este miércoles volvió a mezclar términos. Y es que si fue un "atentado terrorista" se produjo obligatoriamente en un escenario de paz, mientras que si lo que hay es "un escenario altamente arriesgado de conflicto y guerra", lo que causó la muerte del soldado Romero fue un ataque de uno de los contendientes a otro, en este caso, de los talibanes a uno de los ejército aliados.
Además, la ministra no dudó en hacer un guiñó político y eminentemente electoralista a la Generalidad de Cataluña tras repasar el estado de los otros seis militares que resultaron heridos. "En este sentido, quiero dejar constancia y agradecer la absoluta colaboración que tuvimos y hemos tenido en todo momento por parte de la Consellería de Salut de la Generalitat de Catalunya", dijo. En ninguna de sus comparecencias anteriores en la Carrera de San Jerónimo ni ante los medios de comunicación había mostrado su agradecimieto a ninguno de los gobiernos regionales y consejerías de salud que han atendido a soldados heridos en ataques talibanes en Afganistán.
España no sólo va a duplicar el número de tropas, sino que se va a implicar cada vez más en misiones de combate que nuestras fuerzas tenían vetadas políticamente hasta ahora.
Zapatero ha hecho de Afganistán su propia guerra. Probablemente la haya elegido más por conveniencia que por convicción. Al principio para atenuar los efectos de su espantada de Irak y ahora para ayudar a su ídolo en la Casa Blanca. Pero sea cual fuere la razón, lo cierto es que ha elegido la guerra más difícil, por desgracia más difícil aún que la de Irak. Zapatero ha cogido el fusil y lo mínimo que debemos exigirle es que tenga el coraje de reconocerlo y que sea además consecuente con su decisión.
ZP ganó sus primeras elecciones sobre el caballo del "no a la guerra". Su primera decisión ya en La Moncloa fue sacar abruptamente nuestras tropas de Irak en una huida que puso en riesgo la fiabilidad de nuestro país como aliado. Poco después invitó desde Túnez al resto de los aliados a desertar también. Seis años después, y con otro presidente en la Casa Blanca, aquellos hechos aún pasan factura en nuestras relaciones con Washington.
Ese mismo presidente pacifista es el que triplica ahora nuestra presencia militar en la guerra de Afganistán. El gasto anual en esta guerra casi duplica al total del gasto en operaciones militares en el exterior con el último gobierno de Aznar, Irak incluido. Zapatero lleva gastados en Afganistán cerca de mil quinientos millones de euros y sólo para este año, en plena crisis económica, el gobierno prevé gastar casi dos millones diarios en esa guerra. Desde que gobierna Zapatero, 27 soldados españoles han perdido la vida en operaciones en ese país y 58 han resultado heridos.
El Gobierno va a volver a aumentar ahora el contingente español en este conflicto con un total de 1.551 soldados y guardias civiles desplegados en el país asiático. Pero no es sólo un aumento cuantitativo. El Asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, el general James Jones, agradeció efusivamente a Zapatero en su última visita a Washington que haya levantado las restricciones que venía manteniendo para el uso de sus tropas. Afganistán se parece cada vez menos a la operación humanitaria y de reconstrucción en el marco de una operación de paz de la ONU que vendía Zapatero a la opinión pública y se ha convertido en una misión de combate de la OTAN en un escenario de guerra.
El presidente del Gobierno negó siempre, con el mismo empecinamiento que España padeciera una crisis económica, el hecho de que en Afganistán hubiera una guerra. Ahora, obligado por la oposición, deberá acudir al Congreso de los Diputados a explicar por qué estamos inmersos en esa guerra, qué hacen nuestros soldados en ella, cuál es la estrategia y cuáles son los riesgos y los costes que afrontamos. Lo primero que debería hacer en su próxima comparecencia parlamentaria es reconocer no sólo la obviedad de que en Afganistán hay una guerra, sino que nuestras tropas están allí en una misión de combate, liderada por la OTAN, para derrotar al terrorismo de Al Qaeda y el totalitarismo talibán. Si el presidente no tiene ese mínimo de coraje, no merecerá el apoyo que la Cámara le ha dado hasta ahora de forma casi unánime para los sucesivos incrementos de tropas en ese conflicto. Pero sobre todo no merecerá el sacrificio de los soldados que se juegan la vida diariamente en combates que el Gobierno esconde o niega luego que existan. Cuando uno pone en riesgo al vida de miles de soldados tiene que tener al menos la valentía de reconocer que lo hace y respaldar su misión sin el más mínimo titubeo. Hasta ahora, en las muy escasas y tímidas referencias a Afganistán, el presidente ha ensalzado más la labor de nuestra cooperación al desarrollo que la de nuestros militares. Es más, su primer compromiso en el próximo debate debería ser visitar a nuestras tropas en Herat y en Qala-i-Naw. Zapatero no pisa Afganistán desde una fugaz visita en 2005.
La ministra de Defensa justificó el aumento de las tropas ante la Comisión de Defensa el pasado miércoles alegando que Estados Unidos se había plegado finalmente a la estrategia propuesta por España para solucionar el conflicto. Lo decía en el mismo momento en que la OTAN desarrollaba la operación Mushtrarak, la mayor ofensiva contra un bastión talibán desde que inició su despliegue. La verdad es justo la contraria. España no sólo va a duplicar el número de tropas, sino que se va a implicar cada vez más en misiones de combate que nuestras fuerzas tenían vetadas políticamente hasta ahora. Es Zapatero el que se suma a la estrategia del Pentágono y, por fortuna, no es la administración norteamericana la que asume el pacifismo buenista de nuestro Gobierno. En su próxima comparecencia ante el Pleno del Congreso el presidente debería corregir esa errónea percepción de su ministra de defensa.
Una tercera cuestión que Zapatero debería hacer en su comparecencia es contraer un compromiso firme con nuestras Fuerzas Armadas ante el Congreso. Las ansias infinitas de paz del presidente tienen un coste que debe estar dispuesto a pagar. No es razonable que en el momento en que más soldados españoles están desplegados por todo el mundo, desde Afganistán al Líbano pasando por Haití, el presupuesto de defensa sea el que más recortes experimente como consecuencia del ajuste. Es más, si Zapatero quiere involucrar a nuestras tropas en misiones de combate, como lo están ya de hecho en el teatro afgano, tendrá que ser congruente potenciando simultáneamente sus capacidades no sólo de autoprotección sino también de combate. Lo que no es asumible ni política ni moralmente es enviar a nuestros soldados a la guerra en vehículos blindados de hace treinta años. Si Zapatero coge el fusil deberá hacerlo con todas las consecuencias.
Ignacio Cosidó es diputado del Partido Popular por Palencia.
Los primeros cuarteles están recibiendo ya el que será el futuro uniforme unitario de las Fuerzas Armadas, aunque de momento, sólo en su versión árido, el que será utilizado desde marzo en Afganistán. La gran novedad: el camuflaje pixelado.
En los últimos días de diciembre de 2009, el Boletín Oficial de la Defensa publicaba la instrucción del JEMAD en la que se daban las indicaciones que regulaban el nuevo diseño, composición y utilización del uniforme y equipo de campaña en las Fuerzas Armadas. Entre las novedades de esa instrucción, el hecho de que el nuevo uniforme tendría camuflaje pixelado, se utilizaría sin ceñidor y sería unitario, es decir, utilizado por todos los miembros de las Fuerzas Armadas independientemente del Ejército al que pertenezcan.
Ahora, dos meses después de la instrucción, este nuevo uniforme empieza a ser ya distribuído por los primeros acuartelamientos de las Fuerzas Armadas, aunque eso sí, sólo su versión árido, la que será utilizada en Afganistán. Y es que, precisamente, han sido los militares de las unidades que partirán en el próximo reemplazo hacia el país asiático, los que cuentan ya con estos uniformes.
Según informó la pasada semana el ministerio de Defensa en un comunicado, el contingente de Aspfor XXV, que partirá en marzo con destino a Afganistán, desplegará bajo el mando del Coronel de Infantería Miguel Martín Bernardi en torno a un millar de efectivos en Herat –tanto en la Base General Urrutía, donde se encuentra el PRT, como en la Base Logística Avanzada– y en la nueva base de Qala I Naw, en la provincia de Badghis.
El Tercio Alejandro Farnesio IV de La Legión, acantonado en el acuartelamiento General Gabeiras en Ronda (Málaga), y perteneciente a la Brigada de la Legión Rey Alfonso XIII afincada en la base Álvarez de Sotomayor de Viator (Almería), será el núcleo principal. Estará reforzado por unidades de helicópteros del Batallón de Helicópteros de Transporte V con base en Colmenar Viejo (Madrid), la unidad de apoyo logístico a cargo de la Unidad de Apoyo Logístico número 21 de Sevilla, la Brigada de Transmisiones, las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra (Famte), el Batallón Cimic, y el Regimiento de Inteligencia número 1, entre otros.
En su comparecencia ante la comisión de Defensa del Congreso de los Diputados, en la que pidió este miércoles a los grupos parlamentarios el apoyo para el envío de más tropas a Afganistán, Carmen Chacón anunció que “a partir del próximo mes de marzo todos nuestros militares desplegados en Afganistán patrullarán en los nuevos blindados Lince y RG-31”. Así, anunció también la retirada de los viejos BMR del país afgano.
La ministra de Defensa explicó que actualmente hay desplegados en Afganistán un total de 94 vehículo de escuadra MLV Lince y otros 34 vehículos del nuevo blindado de pelotón RG31, un número, de este último, que “se irá ampliando hasta completar las 62 unidades que está previsto desplegar en Afganistán”, dijo. Como ya era conocido, explicó que el transporte al país asiático de los nuevos RG31 se viene realizando desde el último trimestre de 2009 y continúa durante 2010.
De este modo, según afirmó, los soldados desplegados “realizarán sus misiones con los vehículos mejor preparados ante este tipo de artefactos explosivos –en alusión a las minas e IED que suelen utilizar los talibanes– , aunque sabemos que, por muy elevada que sea la protección, siempre existe riesgo”.
Después, tras señalar que tanto los Lince como los RG31 estarán dotados de inhibidores de frecuencias, volvió a insistir en que el riesgo sigue existiendo: “Dicho esto, sus señorías deben tener claro que con los nuevos vehículos, o con cualquier otro vehículo, ni España ni ningún país puede garantizar para sus tropas desplegadas la seguridad al cien por cien”.
Tras esto, Chacón anunció la retirada de Afganistán de todos los BMR que siguen operativos y que cifró en tan sólo 24, un número que se parece extremadamente bajo, teniendo en cuenta que en el último convoy atacado por los talibanes, en el que falleció el soldado John Felipe Romero Meneses, estaba compuesto por once vehículos, de los que diez eran los citados BMR.
No corren buenos tiempos para ellos en nuestra sociedad. En otras más avanzadas, no sólo se valoran, sino que se realzan sus méritos y circunstancias, como estímulo y ejemplo. Lean los programas de educación de la enseñanza primaria en Francia o repasen las carteleras de cine americano.
Aquí, hablar de heroísmo y de héroes es considerado como un trasnochado empeño perdido en la historia.
Nuestra querida Real Academia define el heroísmo como «esfuerzo eminente de la voluntad hecho con abnegación, que lleva al hombre –entiéndase al ser humano– a realizar actos extraordinarios al servicio de Dios, del prójimo o de la patria».
Por supuesto, aún con mala prensa y opinión, los héroes existen y existirán, quizás con más méritos que los descritos por la literatura clásica, la oda o la novela histórica.
Existen y existirán muchos héroes anónimos, que sólo conocemos esporádicamente cuando sale a la luz lo que han sido capaces de hacer determinadas personas al servicio de los demás. Los medios de comunicación, en este caso, llegan a descubrirnos ejemplares conductas de padres o madres de familia que sacan a flote a numerosos hijos, de personas que trabajan diez horas y luego cuidan a sus padres nonagenarios. Hay muchos más. Servidores públicos que velan por nuestra seguridad o por nuestra salud con verdadera abnegación. ¿No son héroes los médicos de un hospital valenciano que empeñan cuarenta o más horas de quirófano en reconstituir o trasplantar una cara? ¿No lo son policías, guardias civiles o concejales del País Vasco?
Pero no está de moda hablar de abnegación en tiempos de egoísmos y egocentrismos. Es difícil entender que haya héroes de Dios vestidos con hábitos de monja en Haití, o de religiosos en los basureros de Guatemala o de Ruanda o fieles seguidoras de la Madre Teresa en un ambulatorio del norte de la India. Pero ¡vaya si los hay!
También es complicado hablar hoy de actos extraordinarios al servicio de la patria. Tanto se ha socavado este sentimiento –que es mucho mas que un concepto o una noción política–, tantas dosis de egoísmo excluyente inyectadas, tanto se ha cedido –aún con consciencia de que lo que se daba era solidariamente injusto– por asegurar votos, que hablar de patria sólo suena a fachada de cuartel.
Debemos acudir a los clásicos para reencontrar a nuestros héroes. Ir a la Tarifa de Guzmán el Bueno, al Lepanto de Miguel de Cervantes, a los cuadernos de bitácora de Juan Sebastian de Elcano o a cualquier diario de operaciones de aquellos Tercios que dominaban Europa. Hay que buscar en la oda o en la prosa certera el relato heroico o acudir a los libretos de las operas de Verdi para encontrar aquel concepto unificador de «dulce patria» la común de todos, la que invitaba al esfuerzo y al sacrificio, la que fundía voces y música, pero sobre todo ilusiones. Nuestro Rey proclamaba en la Universidad de Utrech hace unos años el concepto de un nuevo patriotismo en el que «todos caben, todos son necesarios».
Doy por sentado, resumo, que hay miles de personas que sirven con abnegación a su sociedad, muchos de ellos con categoría de héroes. Una parte de esta sociedad corresponde también a los uniformados. A ellos ,particularmente a los militares, va dirigida esta reflexión.
Porque el mismo día en que unas impresionantes imágenes de televisión plasmaban el heroísmo de unos policías municipales de Santa Cruz de Tenerife que –sencillamente– se jugaban la vida por salvar a una mujer, un psicólogo militar graduado de Comandante, Jefe de Psicología de la Escuela Militar de Sanidad, se despachaba en un diario de difusión nacional refiriendo con discutible autoridad, el que «a los militares –parece que él se excluye– les explicamos que no tienen que ser héroes».
¡Bien!
Aplicando una vara de medir generosa quiero comprender lo que quiso decir nuestro psicólogo. Lo que no queremos son «rambos» de fachada y musculito mas propensos a contar batallas que a ejecutarlas. Pero no lo dice así. ¡Ya es mucho ejercicio interpretarle!
Pero, debo decírselo en voz alta: sí necesitamos héroes preocupados por el prójimo en el País Vasco, en Haití, en Herat o en el sacrificado interior de un BMR atravesando las montañas del norte de Afganistán.
¿Por quién murió si no el teniente Muñoz en 1993 sobre un puente de la masacrada y dividida ciudad de Mostar cuando cargado de plasma y medicamentos para un hospital musulmán fue abatido por una granada de mortero? Simplemente por aquel prójimo y por su Patria. Lea el decreto firmado por el presidente filipino Aguinaldo en junio de 1898 dedicado a los «héroes de Baler, acreedores de la admiración del mundo por el valor, constancia y heroísmo demostrados». ¡Cuantos casos mas podría contarle!
Porque si saco la vara de medir estricta, diré que nuestro oficial de Sanidad está preocupadamente contaminado por las ideas que circulan hoy en día, que confunden peligrosamente el deseo de que la guerra no se produzca con la ilusión de que no se volverá a producir. Debo decirle con todo mi respeto que ha errado en el disparo y debe reflexionar sobre su concepto de la milicia o bien acudir a la consulta de un compañero de facultad.
¡Políticamente correcto! ¡Claro!
En las nuevas Ordenanzas el artículo que habla del homenaje a nuestros héroes es el 134. Antes, se incluía en el 16. Significativo.
¿No se están quitando nombres de calles y placas de muros de los Laureados de Cuba o de Marruecos? ¿No se discute ahora el valor de los defensores del Alcázar de Toledo? ¿Se les enseña algo a los estudiantes de ejemplos de valor y sacrificio llevados a cabo por personas tan pueblo llano como Agustina de Aragón? ¿Porqué en lugar de suprimir a los condecorados de un bando de nuestra Guerra Civil no se suman los ejemplos heroicos de muchos otros del bando republicano? ¿Es que alguien duda a estas alturas de que hubo héroes en los dos bandos?.
No interesa. Siempre es mas fácil borrar que realzar. La primera sala que se desmanteló del Museo Militar de Montjuic era la dedicada especialmente a los Aviadores de la República, una veterana y más que respetada asociación formada en Barcelona. ¡No supe dar respuesta a su presidente! «No se rinda. Puede que lo lleven a Figueras».
Por supuesto, hoy mas que nunca, faltos de valores, necesitamos el estímulo y el ejemplo de abnegación y sacrificio de los héroes. Diga lo que diga nuestro psicólogo de la Academia Militar de Sanidad.
* General y ex Jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra
La AUME recurrió el reglamento de ingreso y promoción en los ejércitos
El Tribunal Supremo ha admitido a trámite el primer recurso interpuesto contra el desarrollo y los efectos que la Ley de la Carrera Militar está produciendo. En concreto, el recurso contencioso-administrativo interpuesto por la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME) se dirige contra el Reglamento de ingreso y promoción y de ordenación de la enseñanza de formación en las Fuerzas Armadas, que fue aprobado por el Gobierno el pasado 15 de enero.
La Asociación enmarca esta impugnación en la lucha por «los derechos y legítimas expectativas de miles de miembros de las Fuerzas Armadas que se están viendo afectados, negativamente, como consecuencia de la aplicación y desarrollo de la Ley de la Carrera Militar».
El recurso señala que el Reglamento aprobado por el Ejecutivo no establece medidas para facilitar el ingreso de los suboficiales y militares de tropa y marinería a las titulaciones requeridas para el ingreso en las escalas de oficiales, y no establece promoción o acceso directo para estos dos colectivos para acceder a los cuerpos comunes, al de Intendencia o al de Ingenieros. También subraya que el reglamento no establece porcentajes mínimos de reserva de plazas para promoción interna, al tiempo que limita la posibilidad de promocionar a tres convocatorias. Junto a esto subrayan otros tres aspectos del reglamento que en su opinión contravienen lo recomendable para un promoción militar en condiciones.
La AUME señala asimismo que el recurso se ha visto complementado por la aparición de un informe del mes pasado elaborado por el Centro de Investigación Operativa de la Defensa, que establecía una serie de conclusiones muy críticas con los procesos de evaluación del personal militar. Entre otras cosas, el informe recalca que el proceso de elección y clasificación adoptado por el Ministerio de Defensa es «irracional», «arbitrario e ineficaz», «difícilmente gestionable», «incierto», «innecesario» y «antieconómico». El Centro de Investigación señala que «en determinadas circunstancias» el sistema propuesto por Defensa «proporciona resultados anómalos incompatibles con criterios objetivos de elección». Además, indica que «no sólo no garantiza la elección de los más cualificados para el ascenso ni de los más idóneos, sino que propicia precisamente lo contrario».
LA guerra sigue. Y nosotros en ella. Basta ponerse delante de un mapa para constatar la coherencia de su envite: un frente militar continuo, que se extiende desde Irak en el Oeste hasta Afganistán y Pakistán en el Este. En medio, Irán, el verdadero corazón de ese conflicto, que es el de más alto riesgo desde la segunda guerra mundial, porque pone en juego dos factores de cuya combinación no existe precedente: guerra de religión y armas de exterminio masivo, yihad y bomba atómica.
No ha hecho más que empezar esa guerra, cuya declaración fue el ataque islamista contra Manhattan hace casi nueve años, y de cuya indistinción entre objetivos militares y civiles Bali, Madrid y Londres hubieron de alzar dolorosa constancia. De no ser rápida y limpiamente derrotada, la guerra santa de los mullahs supondrá la mayor regresión histórica que la humanidad haya conocido en el último milenio: el retorno a lo más oscuro de una teocracia que se ejerce en el nombre del incuestionable libro dictado por el Misericordioso a su Profeta. Entre otras cosas, está en juego la pérdida de la plena condición humana para la mitad de la especie, el retorno de la mujer a su madriguera de animal doméstico. En esa guerra estamos también nosotros. Malamente, porque al gobierno español le avergüenza reconocer que aún tiene ejército, y prefiere disfrazar a sus soldados de enfermeras, y a la muerte en combate prefiere hacerla pasar por accidente. Malamente, porque la ficción de que estar en el frente oriental (Afganistán) es distinto a combatir en el frente occidental (Irak) de la misma guerra, no es simplemente una idiotez geográfica; es un suicidio. La guerra está en Irán. Lo demás son posiciones tácticas.
Dos movimientos sobre el tablero revelan hasta qué punto el envite es alto en esta que se anuncia larga batalla. En Afganistán, Barak Obama parece haber entendido que es preciso jugar deprisa y fuerte; con el simultáneo despliegue masivo de tropas y servicios de inteligencia sobre el terreno. La ofensiva armada en el sudoeste afgano y la simultánea captura en Pakistán del jefe militar de los talibanes, Abdul Ghani Baradar, son síntomas de una apuesta enérgica. Inseparables del dato principal, el que pasa a cambiar todas las estrategias: Irán ha conseguido ya enriquecer uranio al 20 por ciento, la línea sin retorno ha sido cruzada. Es la temida consecuencia de una pasividad internacional difícil de entender frente al nunca ocultado proyecto militar de los Guardianes de la Revolución iraníes: hacer del arma nuclear el instrumento definitivo de Alá en su final venganza contra los infieles. Si alguien pensaba que las sanciones económicas amedrentarían a los guerreros del Misericordioso, es que realmente no tenía ni idea de lo que estaba en juego en las poco equívocas amenazas de Ahmadineyad y en los aún menos equívocos mandatos coránicos.
Irán es frontera occidental de Pakistán, potencia nuclear que linda al sur y al este con la potencia nuclear india. La raya entre Pakistán y la India es hoy la falla más frágil del planeta. A ambos lados de esa raya, dos frutos malheridos de la descolonización acechan el momento de golpearse. A ambos lados, misiles nucleares apuntan al odiado vecino. Irán sabe muy bien que basta encender la mecha. Y aguardar la definitiva catástrofe. Si tal cosa sucede, nadie en el mundo quedará a salvo de las consecuencias. Los alucinados ayatollahs de Alí Jamenei en Qom apuestan sobre la incapacidad occidental para tomar a tiempo medidas que resultan muy antipáticas a sus tan delicadas opiniones públicas. Dejan que el tiempo pase. Saben que el tiempo juega a favor suyo.
La Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados aprobó este miércoles el envío de más efectivos militares al país asiático. Exactamente, 511 militares y 40 agentes de la Guardia Civil. Sólo IU-ICV, representada por Gaspar Llamazares, no dio su apoyo a la petición de Carmen Chacón, que si contó con los votos favorables de PP, PSOE, PNV, CiU y el Grupo Mixto (representado por la diputada de UPyD Rosa Díez).
La ministra de Defensa recordó que los 511 nuevos militares se repartirán entre los nuevos Equipos Operativos de Asesoramiento y Enlace (OMLTs) y los Cuarteles General de la ISAF, tras lo cual entró en detalle sobre los puestos que ocuparán estas nuevas tropas.
Exactamente, 465 efectivos conformarán tres nuevos equipos OMLT, desglosados de la siguiente manera: 155 militares tendrán función de instructores (una parte conformará los nuevos OMLT, otros reforzarán los dos OMLT ya desplegados en Herat, y un pequeño grupo hará labores de apoyo a los guardias civiles enviados); 90 soldados darán apoyo logístico a los nuevos tres equipos creados; 180 efectivos conformarían una tercera compañía de maniobra, destinada a dar seguridad y protección, y que completaría el batallón que se ha ido constituyendo en Qala-I-Now; y 40 efectivos estarían destinados a incrementar la capacidad de transporte intrateatro de la ISAF.
A estos 465 efectivos, se añaden otros 46 militares que contribuirán a la nueva estructura de Cuarteles Generales de ISAF y poder cubrir los puestos asignados a España tras la reestructuración de los mismos.
Por su parte, los 40 agentes de la Guardia Civil cuyo envío fue aprobado este miércoles estarán destinados a la formación e instrucción de las fuerzas de seguridad afganas, que incluiría la organización de un Equipo Operativo de Asesoramiento y Enlace (POMLT).
Las previsiones con las que trabaja el Estado Mayor de la Defensa para el despliegue de los 511 militares y 40 guardias civiles es que se haga en dos partes. La más importante sería aprovechando el relevo que se produce este mes de marzo y en su inmensa mayoría irían destinados a Qala-I-Now. La segunda de parte del despliegue se haría en función de las necesidades de los aliados aunque, previsiblemente, también en este primer semestre de 2010.
Según los datos facilitados por la ministra de Defensa, el envío de este nuevo despliegue en el país asiático supondrá para las arcas españoles un esfuerzo extra de 100 millones de euros este año. En 2009, el gasto que supuso para España la guerra de Afganistán fue de 365 millones de euros, es decir, un millón de euros al día.
Los datos que hizo públicos este miércoles Carmen Chacón calculan que España va a formar a unos 2000 militares del Ejército nacional afgano, lo que significa un de cada veinte de los que se necesitarían para cumplir el objetivo global de ISAF para este año, situado en torno a los 40000 efectivos.
«Al Rey corresponde, previa autorización de las Cortes Generales, declarar la guerra...» Esto da pie a que algunos argumenten que, en tanto no se ejerza tal precepto constitucional, las tropas españolas desplegadas en Afganistán no estén participando en una guerra. Pero el asunto no se puede despachar tan fácilmente, porque en el siglo XXI y en el actual panorama de seguridad la idea de guerra «clásica», a la que seguramente se refiere la Constitución, ha mutado. Curiosamente, en este escenario se podría ir más lejos y concluir que el gran trabajo realizado por los padres constituyentes alcanzó lo sublime cuando, al reglar formalmente la manera de estar en guerra, lograron simultáneamente erradicarla. Y esto, evidentemente, no es cierto.
Profundizar en tal argumento llevaría a embarrancarse en la complicada polémica entre los principios y las formas de las que habla Galdós en Fortunata y Jacinta. El debate político roza ese peligro y se va agriando paulatinamente en el confortable territorio nacional. Unos, cada vez más, llaman guerra a lo que está sucediendo en Afganistán. Otros, cada vez menos, se atrincheran en la negación del fenómeno. Se percibe que estamos ya en un año electoral de vital significado para algunos/as. Mientras tanto, en el comprometido teatro afgano nuestros soldados -cada vez menos ajenos a ese debate- cumplen escrupulosa y esforzadamente sus cometidos. Desgraciadamente, alguno regresa a España antes de lo previsto bien sea de cuerpo presente, o bien mutilado o herido como consecuencia de ataques de un enemigo que oficialmente no existe como tal. Sería comprensible que los familiares, o ellos mismos en los dos últimos casos, no entendieran qué está pasando. Y aquellos que diariamente ponen en alto riesgo sus vidas a miles de kilómetros de territorio nacional, tienen derecho no sólo a saber el qué y el para qué de lo que realmente están haciendo, sino también a contar con todo el apoyo moral y material que la Nación española sea capaz de depararles. Tienen derecho, en definitiva, a que se suplan las carencias que todavía podrían existir en su organización y medios para operar en Afganistán. Y uno teme que esos requerimientos no se satisfarán mientras no se comprenda que aquello que hoy sucede en Afganistán puede considerarse como una guerra. De un tipo nuevo de guerra que no precisa una declaración formal.
Aunque parezcan sensatos, los refranes no son siempre exactos. El dicho popular «la mejor defensa es un buen ataque» no es cierta. La forma más sólida de combate es la defensiva, siempre que sea tan consistente que contra ella se malogren y agoten sistemáticamente todos los ataques del oponente. Y en el presente escenario dialéctico, los que se atrincheran en la «no-guerra», exhiben un buen parapeto: negando el hecho rechazan sus consecuencias. A este tenor está, por ejemplo, la pertinacia en afirmar -de manera inexacta- que lo que hacen nuestras tropas ahora en el teatro afgano es igual a la misión de paz que abordó el primer contingente español (350 militares aproximadamente), desplegado en enero de 2002. También se incluye en este rango el denominar «atentado terrorista» cuando un vehículo de combate y sus tripulantes, durante la refriega, saltan destrozados por los aires debido a la explosión de una mina o similar, esquivando así la idea de una forma irregular de combate o de la propia guerra de minas. Incluso se denominan «tiroteos» y «hostigamientos» a lo que, a veces, son ataques a nuestras fuerzas por unidades o partidas que tienen, incluso, capacidad para maniobrar (coordinación de fuego y movimiento).
Pero esa actitud defensiva, para ser eficaz, demanda una estrecha coordinación interna, difícil de lograr con tantos actores nacionales y extranjeros participando en ella. De vez en cuando, se producen algunas coladuras o incongruencias que paulatinamente van deteriorando la costra defensiva. Pretender escaquearse de la guerra los mismos que se apresuran a incrementar sustancialmente sus capacidades militares para sostener el esfuerzo de guerra sería, quizás, un ejemplo de ello. O mucho ha mutado la estrategia o sería interesante saber en qué escuela de estado mayor se enseñan estas cosas. Se blinda el discurso pregonando que se trata de incrementar las operaciones de entrenamiento de las fuerzas locales con tres equipos especializados (OMLT,s), que no sumarán entre todos ellos mucho más de 100 militares. ¿Y qué pasa con el resto hasta los famosos 511? Además ¿es que entrenar y pertrechar a los combatientes de una guerra civil no supone ser beligerante? Dejando a un lado la inusual diligencia en su anuncio, el incremento del contingente español -cualquiera puede entenderlo- no se hace alegremente sino porque seguramente, además de otras razones, se necesitan más unidades de combate para poder abordar solventemente las misiones asignadas.
La más reciente «gotera» se ha producido con ocasión del viaje a Washington del señor presidente del gobierno para asistir al Desayuno de la Oración («París bien vale una misa», decía Enrique IV de Francia). Previamente a un discurso en el Consejo Atlántico, el Consejero de Seguridad Nacional, que oficiaba de presentador, agradeció pública y efusivamente a nuestro mandatario el levantamiento de las «restricciones geográficas» a las fuerzas españolas en Afganistán. Sorprendente. ¿Se equivocaba, o a qué se refería, el general Jones? Se refería, quizás, al potencial levantamiento de la conocida limitación que obliga a consultar a Madrid, antes de ordenar a nuestras unidades operar más allá de la zona de acción asignada a España? Si así fuera, aunque legítimo, estaríamos en presencia de una ampliación (de «tapadillo») de la intensidad de las operaciones españolas en Afganistán.`>
Y ante tal confusión y potencial inconsistencia argumental uno se pregunta por qué no se pueden levantar embozos, modificar prédicas y aclarar definitivamente la situación de acuerdo con lo que realmente sucede en el terreno. Ello aportaría más credibilidad al discurso político, daría una mejor medida de la consistencia de nuestro compromiso tanto con el pueblo afgano como con nuestros aliados y socios y, sobre todo, permitiría proporcionar a nuestras tropas desplegadas en Afganistán ciertas capacidades que incrementarían su seguridad y la eficacia de sus operaciones. Capacidades que, por mor del debate político de marras, existiendo en territorio nacional no se tienen sobre el terreno afgano. De paso, se cortaría definitivamente este estéril debate sobre la existencia o no de guerra que, aunque legítimo, tanta confusión aporta a muchos ciudadanos y, sobre todo, a nuestros soldados.
Pretender alargar la inconveniente situación de controversia actual, a pesar de los grandes cambios producidos sobre el suelo afgano, especialmente en los últimos dos años, es algo que no beneficia ni a las tropas españolas ni a casi nadie en territorio nacional. Esto mueve a recordar que, ya en el primer tercio del siglo XVIII, el primer diccionario publicado por la Real Academia, el Diccionario de Autoridades, definía como «pobre vergonzante» a quien «por su calidad y obligaciones no puede pedir limosna de puerta en puerta y lo hace de modo que sea con el mayor secreto posible». Y por eso el espectador se pregunta: ¿no será que lo de Afganistán es una guerra vergonzante?
La madre de todas las operaciones. Eso sería, según la diplomacia pública de la OTAN, lo que sus tropas y las americanas estarían acometiendo en la conflictiva provincia de Helmand. Su objetivo: erradicar a los insurgentes talibán y demás terroristas de esa zona para poder iniciar allí el esfuerzo aliado de la estabilización y reconstrucción. Dicho de otra manera, aplicar en aquel suelo la estrategia que Bush propuso para Irak en su día: "limpiar, mantener y construir". Desgraciadamente para la coalición internacional, las condiciones de Irak no se repiten hoy en Afganistán.
Las fuerzas aliadas han hecho mucho hincapié en que esta ofensiva traerá muy buenos resultados –o mejores que otras anteriores– debido al incremento de soldados involucrados. El año pasado, los británicos, con 5.000, no obtuvieron apenas nada relevante, pero ahora con más de 15.000 se espera poder lograrlo. Primer problema: que la resistencia talibán se parece a la energía, que ni se crea ni se destruye, sólo se desplaza de una zona a otra. Y, por lo que se conoce hasta el momento, los talibanes han preferido no dar la cara y dejar que los soldados aliados se topen con escasos focos de resistencia. Posiblemente confíen en que 15.000 soldados no son suficientes para sostener el área por mucho tiempo y se reputa la pésima experiencia del primer ataque contra la ciudad iraquí de Fallujah, donde los marines norteamericanos expulsaron a los terroristas de Al Qaeda en Irak, para mostrarse impotentes ante su vuelta posterior. Y puede que las esperanzas de los talibanes no estén infundadas. Por ejemplo, en Bosnia, con 51.000 kilómetros cuadrados de territorio, la OTAN llegó a desplegar 60.000 soldados, esto es, 1,17 por kilómetro cuadrado; en Helmand los aliados podrán disponer de 0,25 por kilómetro cuadrado. ¿Suficiente? Está por ver.
Pero además, esta operación tan anunciada públicamente, pone de relieve la dificultad que tienen las fuerzas armadas occidentales para enfrentarse a enemigos no tradicionales. Mientras que en los cuarteles generales se discute el mejor término a emplear para el conflicto moderno (asimétrico, híbrido, etc.), sobre el terreno la única distinción es que enfrente no se ve a un enemigo, sino a civiles, algunos o muchos de los cuales combatientes. Queriendo evitar bajas no combatientes, los aliados han intentado desplazar a la población civil, con escaso éxito, pero sobre todo se han negado la posibilidad de detener a los insurgentes que se entremezclan con sus conciudadanos. Y así y todo, las tropas de la OTAN no han podido evitar errores, como la muerte de esos 12 civiles.
Y es que la guerra en Afganistán nos obliga a una seria reflexión sobre sus formas contemporáneas. Por ejemplo, ¿valen menos las vidas de los inocentes muertos por la OTAN que la de los habitantes de Gaza? ¿Y por qué entonces se condena rápidamente a Israel pero no a nosotros cuando cometemos los mismos errores? ¿Es aplicable el derecho de la guerra a estas nuevas situaciones? ¿Qué es de verdad necesario para erradicar de una vez por todas a los talibán en Afganistán o a otros grupos similares en otras zonas del mundo, como Gaza o el sur del Líbano?
Lo que se puede asegurar de momento es que Afganistán no es para Clausewitz y, por tanto, tampoco para los ejércitos que en él se siguen inspirando. Que la OTAN haya entendido el peso y las implicaciones de la transformación de la guerra moderna está por ver. Y lo veremos en el destino de Helmand. De momento, más que "Operación juntos" parece "Operación revueltos".
En cualquier país democrático, las Fuerzas Armadas (FAS) son hoy en día un instrumento del Estado que contribuye a la paz y a la seguridad no sólo de la propia nación, sino también de otros lugares del mundo. Esta contribución la realizan mediante la Defensa Militar, que, junto con la Defensa Civil, debe constituir la garantía para esa paz y seguridad de la que el Estado es responsable.
La Defensa Civil comprende las acciones políticas, diplomáticas, económicas, policiales y de protección civil y en ella participan distintas instituciones del Estado, pero la Defensa Militar, cuya responsabilidad ejecutiva recae íntegramente en las FAS, supone que éstas deben estar organizadas, equipadas e instruidas para las operaciones militares, es decir para el combate. Esta es la razón de su existencia, para eso están creadas; lo demás son eufemismos y malversaciones de sus capacidades.
El combate es para las FAS el enfrentamiento contra otros elementos armados y puede ser defensivo u ofensivo, según se trate de repeler una agresión contra las personas, instalaciones o territorios a defender o proteger, o bien ofensivo, para recuperar lo que ha sido arrebatado ilegalmente por las armas o para capturar o destruir los elementos adversarios que amenacen la paz y la seguridad.
El uso de la fuerza para el que están legitimadas las FAS debe siempre ser ordenado por el Gobierno, que graduará su aplicación, pudiendo incluso llegar a la guerra. Es, pues, siempre el nivel político el que debe tomar la decisión de empleo de las FAS, de acuerdo con la legalidad vigente y en coordinación con las acciones de carácter civil, tanto en el propio país como en el exterior, y por lo tanto es él el responsable del buen y adecuado uso que se haga de las FAS. En cambio, los militares son responsables de la ejecución de las operaciones militares de acuerdo con los adecuados planes que deben ser previamente presentados y consecuentemente aprobados por el Gobierno. De esta forma se asegura que las operaciones son las adecuadas para lograr el objetivo político deseado y que se proporcionan al mando militar los medios apropiados en cantidad y calidad, y con la libertad de acción necesaria para el desarrollo de las mismas.
Esto, que parece tan simple, es difícil de llevar a cabo, y con demasiada frecuencia las FAS reciben unas instrucciones ambiguas o se les limitan los medios, exigiéndoles en cambio que alcancen unos objetivos que no pueden cumplir. Es difícil, porque para lograrlo se necesitan varias condiciones. En primer lugar, que estén claramente definidos los tres niveles que intervienen: el político, el estratégico militar y el operacional militar; y en segundo lugar, que las relaciones entre ellos sean fluidas y leales. Es este último punto el que suele fallar, porque es frecuente que se exija la debida obediencia y disciplina a los militares para imponerles los medios asignados o unas condiciones de ejecución y limitaciones que hacen muy difíciles las operaciones y el consiguiente logro del objetivo, y lo que es peor, que suponen un riesgo desproporcionado para la seguridad de las tropas. Por otra parte, a veces, al mando militar se le ignora o desoye cuando plantea las necesarias y adecuadas objeciones, solicitando medios adecuados o mayor libertad de acción; y es que, si bien la obediencia y la disciplina son virtudes militares, también lo es la lealtad, que se debe proyectar tanto hacia arriba como hacia abajo. Hacia arriba, porque el aceptar una misión sin tener en cuenta los riesgos de fracaso que conlleva puede tener consecuencias graves para el responsable político que la ordena, y es deber de lealtad del mando militar el hacérselo saber aunque no se le solicite su asesoramiento. Hacia abajo, porque aceptar u ordenar sin más una misión que pone en riesgo el prestigio de las FAS y las vidas de los subordinados sin motivos suficientes, aunque es una situación difícil de afrontar, supone también, entre otras cosas, una deslealtad para con ellos. En estos asuntos no caben ambigüedades ni eufemismos. No hace falta mencionar que estas situaciones son difíciles especialmente para los mandos militares superiores. Es ahí donde se necesitan unas amplias dotes de prudencia y discreción, junto con la necesaria claridad de juicio y habilidad para presentar sus ideas sin que pueda ser tomado como una indisciplina.
No obstante todo lo anterior, lo normal es que las FAS no tengan que intervenir siempre activamente y que se logre preservar la seguridad con la simple disuasión, de forma que el potencial agresor estime que no le resulta rentable materializar su amenaza a causa de la reacción de nuestras fuerzas. Por supuesto que la disuasión no sólo debe ser militar, aunque sin ella no siempre se podrá lograr impedir la agresión.
El problema es que para que la disuasión militar sea eficaz se debe cumplirse una serie condiciones: que se disponga de los medios adecuados y suficientes, que se tenga voluntad de emplearlos y que el posible agresor lo conozca o lo crea así. La primera condición supone que se tengan las fuerzas dispuestas para actuar en caso necesario, en los plazos y lugares adecuados y con la garantía de éxito requerida. La segunda, que se esté decidido a emplearlos a nivel político y que los mandos militares tengan la consiguiente libertad de acción para actuar. De nada serviría tener los medios si no se dispusiera de la debida libertad de acción para utilizarlos. Para la tercera hace falta tener prestigio y credibilidad.
Cuántas agresiones se produjeron, tanto en guerras como en operaciones de paz, porque el adversario sabía que nuestras fuerzas o no eran suficientes o no tenían autorización para utilizar sus armas en esas circunstancias, o porque creyó que así ocurriría. Nuestras fuerzas deben tener credibilidad, y ésta se pierde rápidamente si en situaciones anteriores no se reaccionó adecuadamente ante un ataque o provocación. Con ello se pierde no sólo el prestigio del país, y en su caso la organización a que se pertenece, sino también el respeto del adversario, y se ponen en peligro el cumplimiento de la misión y la seguridad de las tropas.
Por supuesto que la reacción prevista tiene que ser siempre proporcional y no una represalia exagerada, porque, sobre todo cuando se actúa en misiones de paz, si se producen daños desproporcionados o bajas civiles se puede lograr el efecto contrario.
En las operaciones multinacionales, el adversario suele conocer las debilidades y limitaciones de los distintos contingentes y actúa, si puede, donde le es más fácil. Tampoco hay que fiarse excesivamente de los gestos de amistad de la población local y del diálogo con el adversario. La población civil acepta las dádivas y ayudas, pero lo que más aprecia es que se le proporcione seguridad, y ésta sólo se logra si el potencial agresor sabe que si lo hace recibirá una respuesta proporcionada pero contundente, y si lo sabe es porque cuando lo ha intentado ha encontrado la reacción debida.
El jefe del Estado Mayor del Ejército, teniente general Fulgencio Coll, está empeñado en que cada vez más los militares sepan hablar y entender inglés con mayor fluidez, consciente de que la presencia de España en las misiones internacionales hace prácticamente imprescindible el uso de este idioma. No ha encontrado mejor manera de animar a sus hombres a que no olviden el idioma de Shakespeare que ordenar, nunca mejor dicho, que en el gimnasio de la sede central del Cuartel General, en vez de escuchar música, como es habitual, se ponga el curso de inglés del archiconocido profesor Richard Vaughan. Algunos militares no salen de su asombro, ya que aseguran que algunas veces no se oyen las lecciones del profesor de inglés y que es más cómodo y divertido hacer gimnasia con música ambiental.
Hace un año, el Consejo de Ministros aprobó mediante Real Decreto las nuevas Ordenanzas para las Fuerzas Armadas (FAS) en sustitución y con descenso de rango jurídico de las aprobadas por Ley en 1978, allá en el pórtico de nuestra Transición.
Resumo para el lector no especializado unos elementos básicos:
-Las Ordenanzas constituyen el resumen y esencia de los preceptos morales que rigen la vida militar.
-Era necesaria una actualización de las mismas, debido a los cambios de nuestra sociedad y de las propias FAS y por adaptación a dos leyes, la de Defensa Nacional y la discutida de la Carrera Militar.
-La comisión redactora trabajó durante cuatro años. No fue posible que su articulado saliese de un conveniente consenso parlamentario.
Sin remontarnos al Liber Iudiciarum de Recesvinto, ni a la Segunda de las Partidas de Alfonso X, ni a las reglas y ordenanzas que dictaron los Reyes Católicos, el Duque de Alba, Felipe IV o Felipe V, fue Carlos III quien en 1768 recopiló y promulgó las que se llamaron «Ordenanzas para el régimen, disciplina y servicio de sus ejércitos», las cuales, con adaptaciones, se mantuvieron vigentes hasta 1978. Constituían unas reglas sabias, concebidas para durar, apoyadas en la experiencia, redactadas en un magnífico castellano, que huían de generalidades y lugares comunes, que no repetían conceptos ni lanzaban brindis al sol innecesarios. Muchos de los ejércitos hermanos de América siguen utilizándolas.
Al General de División (R) Jorge Ortega, un excelente oficial, le tocó dirigir los trabajos de la amplia comisión que debía revisarlas. Sólo él podría explicar el cúmulo de presiones que recibió y la disciplina con que asumió su labor.
Presentadas a bombo y platillo, foto de familia incluida, Ortega se consideró obligado a escribir en la revista «Ejército» un artículo justificativo con el título «La Comisión redactora del borrador de RROO para las FAS» (1).
Es decir, lo hizo en la publicación que es vehículo del pensamiento y reflexión de las jóvenes generaciones, que propicia el ensayo, que estimula la crítica y la opinión, a la vez que mantiene el culto a la Historia y reafirma las virtudes que conforman nuestro ser como soldados.
Unos meses después, en el mismo medio (2) el Brigada José Atilano Delgado, con respeto, tacto y leal concepto de la disciplina, analizaba en forma de ensayo lo expuesto por Ortega.
Bastaría sólo resaltar los conceptos citados para reflexionar sobre la ética de las Fuerzas Armadas, en las que los Suboficiales representan la esencia práctica, el resultado final, los pies en el suelo.
Hablando de ellos, Robert Kagan(3) resume en sabias palabras: «El resultado es un cuerpo de suboficiales que trata con confianza a sus superiores, de modo que los tenientes veneran a sus sargentos y dependen de ellos, que actúan en el nivel táctico más bajo, allí donde se decide el éxito o fracaso de una operación. Este vínculo constituye el núcleo de un ejército que obtiene el mayor rendimiento posible, incluso cuando se dan órdenes desafortunadas».
Yo, teniente recién salido de la academia, destinado en una Bandera Paracaidista, reconozco que he venerado, dependido y aprendido de mis sargentos, llámense estos Secundino, Paredes, Camacho, Villalonga o Gabino.
De esta madera está hecho el Brigada Delgado, que inicia su escrito con un «intuyo, mi General, que el resultado final fue decidido por la superioridad». Responsable de lo que escribe, asume «que pueda turbar a algún alto mando del Ministerio». Y le reclama a Ortega: «Urge ahora explicar el motivo por el que varios artículos se cayeron del borrador». Le preocupa la desaparición total de la palabra «guerra» incluso al tratar de los prisioneros, concepto jurídico que impregna los humanitarios Convenios de Ginebra y de La Haya.
Pero por encima de las palabras y de las formas, se centra en el fondo: «El problema es que se pierda de vista para qué son los ejércitos, que son para combatir». Se apoya en una comparación muy sencilla –los pies en el suelo–: «Un club de fútbol está hecho para que sus equipos jueguen; el club puede vivir temporalmente sin competición. El ejército puede vivir indefinidamente sin guerra –y debemos aspirar que así sea–, pero la razón de ser del club de fútbol es jugar partidos, igual que la razón de ser de los ejércitos es la guerra».
Denuncia que «tantos años de tranquilidad en destinos más o menos cómodos han deformado a muchos militares que no creen en la guerra» para sentenciar: «De estar preparados constantemente para ella, han pasado a creer que con estar es suficiente».
Reitera el respeto a la Constitución, a la que con reiteración –que considera innecesaria– aluden las nuevas Ordenanzas. Pero recuerda una distinción contenida en su Artº 97: «El Gobierno dirige... la administración civil y militar del Estado» para resaltar que «las FAS son parte de la Administración, pero nadie exige su homogenización total».
A modo de conclusión, «cree indispensable decir que el espíritu de las nuevas Ordenanzas no es el adecuado para unas FAS eficaces, servidoras de España, y que en el futuro pueden dar lugar a sucesos vergonzosos como los vividos por otros ejércitos». En concreto se refiere a la cabo Faye Turney, de los Royal Marines, prisionera en Irán y en cierto sentido incluye la trágica falta de resolución del batallón holandés de Sevrenica o el plante de dos cabos nuestros en Afganistán. Me reconforta saber que tenemos muchos «brigadas Delgado». Sin la menor sombra de duda sobre el respeto a los principios de nuestro ordenamiento jurídico, asumidas con respeto las iniciativas del gobierno de turno, el Brigada Delgado nos recuerda que el respeto debe ser mutuo, que no tenemos por qué ser imagen y semejanza de una persona comprometida con una formación política –sea de babor o de estribor– sino que somos instrumento de Estado y como tal nuestras normas de conducta deben emanar del Poder Legislativo. Si el consenso no fue posible hace un año, nunca es tarde para volver a empezar. Un Real Decreto no es ningún arco de iglesia. La base de partida podría volver a ser, con consenso parlamentario, el «borrador» del general Ortega, y los «pies en el suelo» del Brigada Delgado.
Lo que venía siendo públicamente anunciado desde 2006 por oficiales de alta graduación británicos, ha sido ratificado estos días por algunos de sus principales generales y almirantes, con ocasión de la publicación del Libro Verde de la Defensa, el cual plantea las preguntas a las que debe dar respuesta la inminente Revisión Estratégica, no actualizada desde 1998. Las Fuerzas Armadas de Su Majestad están sobrecargadas de misiones y algunas especialidades muy demandadas -desactivación de explosivos, transmisiones, sanidad, pilotos de helicópteros,...- al límite de sus fuerzas. Ciertas unidades ya van por su sexta misión entre Irak y Afganistán.
Algo que no es ajeno al resto de los ejércitos occidentales. El incesante aumento de las operaciones relacionadas con la paz ha coincidido, paradójicamente, con la fuerte reducción de tropas. Las unidades militares han pasado de constreñir su actividad a la rutina cuartelera, a participar a un ritmo incesante en la miríada de misiones en el exterior.
Se estima que el ejército de Tierra británico precisaría incrementar urgentemente en al menos un 10 por ciento el número de sus agotados soldados. Algunos destacados estrategas franceses ya empiezan a hablar de reconsiderar la vuelta a algún tipo de conscripción. Lo que permitiría acondicionar el número de tropas al nivel de exigencia real pero sin aumentar el gasto, algo prohibitivo con las actuales restrictivas condiciones económicas. Un planteamiento que ahora costaría el gobierno a cualquier partido político europeo, pero sólo es cuestión de que la necesidad se vuelva imperiosa.
Con la intención de economizar medios y personal, evitando duplicidad de misiones, los británicos han llegado a plantearse la fusión del Ejército del Aire (RAF) con la Marina, o incluso su desaparición y la repartición de sus medios entre Tierra y Armada. Cuestionándose la necesidad de algunos medios -aviones de interdicción, portaaviones, submarinos nucleares o artillería pesada y antiaérea- que se antojan ineficaces para enfrentarse a enemigos asimétricos.
Todo ello ante una visualización de los conflictos futuros excesivamente indefinida y borrosa: con previsión de proliferación de guerrillas y terrorismo, especialmente en las grandes ciudades, pero sin descartar choques entre estados por recursos naturales o ambiciones de poder.
Peculiar escenario del que saldrá victorioso el ejército más imaginativo e ingenioso para predecir el futuro y conseguir los medios y el personal preciso. El británico ya está en marcha.
El Gobierno español envió a Haití un buque con 450 militares y en el que también viajaban 23 guardias civiles del Grupo de Acción Rápida, uno de los cuerpos de élite de la Benemérita.
Sin embargo, estos agentes están muy molestos con la gestión de la ministra de Defensa, Carmen Chacón, debido a que desde que llegaron a la isla caribeña todavía no han podido salir del buque Castilla porque no tienen la autorización pertinente de la ONU.
Según cuenta ABC, la Asociación Española de Guardias Civiles califica este hecho de "ciencia ficción" por la "improvisación" de Defensa. De este modo, añaden que esta situación está generando "un profundo malestar".
Además, antes de que puedan actuar en territorio haitiano escoltando convoyes de ayuda humanitaria, realizando labores de orden público y protección de zonas sensibles, deberán pintar los vehículos de blanco.
Claro que lo sucedido en Afganistán el 16 de agosto de 2005, en el que fallecieron 17 soldados al estrellarse un helicóptero, sigue siendo un misterio. El entonces ministro de Defensa, José Bono, en encargó de correr un tupido velo sobre los acontecimientos y nunca se pudo aclarar si fue un ataque o un accidente.
Según revela La Gaceta este miércoles, Bono se ha negado a acudir al juicio y responderá a las preguntas de los abogados de los familiares por escrito.
La actitud del ahora presidente del Congreso negándose a ir al juzgado contrasta con la que mantuvo durante el juicio por el accidente del Yak-42, cuando ofreció todo un espectáculo mediático. "Quiero estar aquí por respeto a la Justicia y a la memoria de los que murieron".
Aunque Bono rectificara finalmente y decidiera acudir personalmente a declarar, contaría con la ventaja de conocer las preguntas previamente y haber contado con tiempo para prepararse las respuestas. Por ello los afectados pedirán hacerle preguntas que no estén entre las envidas por escrito si acude a declarar.
La seguridad de los pesqueros españoles que navegan en el Índico iba a convertirse en una de las prioridades para el Gobierno, según repitieron una y otra vez Zapatero, De la Vega y Chacón durante y tras el secuestro del Alakrana. Sin embargo, una vez acallada la polémica con el envío de seguridad privada se ha demostrado que ya no es tan grande la preocupación del Ejecutivo.
Según cuenta ABC este jueves, los miembros de seguridad que navegan junto a los pesqueros han denunciado que todo hasta ahora es "improvisación, prisas por presiones políticas, una auténtica chapuza".
De hecho, algunos agentes están teniendo problemas para poder cobrar sus sueldos, que asciende a 5.200 euros brutos. Sin embargo, el principal problema con el que se enfrentan y que más quejas ha suscitado es la falta de material adecuado para poder hacer frente a un ataque pirata.
Cuando se anunció la partida de estos agentes, supuestamente se incluía armamento pesado, en este caso cada barco iría con una ametralladora pesada Browning de 12.7 milímetros. Pues bien, este material nunca ha llegado a los barcos. Así, argumentan que el Gobierno de las Islas Scheychelles no autorizó su entrada en el país.
Además, los agentes denuncian que los equipos de visión nocturna y los teléfonos satélite no funcionan mientras que los chalecos antibalas no son eficaces contra el arsenal utilizado por los piratas.
Pero no son sólo estos los problemas que viven estos agentes de seguridad. Según el diario de Vocento, la empresa contratista ha aprovechado el primer reemplazo para despedir al menos a diez de estos miembros alegando que "no han superado las pruebas".
Un cierto malestar o angustia envuelve a España. Por la economía y el paro, desde luego. ¿Por qué no se enteraron, han hecho poco, vamos a la cola? Y luego vienen el fracaso escolar, los maltratadores, los nacionalismos, la famosa igualdad, el aborto, la justicia presionada. Y ahí están los asesinos en la calle, la historia falsificada, las estatuas, escudos y placas por el suelo, la educación degradada. Por ejemplo. Y hay quienes nos recuerdan cada día, a su manera, la guerra aquella.
Pero todavía hay motivo para la esperanza. Nos saludamos todos amigablemente. No hay brazos armados como los que, en la República, andaban a tiros por las calles. Ningún Largo llama a la revolución, ningún Companys se asoma al balcón, ningún ejército se subleva, ningún Calvo Sotelo muere. Nadie quiere aquello.
Pensemos fríamente. Pero hay cosas que agotan nuestros nervios bajo este Gobierno socialista, que cada día baja en votos y encuestas.
El socialismo en sí no es la causa: el núcleo de su doctrina lo aceptan ya todos. Por tanto, no tienen ya doctrina propia y buscan los votos en la alianza con grupos radicales que exigen leyes delirantes. Y prohíben y prohíben y amenazan. Y ellos aceptan ciertas críticas, pero callan sobre sus propias responsabilidades. Así en la enseñanza: ¿quienes son los autores, sino ellos, de la LOGSE, el comienzo de las desgracias? Bueno, había un precedente, la Ley General de Educación del 78. Que rectifiquen, como hicieron con el tema de ETA.
Yo pienso que el mayor error del partido socialista cuando trata de ensanchar su base (y sus votos) está en dejarse llevar por los grupúsculos situados a su izquierda y, también, por los nacionalistas o separatistas. Imitan a los socialistas de los años treinta, o mejor, a su ala extremista, la que organizó la revolución del 34, toleró otras violencias de sus aliados de la izquierda extrema o de la suya propia. Todo para lograr una mayoría. Y cuando la lograron, en febrero del 36, crecieron la violencia y el separatismo. Y se encontraron con reacción y guerra. No es esto, por supuesto, ahora. Pero aceptan esa imponer leyes extrañas que a muy pocos, ni a ellos mismos gusta. Dan alas a los nacionalismos, tienen que prometerles cosas incumplibles ... y, claro, les llaman mentirosos. Pierden votos en el País Vasco (¡tienen que pactar con la derecha!), en Galicia, peor en Cataluña: dijeron a los catalanes que aceptarían el estatuto que ellos quisieran y luego... Luego tienen que dar ventajas económicas que los desacreditan ante todos. Peor: su ala catalana se convierte, en la práctica, en un partido catalanista. No saben ni qué hacer.
Tejieron esa red de alianzas, ese «todos contra la derecha»: el Pacto de San Sebastián que preparaba la República, luego en la República, en la guerra (¡y hay que leer lo que decía Negrín de la Generalitat!). Ahora, todo es, más o menos, lo mismo. Los socialistas ganan votos, piensan que todo se suavizará. Ya, ya. Y pierden votos en España. Y en el País Vasco, tienen que aliarse con el PP. No había otra salida. Igual antes tuvieron que dejar su mansedumbre con ETA y volver a la línea correcta. El panorama está cambiando. No debe ser muy agradable hacer, para ir tirando, promesas incumplibles, salirse de la línea media y aceptar demagogias. Y ver que aumentan los votos del PP. Muchos le votan no porque este atraiga especialmente, más bien para, simplemente, salir de estos socialistas.
Entre tanto, bien por culpa de los excesos del Gobierno en casos bien notorios, bien por circunstancias mundiales, bien, lo digo, por incompetencia y Hybris de tales o cuales ministros o ministras, ya por hechos fuera de su control, pero que en todo caso, impactan, va estrechándose su margen al tiempo que aumenta el malestar de todos. ¿Qué hacer? ¿Más gestos, más palabras, más humo, más marchas hacia atrás y hacia delante, más promesas, más contradicciones, más compraventa? Creo que, en el límite, esto ya no paga.
Con la fórmula que sea deberían ir a acuerdos racionales con el Partido Popular, afrontar los problemas - incluidos los que ellos crearon. Y eso que el Partido Popular también está ante dilemas. Poco sabemos lo que piensa hacer con tantos problemas que el PSOE ha creado. Con el aborto, el matrimonio homosexual, la enseñanza, el ejército, el sistema judicial, las Autonomías y tantas cosas.
Hay al menos algo claro: la Ley Electoral, si llega el caso, debe ser reformada. Que gobierne el que tenga mayoría, que no necesite de esos grupos minoritarios que al final son los que mandan. La Constitución debe ser respetada. Si dice que todos los españoles «tienen el deber de conocerla (nuestra lengua) y el derecho a usarla», que se cumpla. Si dice que las Relaciones Internacionales son sólo del Gobierno, que se cumpla. Si a las autonomías se les reconoce «en su caso, la enseñanza de la lengua de la Comunidad Autónoma», no otra cosa, es claro que la enseñanza en general debe depender del Gobierno. Sabríamos al menos a qué atenernos, qué debe quedar fuera de abusos arbitrarios. Y así en todo lo demás. Desde luego, dictar Leyes y aplicarlas sin que antes, digo antes, se establezca su constitucionalidad, es abominable. Un ateniense se habría horrorizado. Saldríamos, quizá, del malestar.
Teresa de la Vega
La vicepresidenta primera del Gobierno podría no haber tenido conocimiento del informe de la inteligencia militar, según apuntan las fuentes consultadas por ABC, a la hora de tomar la decisión de detener a los piratas. Su enfado podría haber provocado el cese del teniente coronel.
Carme Chacón
La ministra de Defensa optó por el informe del CNI, más cercano a los intereses políticos, que habría recomendado la detención de los dos piratas y desoyó el de la inteligencia militar, que apostaba por lo contrario. Ha esperado unos meses para cesar al autor de este informe.
La pésima gestión de la liberación de los tripulates del atunero vasco «Alakrana» el 17 de noviembre de 2009, secuestrado por piratas somalíes, ha dejado más de una herida abierta en el seno de las Fuerzas Armadas y ha puesto de manifiesto las difíciles relaciones entre los dos servicios de inteligencia que participaron en la resolución del conflicto: el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (Cifas).
Las heridas en los Ejércitos han comenzado a ser más evidentes desde que el 26 de enero, la ministra de Defensa, Carme Chacón, cesó fulminantemente al teniente coronel J.C.A., jefe de área de África Subsahariana del Cifas, y autor del informe militar confidencial que desaconsejaba la detención de los dos piratas, como después se hizo. El motivo oficial de la destitución era la pérdida de confianza sobre este militar, pero las fuentes consultadas por ABC apuntan a que hay algo más.
Por un lado, estas fuentes indican que se le cesó tras la filtración del citado informe confidencial a un medio de comunicación. Algunas fuentes señalan que el Jemad ordenó iniciar una investigación para saber desde dónde había partido esta filtración. Se realizó un seguimiento de todos los ordenadores y se apuntó a J.C.A. como responsable. El resultado fue su destitución.
Otras fuentes aseguran que la causa de su cese fue que el informe no gustó a los responsables políticos y que, por ello, se apartó al teniente coronel. Esta causa es la que más malestar ha provocado en las Fuerzas Armadas, ya que fuentes militares aseguran que J.C.A. ha sido el «cabeza de turco» de la mala gestión y aseguran que «si los políticos quieren informes a la carta, que lo digan». En este sentido, militares consultados por ABC se lamentan de que «así se paguen las lealtades» y que, en estos momentos, en las Fuerzas Armadas hay «mucho miedo» a realizar informes militares y que, incluso, no quieren firmarlos, remitiéndoselos a los mandos para que sean ellos los que den la cara.
Al margen de la indignación que hay en los cuarteles por el cese del teniente coronel, su destitución también podría estar vinculada a la guerra que existe entre los dos servicios de inteligencia (CNI y Cifas) y al uso que, de uno y otro, hace el Gobierno. En esta disputa es donde sitúan algunos militares el cese del teniente coronel.
Al parecer, el informe que el Ministerio de Defensa encargó al Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas no llegó nunca a la mesa de la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega. Pero el del CNI sí, ya que se ajustaba más a los intereses políticos del Gobierno, al proponer la detención de los dos piratas. Siempre según la versión de las fuentes consultadas por ABC, «tras el desastre de la resolución de la crisis del «Alakrana» y airearse en los medios de comunicación el informe del Cifas» Fernández de la Vega conoció el informe y mostró a Chacón su malestar por no haber tenido conociemiento del mismo a la hora de tomar decisiones.
No es el primer choque
El encontronazo de estos dos servicios de inteligencia no es la primera vez que se produce, ya que ha sucedido en otra ocasiones, como son las misiones internacionales en las que participa España, donde el intercambio de información no se realiza con la fluidez necesaria. En algunos sectores políticos e incluso en el CNI hay un cierto interés porque no exista «inteligencia militar», «ya que no le gusta que existan informes de inteligencia que difieran de los suyos», comentan las fuentes consultadas. Incluso en el seno del CNI se baraja la posibilidad de integrar a la inteligencia militar dentro de su estructura.
El hecho de que en el asunto del «Alakrana» participaran Fernández de la Vega y Chacón, supuestamente enfrentadas en sus ambiciones personales, añade un matiz político a la crisis del «Alakrana». Además, otro elemento a tener en cuenta es que el teniente coronel cesado fue ayudante de Bono.
El Ministerio de Defensa reiteró ayer que sustituirá antes de final de año todos los vehículos blindados BMR que tiene desplazados en Afganistán y Líbano, y su lugar será ocupado por los prototipos Lince de escuadra y RG-31 de pelotón. Así lo prometió el secretario de Estado, Constantino Méndez, quien además reconoció que los BMR están «absolutamente obsoletos» para hacer frente a las nuevas amenazas a las que las tropas hacen frente en estas misiones.
Durante su intervención en un desayuno organizado por el Club Diálogos para la Democracia sobre Política Industrial de Defensa, explicó que la previsión que tiene el Estado Mayor es que «todos los vehículos que estén en zona de operaciones en 2010 respondan a los prototipos Lince como vehículo de escuadra, y RG-31 como vehículo de pelotón». «Sobre esa premisa se está trabajando y eso ha llevado a anticipar los calendarios previstos en 2007», apostilló.
El juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, quien se encuentra de guardia esta semana, abrió este lunes diligencias de investigación sobre el ataque talibán que acabó con la vida del soldado John Felipe Romero Meneses e hirió a otros seis militares españoles, ya que este órgano es competente por tratarse de un ataque cometido contra español en el extranjero, informaron fuentes jurídicas.
Según señalaron fuentes de este tribunal a Libertad Digital, la investigación del titular del Juzgado Central de Instrucción número 1 se enmarca dentro de la competencia que tiene atribuida la Audiencia Nacional para investigar delitos cometidos contra españoles en el extranjero. En este caso, el ataque por parte de los talibanes a las tropas españolas se tipificaría como un delito de terrorismo.
Tras la modificación de la Ley Orgánica del Poder Judicial llevada a cabo en junio del año pasado para limitar la jurisdicción universal se especifica que la Audiencia es competente “para conocer de los hechos cometidos por españoles o extranjeros fuera del territorio nacional susceptibles de tipificarse, según la ley española, como alguno de los siguientes delitos; entre ellos, el de terrorismo”.
"Sin perjuicio de lo que pudieran disponer los tratados y convenios internacionales suscritos por España, para que puedan conocer los Tribunales españoles de los anteriores delitos deberá quedar acreditado que sus presuntos responsables se encuentran en España o que existen víctimas de nacionalidad española", sostiene la LOPJ.
Por su parte, se desconoce si Pedraz ha decidido investigar este ataque a instancia de la Abogacía del Estado o del Ministerio Fiscal.
En el mismo sentido que Pedraz, ya actuó su colega Ismael Moreno cuando el pasado mes de octubre abrió diligencias para investigar el “atentado” perpetrado en el país asiático contra las tropas españolas y que costó la vida al cabo Cristo Ancor Cabello Santana.
Además, Pedraz fue informado esta misma mañana de que este martes viajan hacia España tres de los heridos y ha dado su autorización para el traslado del cadáver de Romero y para que se le practique la autopsia, según las mismas fuentes.
El secretario general de la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME), Mariano Casado, se mostró este miércoles partidario de "requerir mayor formación para las misiones en el exterior" durante una entrevista concedida a En casa de Herrero, el programa que dirige y conduce Luis Herrero en esRadio.
"Me preguntaría si es sensato que con pocos meses de integración y formación en las Fuerzas Armadas se pueda ser enviado a Afganistan. Habría que analizar si se debería exigir un periodo mayor de experiencia en el Ejército para ir a las misiones en el exterior", dijo. Tras esto, recordó que "la seguridad plena es imposible conseguirla".
Preguntado sobre si los inmigrantes son "carne de cañon" en el Ejército por el hecho de que su porcentaje de muertes en Afganistán sea mucho mayor que su porcentaje en el total de las Fuerzas Armadas, respondió que "no sería certero decirlo, ya que es cierto que muchos extranjeros están en las unidades que más salen al extranjero, por lo que tienen más opciones".
De hecho, los soldados extranjeros pueden integrarse en todas las unidades del Ejército de Tierra, –cuyas unidades conforman las dotaciones enviadas a Afganistán– desde que las Fuerzas Armadas aceptaron extranjeros entre las tropas profesionales. Sin embargo, tuvieron el acceso restringido a la mayoría de las unidades del Ejército del Aire y la Armada hasta hace poco.
En 2007, una orden ministerial permitió ya el ingreso de soldados extranjeros en unidades de la Marina como el Tercio de Armada y los tercios y agrupaciones de la Fuerza de Protección de Infantería de Marina, además de incorporarse a los buques de la Flota (excepto los submarinos) y de la Fuerza de Acción Marítima. En el caso de la Fuerza Aérea, tendrán la posibilidad de acceder a todas las unidades excepto el Estado Mayor del Ejército del Aire, el Cuartel General del Mando Aéreo de Combate y otras unidades de mando y control.
Por otro lado, el dirigente de AUME insistió en la necesidad de reformar los contratos de la tropa y marinería. Según dijo, abogan por unas Fuerzas Armadas con "militares de carrera" frente a los "contratos basura" actuales. Asimismo, reiteró la denuncia de su asociación del excesivamente subjetivo sistema por el que se decide la renovación o no del contrato de un militar tras pasar los primeros seis años en las FAS.
Cada muerto nos recuerda que en aquel país se libra una guerra cruenta y brutal
El atentado mortal sufrido ayer por las tropas españolas en Afganistán, a consecuencia del cual ha muerto el soldado John Felipe Romero Meneses, de 21 años, y han resultado heridos de diversa consideración otros seis militares, es una copia casi perfecta del registrado el pasado 7 de octubre, cuando un vehículo del Ejército pisó una mina anticarro y falleció el cabo Cristo Ancor Cabello. Esta tragedia repetida pone de manifiesto los límites de la actitud defensiva a la que, siguiendo órdenes, se atiene el contingente español, con lo cual nuestros soldados están a merced de la iniciativa de los talibán. Esta estretagia está motivada por la obsesión del Gobierno por ocultar la naturaleza bélica del conflicto, como si en Afganistán no hubiera una guerra y una invasión en toda regla.
Desde luego, es muy difícil, por no decir imposible, que las tropas aliadas controlen al milímetro las vastas zonas en las que operan, pero no será encerrándose en los cuarteles como se derrote al enemigo. De todos modos, la muerte del soldado Romero debe asumirse como el doloroso tributo que España y sus Ejércitos pagan por arrimar el hombro en la lucha contra el terrorismo islamista, que tiene en Afganistán y en la frontera de Pakistán su principal vivero. El compromiso de nuestro país es incuestionable y tenemos tantas razones como el que más, pues hemos sufrido su zarpazo brutal, para no cejar en esta guerra contra los terroristas. Por eso hemos apoyado que el Gobierno haya propuesto el incremento del contingente en otros 511 soldados, con lo que el número total rondará los mil seiscientos. El presidente de EE UU ha pedido a los aliados un esfuerzo suplementario para acortar la guerra en Afganistán y es congruente que el presidente español lo secunde, al margen de que se llamen Obama y Zapatero. Sin embargo, no pueden ignorarse los últimos cambios de estrategia impulsados por el presidente Karzai, que han descolocado a los aliados. Mientras que Washington propone complementar el refuerzo de la acción militar con reconocimientos e incentivos para los talibán moderados y para los que abandonen las armas, el máximo dirigente afgano sorprendió en la Conferencia de Londres, celebrada días atrás, con una propuesta de altísimo riesgo: sentarse a negociar con los insurgentes talibán. La imagen de debilidad que tal propuesta transmite al mundo islámico en general y a los radicales, en particular, supone un grave retroceso. Tampoco resulta muy satisfactoria la sugerencia de Karzai de que las tropas aliadas permanezcan al menos quince años más en el país. Es muy dudoso que entre el contingente internacional haya alguna nación dispuesta a eternizarse en Afganistán. Esta guerra, como todas las guerras ofensivas, produce un desgaste de imagen y un hartazgo en la opinión pública, sin contar con el dramático balance de muertos, que ningún Gobierno democrático está dispuesto a asumir más allá de un tiempo razonable.
La posición española no puede ser muy diferente a la del resto, por eso es de total urgencia que se despejen las dudas sobre la estrategia a seguir y se evite que cunda la división entre los aliados. Le corresponde a Estados Unidos marcar las grandes líneas de actuación y su propuesta de ganarse a los sectores talibán más moderados es congruente pues, al tiempo que se aísla a los insurgentes, se refuerza el apoyo a las instituciones del país. Con todo, la cuestión del terrorismo islámico no quedará resuelta en tanto Pakistán no lo erradique de su territorio.
La clase política es ajena a la reforma de las pensiones públicas que acaba de proponer el Gobierno. Mientras el PSOE quiere retrasar la edad de jubilación a los 67 y rebajar las pensiones, sus señorías disfrutan del privilegio de poder retirarse con la pensión máxima cotizando tan sólo siete años.
Privilegios, ésa es la palabra que sirve para definir el estatus del que disfrutan sus señorías y cargos públicos. Así, por ejemplo, la reforma fiscal que aprobó el Gobierno el pasado año, la mayor subida de impuestos de la democracia, no afecta a todos por igual. Y es que hasta el 75% de los ingresos reales de los políticos está libre de impuestos. En concreto, entre el 40% y el 75% del sueldo real de diputados, senadores y, en general, cualquier cargo de representación pública, goza de exención fiscal. Es decir, no tributa a Hacienda, gracias a las abultadas dietas que cobran sus señorías.
Pero tales ventajas no sólo se circunscriben al ámbito fiscal. El proyecto de la reforma de las pensiones públicas que aprobó el Ejecutivo el pasado viernes tampoco afecta a los políticos. Tal y como desvela el despacho Larrauri & Martí Abogados en Invertia, ministros, diputados o secretarios de Estado, entre otros altos cargos institucionales, tienen la posibilidad de compatibilizar dos y hasta tres tipos de pensiones como recompensa a su trabajo.
"Efectivamente, la primera gran diferencia entre una pensión pública y una pensión de un alto cargo, o mejor dicho entre un ciudadano y un alto cargo institucional, es que así como el ciudadano nunca podrá percibir dos salarios del Erario Público, el ministro, el senador, diputado, secretario, etc…, podrá percibir dos y tres salarios del Erario Público", alertan los expertos.
Por si ello fuera poco, mientras que los ciudadanos deben cotizar durante 35 años para cobrar la totalidad de la pensión a que tienen derecho "a los miembros del Gobierno les basta con jurar el cargo y acumular siete años de ejercicio para poder obtener la pensión máxima de jubilación", añaden.
Ello se debe a que gozan de la llamada "pensión parlamentaria", que está prevista en el Reglamento de pensiones parlamentarias de fecha 11 de junio de 2006, que es la pensión que las Cortes Generales abonan con cargo a su presupuesto a quienes hayan sido miembros del Congreso de Diputados o del Senado durante al menos 7 años.
Esta pensión parlamentaria se creó para los supuestos en que los parlamentarios no alcanzaran el límite máximo de pensiones públicas. En esos casos las Cámaras abonarían la diferencia entre ese límite de pensión máxima y la pensión percibida por el diputado. En resumen, "las Cámaras [con el dinero de los contribuyentes] pagarán el dinero necesario hasta que el diputado alcance la base máxima de jubilación".
Indemnización por cese de actividad
Pero aún hay más. Tal y como señala el despacho, sus señorías también tienen derecho a percibir una indemnización económica por cese en el cargo, bajo la excusa de que" la dedicación a la actividad política parlamentaria obliga a dejar la ocupación habitual de modo que cuando se produce el cese, la vuelta a dicha ocupación suele acarrear diversas dificultades". La dificultad más “relevante”, según esta Exposición de Motivos, es la carencia de cobertura por desempleo que afecta a quien desempeña cargo parlamentario.
Es decir, un parlamentario que al mes percibe como salario medio unos 4.000 euros al mes (mas dietas), se encuentra con el supuesto problema de que cuando cesa en su cargo carece de prestación por desempleo, de ahí que las Cortes aprobaran una "suculenta indemnización" para este tipo de casos, añaden los abogados.
Además, también perciben una indemnización para afrontar el período de transición que se produce entre la disolución de las Cámaras y la constitución de las mismas tras las elecciones ya que, según explica el reglamento, no es seguro que vayan a continuar en el cargo.
"La indemnización por cese parlamentario será el equivalente de una mensualidad de la asignación constitucional por cada año de mandato parlamentario en las Cortes Generales y hasta un límite de 24 mensualidades. Esta indemnización además se abonará mensualmente".
Idénticos motivos se adujeron para justificar la indemnización por cese de los ministros, permitiendo que "dicha indemnización fuera compatible con el cargo de diputado o senador o con cualquier otro tipo de remuneración", advierten.
De este modo, cuando un ministro cesa de su cargo, "tendrá derecho a una indemnización del 80% de su salario hasta dos años como máximo". Una cuantía que, además, podrá compaginar con el sueldo de diputado o senador. Por otro lado, cuando deje el cargo de diputado o senador también tendrá derecho a una indemnización por cese, equivalente a una mensualidad por año de cargo. Por último, sus señorías tienen aseguradas la base máxima de la pensión de jubilación si ha estado en el cargo parlamentario al menos siete años.
En resumen, los políticos españoles acumulan indemnizaciones por cese de actividad, así como la percepción de pensiones máximas y sueldos de forma simultánea con apenas unos años cotizados. Y, mientras, PP y PSOE negocian para rebajar las pensiones a todos los contribuyentes al tiempo que retrasan la edad de jubilación, aumentando así los años de cotización necesarios para recuperar el dinero que mes a mes les resta de sus sueldos la Seguridad Social.
El militar español John Felipe Romero Meneses murió este lunes en Afganistán cuando una mina anticarro estalló al paso del blindado en el que viajaba. Los seis compañeros que iban junto a él en el vehículo que abría el convoy resultaron heridos. Minutos después de conocer la noticia era inevitable preguntarse por el vehículo en el que viajaban. Casi tres horas tardó el ministerio de Defensa en confirmar que se trataba de un BMR (Blindado Medio de Ruedas).
¿Por qué siempre a los BMR? ¿No hay ninguna forma de evitar las minas? ¿Son seguros los vehículos que utilizan nuestros militares? ¿Qué pasa con los Lince y los RG-31 tan modernos que se han enviado a Afganistán? Cada vez que los talibanes causan bajas a las tropas españolas toca hacerse las mismas preguntas.
Las tropas españolas desplegadas en Afganistán tienen como vehículo principal para desplazarse y patrullar por el país asiático al BMR, un vehículo diseñado en 1972 y cuya producción en cadena comenzó en 1979. Pese a que cumplió con lo que se le exigía durante la misión de paz española en los Balcanes, en el escenario de guerra afgano han salido a relucir todas sus carencias.
El Blindado Medio de Ruedas fue diseñado inicialmente con un blindaje original de aluminio, preparado para repeler las balas pero, en ningún momento, las minas ni los IED (artefactos explosivos improvisados) usados por los talibanes para atacar los convoyes españoles. La gran mayoría de estos vehículos fueron modernizados en 2004. Se les dotó entonces, entre otras cosas, de un nuevo motor, una nueva configuración del compartimento de tropa y un blindaje adicional a base de placas de acero. Pero este nuevo blindaje no sirve para el escenario afgano. "Les pusieron unas planchas pero no es vehículo apropiado. Cada vez que le ponen una mina salta el vehículo. Son muy vulnerables", afirman a Libertad Digital expertos militares.
Estos mismos expertos destacan que "el vehículo ideal" para abrir estos convoyes es el nuevo RG31 Nyala, del que existen ya, al menos, una treintena de unidades sobre el terreno. "Sería de sentido común", dicen. Pero, como apuntan, "no son muchos" –en alusión a esta treintena–, "por lo que seguirán utilizando el BMR como vehículo principal. Si se hacen 20 ó 25 salidas diarias, en cuanto le pase algo a un RG31 ya tienes que volver a usar los BMR para abrir los convoyes".
Precisamente, este RG31 Nyala es la joya de la corona española en Afganistán, aunque todavía su número de unidades es insuficiente. Es un 4x4 de pelotón especialmente diseñado para resistir minas y objetos explosivos improvisados y con el que Defensa quiere sustituir a los BMR que prestan servicio actualmente
"Un vehículo que sería capaz de aguantar casi todas las minas anticarro que hay en el mercado", destacan.
El Ejército español ha adquirido 100 unidades del RG31 –85 de transporte de personal, diez ambulancias y cinco de puesto de mando– por los que pagará 85 millones de euros. De ellos, la gran mayoría han sido ya entregados ya a España y 61 serán trasladados a Afganistán, donde ya ha llegado la primera treintena. Los otros treinta ya recepcionados deberían llegar antes de finales del mes de marzo, cuando llegará un nuevo relevo de tropas a Afganistán. Mientras tanto, el próximo reemplazo se adapta ya en España a los nuevos vehículos y los mecánicos aprenden los entresijos de los mismos.
Países como Estados Unidos o Canadá llevan ya meses utilizando este vehículo en el teatro de operaciones afgano con unos resultados excelentes.
El MLV Lince es otro de los vehículos que se tiene disponible en Afganistán y que podrían haber abierto el convoy "con mayor seguridad que el BMR", según destacan los expertos consultados. "Aguanta hasta un mina de hasta 6 kilos, sobre todo si es en una zona abierta, donde la potencia de la explosión se difumina", aseguran.
Con un sistema de protección balística y antiminas certificada por la normativa STANAG de la OTAN, el Lince es un todoterreno blindado preparado para la resistencia a la explosión de minas. Así, su cabina tiene una estructura deformable con función antiaplastamiento, los asientos tienen su propia configuración antiminas y el depósito de combustible está protegiado para evitar que se vea afectado por las deflagraciones de minas o de un IED.
Pese a que el RG31 y el MLV Lince hubiesen sido vehículos mucho más apropiados para abrir un convoy que los viejos BMR, el peligro de las minas sigue ahí. Los expertos militares consultados por Libertad Digital destacan que existen diferentes formas de detectar las minas que los talibanes colocan para que estallen al paso de los convoyes aliados: "visión por adelantado, emisión térmica, observadores avanzados", pero, como también destacan, "también hay formas de esconderlas bien y que no sean detectadas".
Según datos de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad en Afganistán (ISAF) a los que tuvo acceso Efe, los aliados detectaron en el año 2009 un total de 7.820 artefactos explosivos preparados para atentar contra los integrantes de esta fuerza.
Un militar ha fallecido hoy y otros seis han resultado heridos de diversa consideración en un atentado contra un blindado español en Afganistán. Una mina anticarro de 2,5 kilos y gran potencia explotó al paso del blindado español BMR que escoltaba a una caravana del Programa Mundial de Alimentos en la conocida como «ruta Lithium», un camino que frecuentan las tropas españolas.
El fallecido es John Felipe Romero Meneses, de nacionalidad colombiana, soltero y de 21 años. El fallecido residía en Mollet del Vallés (Barcelona), han especificado fuentes del Ministerio de Defensa.
De los heridos y según las mismas fuentes, dos están graves, aunque fuera de peligro, mientras que los otros cuatro presentan heridas leves. Los seis heridos han sido evacuados en helicóptero hasta el Hospital Role 2 de la Base de apoyo avanzado de Herat. Los dos más graves son el teniente del Ejército de Tierra Jordi Francesc Rubio Carceller, de 28 años, casado y natural de Hospitalet (Barcelona) y el soldado de nacionalidad colombiana Daniel Ospina Quintana, de 23 años y soltero. Los heridos leves son el soldado Juan Morales Aroca, de 24 años y natural de Sevilla; el soldado Joshua Alcalá Silvera, de 20 años y natural de Tenerife; el soldado Carlos Gatos Guardado, de 23 años y natural de Barcelona, y el soldado Gerson Jaime Rodríguez, de 19 años y nacionalidad colombiana.
El militar fallecido pertenecía al contingente Aspfor XXIV, que desarrolla su labor bajo el mando del coronel Sierra, actual máximo responsable del Regimiento de Cazadores de Montaña «Arapiles 62» (con bases en Barcelona y la población leridana de San Clemente de Sasebas) y que, con la Jefatura de Tropas de Montaña, aporta la mayoría del personal que compone el contingente español en Qala-i-Naw.
El atentado ha tenido lugar en Sangatesh, al norte de Qala-i-Naw y a unos 60 kilómetros de la capital de Badghis, un lugar donde las tropas españolas han sufrido otros incidentes. En concreto, se trata del quinto ataque que sufre una patrulla española en la misma zona en menos de un año (las tropas fueron atacadas en Sang Atesh el 5 y el 12 de septiembre, y posteriormente en octubre, además de otras dos ofensivas por parte de los talibanes registradas el pasado mes de mayo. Se trata del quinto ataque a patrullas españolas en la misma zona en menos de un año
Al margen de esta zona, la Base de Apoyo Avanzado (FSB) de Herat, al oeste de Afganistán, también ha sido centro de varios ataques con cohetes por parte de la insurgencia. El último, en la madrugada del pasado 4 de diciembre cuando tres cohetes impactaron en la pista de aterrizaje, sin causar daños materiales ni personales. Anteriormente, la base hispano-italiana sufrió ataques similares en agosto y mayo de este año.
La muerte hoy de un soldado como consecuencia de un atentado con una mina anticarro en la localidad afgana de Sang Atesh, eleva a noventa el número de militares españoles fallecidos en Afganistán desde que la misión española se desplegó en 2002 dentro de la Fuerza Internacional de Seguridad y Asistencia (ISAF).
Ocho de los fallecidos murieron en acciones de guerra, 79 en accidentes aéreos (62 en el Yak-42 y 17 en el helicóptero Cougar), dos en accidentes de tráfico y uno por infarto de miocardio.
El primer ataque mortal contra las tropas españolas se produjo el 8 de julio de 2006 en la provincia de Farah, cuando la explosión de un artefacto activado a distancia mató al soldado de origen peruano Jorge Arnaldo Hernández.
El 21 de febrero de 2007 una mina estalló al paso de un convoy español y mató a la soldado Idoia Rodríguez Buján cerca de Shindand, en la provincia de Herat.
El 24 de septiembre siguiente murieron los soldados Stanley Mera Vera, de origen ecuatoriano, y Germán Pérez Burgos, y otros seis resultaron heridos, tres de ellos graves, al explotar una bomba al paso del blindado en el que viajaban. En el ataque también murió un intérprete afgano.
El 9 de noviembre de 2008 un atentado suicida cerca de Herat causó la muerte al brigada Juan Andrés Suárez García y al cabo primero Rubén Alonso Ríos.
El 7 de octubre de 2009 falleció el cabo Cristo Ancor Cabello tras estallar una mina anti-tanque al paso del vehículo en el que viajaba en Siah Washan.
Además de estos ocho muertos por los ataques de los insurgentes, 79 militares perdieron la vida en accidente aéreo, dos en accidente de tráfico y uno por causas naturales.
El 26 de mayo de 2003 murieron 62 militares cuando regresaban de Afganistán en un avión Yakovlev-42 ucraniano que se estrelló en Trebisonda (Turquía).
Otros diecisiete perdieron la vida el 16 de agosto de 2005 cerca de Herat al estrellarse el helicóptero Cougar en el que viajaban.
El 26 de mayo de 2007 murió el sargento de Infantería Juan Antonio Abril Sánchez al volcar el vehículo militar en el que viajaba, en Badghis.
El pasado 8 de enero el soldado Christian Javier Quishpe Aguirre, de nacionalidad española y oriundo de Ecuador, murió atropellado en la Base de Herat.
El 24 de octubre de 2005 el capitán médico Jesús de la Pascua Belaustegui falleció de un infarto de miocardio, también en Herat.
Un total de 155 miembros del Ejército y de las fuerzas de seguridad españolas, además de dos intérpretes extranjeros que les acompañaban, han muerto desde 1987 mientras cumplían misiones en el exterior
La misión en Afganistán es la que más vidas humanas ha costado a España, seguida de la misión de Bosnia-Herzegovina, con 23 muertos.
España necesita un debate serio y profundo sobre qué hace en Afganistán, sus misiones, los medios para cumplirlas y sobre qué Afganistán se quiere lograr con nuestro esfuerzo y el sacrificio de nuestros hombres y mujeres en uniforme.
Cuando uno prefiere la paz a la victoria suele ocurrir que ni tiene paz ni victoria. Eso es precisamente lo que está sucediendo en Afganistán. La estrategia de Obama, tan velozmente secundada por Rodríguez Zapatero y su ministra de Defensa, al hacer hincapié en su transitoriedad, esto es, al ponerle fecha fija de salida de las tropas, lo que está logrando ahora es un envalentonamiento de los talibán y yihadistas. Si tienen paciencia, saben que ganan; si aceleran sus ataques, creen que podrán con la escasa voluntad de los políticos.
En el caso español eso es patente. Se aumentan las tropas sin consideración con la misión, sólo los ojos puestos en una foto con el presidente norteamericano. Y aún peor, se juega con la seguridad cotidiana de nuestros militares, mal equipados y peor autorizados para hacerse valer en la situación hostil que les rodea.
Por ejemplo, ya es vox populi que los BMR, los famosos blindados de ocho ruedas utilizados por nuestras patrullas, son altamente vulnerables a las minas. El último trágico acontecimiento, hoy mismo. Pero no importa, el Ministerio de Defensa dice tener sustitutos, los blindados RG 31 teóricamente, según los voceros oficiales, capaces de proteger a los soldados de minas anticarro. Y en parte es cierto, Defensa ha tenido que modificarlos, ya que venían sin suficiente blindaje, y se les ha protegido especialmente en los bajos. Pero nada se ha hecho en los laterales. Teniendo en cuenta que presenta un perfil más elevado, no se debería descartar que los próximos ataques se centren en lanzar granadas con RPG contra, precisamente, los lados del vehículo. No en balde, la guerrilla afgana es una de las más rápidas en cambiar de táctica y ha sido capaz de sorprender a los aliados con el paso del tiempo.
Las autoridades civiles y militares del Ministerio de Defensa deberían hablar con mayor humildad y sinceridad. La alternativa es que la ministra se desplace a recoger cadáveres en Afganistán cada vez más frecuentemente. Pero eso no ayudará ni a las víctimas y sus familiares, ni a los que allí están desplegados, ni a los afganos.
España necesita un debate serio y profundo sobre qué hace en Afganistán, sus misiones, los medios para cumplirlas y sobre qué Afganistán se quiere lograr con nuestro esfuerzo y el sacrificio de nuestros hombres y mujeres en uniforme.
A estas alturas, Carmen Chacón ya debería saber que con la vida de los demás no se debe jugar. Más de una manera tan aparentemente caprichosa como indican los vaivenes estratégicos de su jefe.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.
España participa enero de 2002 en de la Fuerza Internacional de Seguridad y Asistencia (ISAF), integrada por unos 64.500 efectivos de 42 países y bajo el mando de la OTAN.
El contingente español dirige la Base de Apoyo Avanzada (FSB) en Herat y el Equipo de Reconstrucción Provincial (PRT) de Qala i Naw, en la provincia de Badghis, en el oeste del país.
También hay personal español en el Cuartel General de Mando Regional de Herat; en el Cuartel General de ISAF en Kabul; y un destacamento aéreo en la base estadounidense de Manás (Kirguizistán).
La dotación permanente está compuesta por 778 militares, a los que hay que sumar los 70 militares enviados a Afganistán que el 1 de octubre de 2009 asumieron la dirección del aeropuerto de Kabul durante un periodo de siete meses.
Además, en julio España envió 450 militares para velar por la seguridad durante las elecciones presidenciales que se celebraron el 20 de agosto. El "batallón electoral", según lo denominó el Gobierno, regresó a finales de noviembre de 2009, una vez culminada su misión tras ser declarado Hamid Karzai ganador de los comicios.
De forma paralela a este repliegue, se desplazaron hasta Afganistán 220 militares de refuerzo, que se sumaron a los efectivos que ya se encontraban allí. En total, 1.068 militares españoles permanecen en el país.
En diciembre, la ministra de Defensa anunció en el Congreso el envío de otros 511 militares, con el que el contingente sumaría, en total, 1579 militares.
ETNIAS
En Afganistán conviven desde hace siglos más de cincuenta etnias o grupos tribales, cuyas relaciones han configurando la historia del país.
Los pastunes son el grupo más numeroso, representan el 38 por ciento de la población, se encuentran repartidos entre el este y el sur del país y profesan la religión musulmana suní. Divididos internamente en clanes, no forman un grupo homogéneo y son frecuentes las disputas entre ellos, que se trasmiten de generación en generación. Fieles, sin embargo, todos ellos, a un arcaico código de conducta, que comporta obligaciones de tipo moral y penal, su implantación tiene mucha fuerza en el país hasta el punto de que muchas de las regulaciones religiosas impuestas por los talibán, tenían su origen en las normas rurales de las tribus pastunes, no en el islán.
Los tayicos representan el 25 por ciento de la población, su origen es persa y se agrupan alrededor de la ciudad de Herat, al oeste, y en las montañas del noreste, próximas a sus hermanos del vecino Tayikistán.
Campesinos y comerciantes, se encuentran entre los descendientes de los más antiguos habitantes del país. No representan, sin embargo, una verdadera etnia sino más bien un conjunto de pueblos que comparten una cultura y una lengua común, el dari (o persa).
Los hazaras representan el 19 por ciento de la población y se concentran en las provincias centrales de Afganistán. Hablan persa y profesan la religión musulmana chií, considerada una herejía por los musulmanes suníes, que les tratan como parias.
Los uzbecos representan el 12 por ciento de la población, son turcófonos y se agrupan al oeste y al norte del país, en los dos lados de la frontera de Uzbekistán. La agricultura y la artesanía son la base de su economía. Musulmanes sunitas, en su mayoría se confiesan no practicantes.
Otros grupos minoritarios son los aimakas, concentrados en Hazarasjat y en las montañas de Herat; los baluchis y los braouis, localizados en el sur de Kandahar, y los nuristanis, que viven sobretodo en las montañas del noreste de Kabul.
AFGANISTÁN-HISTORIA RECIENTE (1973-2001)
A continuación figura una cronología que recoge los principales hechos ocurridos en la historia reciente de Afganistán:
1973
- 17 jul.: El monarca Mohamed Zahir Shah, que reinaba desde 1933, es depuesto por su primo y cuñado Sardar Mohamed Daud, quien proclama una República.
1978
- 27 abr: Simpatizante marxistas del Ejército dan un golpe de Estado y derriban al gobierno de Daud, que es asesinado. Nur Mohamed Taraki se convierte en el nuevo presidente, con el reconocimiento de la URSS.
1979
- 16 sep: Taraki es depuesto y muerto en un golpe de Estado del primer ministro Hafizulá Amin.
- 27 dic: El Ejército soviético lanza una invasión a gran escala sobre Afganistán e instala en el poder a Babrak Karmal. Comienza entonces la resistencia activa contra el Gobierno y las más de 100.000 tropas de ocupación.
1986
-4 may: Karmal es reemplazado en el poder por Mohamed Najibulá, jefe de la policía secreta.
1989
- 15 feb: Las tropas soviéticas completan su retirada de Afganistán tras ser derrotadas por los muyahidin, que contaron con el apoyo de EEUU.
1992
- 16 abr: Najibulá renuncia a su cago y el 30 de diciembre de ese año, tras un gobierno provisional compuesto por 50 representantes de las diez facciones muyahidin más importantes, Burhanudin Rabani es elegido jefe de Estado. El final del régimen comunista da paso a una guerra civil entre las diversas facciones étnicas que existen en el país.
1994
Al amparo de Pakistán, el mulá Mohamed Omar crea la milicia "talibán", integrada por jóvenes estudiantes formados en las escuelas coránicas, que garantizan la unidad del territorio frente al caos y la fragmentación, y pretende imponer la Sharia (ley islámica).
1996
- 27 sep: Los talibanes toman Kabul, y en menos de dos años dominan el 90 por ciento del país e imponen sus propias leyes fundamentalistas. El resto queda en manos de la alianza liderada por el presidente Rabani.
1998
- 20 ago: Estados Unidos ataca supuestas bases e instalaciones terroristas en Afganistán en represalia por los atentados contra sus embajadas en Africa Oriental a principios de mes, al tiempo que acusa a Bin Laden, refugiado en territorio afgano, de ser el cerebro de los mismos.
1999
- 15 oct: El Consejo de Seguridad de la ONU da un ultimátum al régimen talibán para que extradite antes de un mes al presunto terrorista bajo la amenaza de embargo aéreo y sanciones financieras.
- 14 nov: Agotado el ultimátum, entran en vigor las sanciones.
2000
9 dic: A iniciativa de Estados Unidos y de Rusia, el Consejo de Seguridad de la ONU amplia las sanciones contra los talibán, que se traducen en un refuerzo del embargo aéreo, el cierre de las representaciones diplomáticas en el extranjero y la congelación de la venta de armas.
2001
- 9 sep: Fallece en un atentado el líder de la Alianza del Norte, Ahmed Shah Masud.
- 11 sep: Terroristas islámicos estrellan tres aviones de pasajeros que habían secuestrado previamente contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono en Washington.
-7 oct: Comienza la "Operación Libertad Duradera": EEUU bombardea Afganistán con la ayuda del Reino Unido.
Osama Bin Laden advierte a EEUU desde la cadena de televisión qatarí "Al Yazira" de que "no tendrá seguridad hasta que el pueblo palestino no viva en paz".
-11 oct: Bush ofrece por segunda vez a los talibanes la posibilidad de entregar a Bin Laden, que Kabul rechaza al día siguiente al insistir en ver pruebas de su culpabilidad.
- 3 nov: Bin Laden culpa a la ONU de haberse convertido "en un instrumento del crimen contra los musulmanes" en un vídeo difundido por "Al Yazira".
-9 nov: La Alianza del Norte anuncia la toma de Mazar-i- Sharif, "capital septentrional" de Afganistán.
-13 nov: Las fuerzas de la Alianza del Norte entran en Kabul y siguen su avance en otros frentes, mientras que los talibanes se replieguen hacia el sur.
Desde Roma, el ex rey Mohamed Zahir Shah pide la convocatoria de una "Loya Yirga", una asamblea tradicional de los jefes de las tribus afganas.
-14 nov: El Consejo de Seguridad de la ONU, por unanimidad, pide la formación de una administración de transición que conduzca a la formación de un gobierno multiétnico de amplia base.
- 22 nov: Pakistán, gran patrocinador de los talibanes, cierra la única embajada que le quedaba al régimen, la de Islamabad.
- 25 nov: Tropas de la Alianza del Norte entran en Kunduz y combaten los últimos focos de resistencia talibán tras la rendición de centenares de combatientes integristas.
- 26 nov: Las distintas facciones afganas a las afueras de la ciudad alemana de Bonn una reunión para acordar un gobierno de transición.
- 5 dic: La Conferencia de Bonn elige al representante oficial del ex rey Mohamed Zahir Shah, Hamed Karzai, primer ministro del Gobierno futuro Gobierno provisional afgano.
- 6 dic: Tras diez días de asedio, la Alianza del Norte, con el apoyo americano, toma Kandahar, la ciudad más representativa del régimen talibán.
AFGANISTÁN POSTALIBAN
La intervención armada sobre Afganistán, en octubre de 2001, tras los atentados del 11-S, acabó en poco más de un mes con el régimen talibán y generó un vacío de poder, ante el cual la comunidad internacional se vio obligada a reaccionar.
Auspiciada por la ONU, se celebró en diciembre de 2001 la conferencia de Bonn donde las facciones que representaban la diversidad étnico-política afgana, salvo los talibán, acordaron la formación de un gobierno interino, al que seguiría un proceso constituyente coronado por elecciones libres.
La falta de seguridad retrasó sin embargo la celebración de los comicios, tras los cuales Hamid Karzai, fue elegido en noviembre 2004, presidente de Afganistán, y en septiembre de 2005 tuvieron lugar las primeras elecciones legislativas de las que salió el primer Parlamento afgano en tres décadas.
Extender el poder por todo el país, la erradicación de la producción de opio (que en 2009 movió unos 2.800 millones de dólares, siendo el Afganistán el mayor productor del mundo) y acabar con la insurgencia talibán, son desde entonces los principales objetivos del Gobierno, que para ello cuenta con el apoyo de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), compuesta actualmente por más de 84.000 efectivos de 43 países, bajo mando de la OTAN desde agosto de 2003, y que en octubre de 2006 completó su área de influencia en el país.
Washington comanda además un ejército que a finales de 2009 estaba integrado por unos 15.000 militares, y que fuera del mando de la OTAN están dedicados a la lucha antiterrorista y concentran su actividad en la actividad meridional del país, donde más fuerza tiene la resistencia talibán.
Lejos de consolidarse la seguridad, la violencia se ha recrudecido en el país durante los últimos años, mientras que los talibanes han expandido sus acciones a amplias franjas del territorio afgano.
Cerca de 4.400 personas murieron en 2006 víctimas de la violencia en Afganistán, y más de 6.300 perecieron durante 2007.
En febrero de 2009, la ONU alertó además del incremento de víctimas civiles en 2008 -año en que perecieron 2.228 civiles, del 40 por ciento respecto año anterior-. Y la situación tampoco mejoró en 2009, el año más sangriento para la población civil desde la caída del régimen talibán, con 2.412 muertos, según Naciones Unidas, que alertó de la intensificación del conflicto y la expansión de éste a áreas "relativamente seguras".
El deterioro de la seguridad es, de hecho, el argumento que esgrime el nuevo presidente estadounidense, Barack Obama, para relanzar la implicación internacional en el conflicto afgano.
A los 21.0000 soldados estadounidenses comprometidos en abril de 2009, su sumó en diciembre de ese año el envío de 30.000 más, a lo que los aliados han respondido hasta el momento con cerca de 7.000 efectivos adicionales.
El incremento de tropas de los países participantes en la misión dependerá sin embargo de lo que se decida en la Conferencia de Londres, prevista para el 28 de enero de 2010, apenas unos meses después de que Karzai renovara su mandato en noviembre de 2009, tras un controvertido proceso electoral marcado por la anulación de cientos de papeletas fraudulentas.
A la espera de la conferencia, Estados Unidos y la ONU han presionado además a Karzai para que luche en su nuevo mandato contra la corrupción -que mueve actualmente 2.500 millones de dólares y es la mayor preocupación para su empobrecida población- y forme un gabinete competente, que ha sufrido ya varios retrasos.
CRONOLOGÍA
2001
7 oct.- Comienza la "Operación Libertad Duradera": EEUU bombardea Afganistán con la ayuda del Reino Unido.
13 nov.- Cae Kabul.
14 nov.- El Consejo de Seguridad de la ONU aprueba una resolución para la reconstrucción del país, sobre una base amplia y democrática.
27 nov-5 dic.- Conferencia de Bonn: las principales facciones de Afganistán, salvo los talibán, acuerdan la formación de una "autoridad interina" que gobernará el país durante seis meses, y a los que seguirá un proceso constituyente coronado por elecciones libres.
20 dic.- El Consejo de Seguridad de la ONU aprueba una resolución que autoriza el despliegue de la Fuerza Internacional de Seguridad y Asistencia (ISAF) en Kabul y alrededores.
22 dic.- Hamid Karzai toma posesión como presidente del Consejo Interino.
2002
22 ene.- La Conferencia Internacional de Tokio compromete 4.500 millones de dólares para la reconstrucción del país.
28 mar.- El Consejo de Seguridad de la ONU aprueba una resolución que apoya el establecimiento de una misión en Afganistán (UNAMA).
13 jun.- La "Loya Jirga" elige a Hamid Karzai presidente de la Administración interina.
18 dic.- La Conferencia de Donantes de Oslo compromete ayudas por valor de 2.000 millones de dólares durante 2003.
2003
11 agost.- La OTAN asume el mando de la ISAF, que se convierte así en la primera misión de su historia fuera de Europa.
Diciembre.- "Operación Avalancha" lanzada por 2.000 soldados estadounidenses contra la resistencia talibán y Al Qaeda, en el sur y el este del país.
2004
4 ene.- La Loya Yirga aprueba la nueva Constitución afgana, que prevé un régimen presidencialista fuerte.
1 abr.- La III Conferencia Internacional para Afganistán reafirma en Berlín su compromiso con las autoridades afganas y aprueba una ayuda de 8.200 millones de dólares para los próximos tres años.
2 abr.- La OTAN aprueba la extensión de la presencia militar aliada fuera de Kabul.
9 agost.- El Eurocuerpo asume el mando de la ISAF en Afganistán, bajo la égida de la OTAN.
9 oct.- Hamid Karzai vence en las elecciones presidenciales.
3 nov.- Karzai es proclamado primer presidente democrático de la historia de Afganistán, con el 55,4 por ciento de los votos.7 dic.- El nuevo presidente jura el cargo para los próximos cinco años.
2005
10 feb.- La OTAN anuncia la ampliación del despliegue al oeste del país.
18 sept.- Los "señores de la guerra" se imponen en las elecciones a la Wolesi Jirga (Cámara Baja del Parlamento) y los 34 consejos provinciales de Afganistán, con los que se pone fin al proceso de Bonn.
8 dic.- La Alianza Atlántica acuerda aumentar su contingente de 9.000 a 15.000 soldados y extender su acción al sur del país.
19 dic.- El nuevo Parlamento afgano celebra su sesión inaugural.
2006
31 ene-1 feb.- La conferencia internacional de Londres aprueba el llamado "Plan Compacto para Afganistán", que sustituirá al "Proceso de Bonn" y para el que los países participantes comprometen 10.500 millones de dólares.
18-19 may.- Se recrudece la violencia en el país, donde en dos días mueren más de un centenar de personas.
5 oct.- La OTAN extiende su misión al este de Afganistán, completando su extensión a todo el país.
2007
Marzo.- Las OTAN y las fuerzas de seguridad afganas lanzan, en el sur del país, la "operación Aquiles", la mayor contra la insurgencia talibán.
17 jul.- El Consejo de Seguridad insta a proteger a la población civil en Afganistán.
19 jul.- Los talibanes secuestran a 23 surcoreanos, en lo que fue el cautiverio más largo de la era postalibán: 43 días durante los cuales fueron ejecutados dos de ellos.
2008
17 feb.- Más de cien muertos en un atentado suicida perpetrado en la ciudad sureña de Kandahar, el más sangriento desde la caída del régimen talibán.
1-3 abrl.- Cumbre OTAN: varios países, como Francia, comprometen en Bucarest más tropas para Afganistán.
12 jun.- Conferencia París: nueva donación de la comunidad internacional, esta vez de 21.416 millones de dólares.
14 jun.- 900 prisioneros liberados en asalto talibán a una cárcel en sur del país.
2009
27 ene.- El nuevo presidente estadounidense, Barack Obama, sitúa a Afganistán como su prioridad en la estrategia militar.
17 feb.- La ONU alerta del recrudecimiento del conflicto afgano, que causó en 2008 la muerte de más de 2.000 civiles.
28 mar.- Obama anuncia el envío de 4.000 soldados adicionales.
5 may.- Decenas de civiles muertos en bombardeo estadounidense en Farah, oeste del país.
4 abrl.- Cumbre OTAN: los aliados comprometen el envío de 5.000 efectivos -más de la mitad con carácter temporal, para reforzar la seguridad ante las elecciones del 20 de agosto- y 100 millones de dólares a Afganistán.
20 agost.-. Bajo una campaña de intimidación promovida por la insurgencia talibán, Afganistán celebra sus segundas elecciones presidenciales desde la caída del régimen integrista.
3 sept.- Polémica en Alemania por la muerte de 142 personas, decenas de ellas civiles, en ataque aéreo ordenado por el mando alemán.
16 sept.- Los resultados provisionales otorgan a Karzai la victoria electoral con el 54,6 por ciento de los votos, lo que haría innecesaria una segunda vuelta.
19 oct.- La Comisión Electoral de Quejas (ECC) declara inválidos un tercio de los sufragios que fuerzan una segunda vuelta electoral para el 7 de noviembre.
3 nov.- Comité electoral declara a Karzai vencedor de los comicios, tras la retirada de su contrincante dos días antes.
19 nov.- Hamid Karzai jura su segundo mandato como presidente de Afganistán.
1 dic.- Obama anuncia el envío de 30.000 soldados adicionales a Afganistán y el comienzo de la retirada en junio de 2011.
4 dic.- La OTAN respalda el plan de Obama y garantiza un mínimo de 7.000 soldados más.
30 dic.- Siete agentes de la CIA muertos en atentado, cierra año con más bajas para EEUU en Afganistán (319 soldados muertos).
2010
13 ene- La ONU revela, igualmente, que 2.412 civiles murieron en 2009, el año más sangriento desde caída talibán.
26 ene.- BM y FMI aprueban el alivio de la deuda a Afganistán por 1.600 millones de dólares
El coordinador federal de Izquierda Unida (IU), Cayo Lara, reclamó hoy al Gobierno, tras el último ataque producido en Afganistán, "comience los preparativos para una retirada del contingente español en Afganistán lo más rápida que permita la seguridad de las tropas".
Su permanencia en este país sólo sirve para seguir atendiendo los intereses estratégicos de Estados Unidos y comporta riesgos inaceptables para los soldados. Estamos ante una guerra con todas sus consecuencias", indicó.
En un comunicado, condenó "con rotundidad" el ataque producido hoy sobre una patrulla de tropas españolas y expresó sus "condolencias y solidaridad" tanto a la familia del soldado John Felipe Romero Meneses, muerto al estallar una mina anticarro al paso de su vehículo, como a las de los otros seis militares heridos mientras escoltaban un convoy en la localidad de Sang Ates, situada al norte de Qala e Naw, además de hacerla extensiva a sus compañeros.
Que se replanteen el envío de otros 511 militares
Recordó además al Gobierno español que "se están iniciando negociaciones para intentar resolver la pacificación del país y ese es el camino correcto a apoyar". En consecuencia, recalcó al Ministerio de Defensa "la necesidad de replantearse el envío de otros 511 militares, que se sumarían a los 1.068 efectivos que ya están en la zona".
"El Gobierno debe reconsiderar este incremento y suspenderlo, retirando la solicitud de autorización que ha remitido al Congreso de los Diputados, con la finalidad de atender la petición hecha por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, tras la escalada de las dificultades militares", señaló. Para Lara, IU "sigue siendo la única formación política que no ha variado ni un ápice su postura en los cerca de ocho años que dura esta misión".
"Nuestra actuación y nuestras propuestas no están hechas al calor de los acontecimientos, como sí se producen las de otros, y seguiremos planteando la necesidad de un calendario de retirada definitiva de las tropas españolas de este conflicto. Este calendario es ahora más urgente que nunca", agregó.
Finalmente, subrayó que la permanencia de soldados españoles en Afganistán "no sólo es ya un problema inasumible, sino un riesgo cada vez mayor con un objetivo que hace mucho tiempo dejó de estar definido y que no puede seguir parcheándose con la única excusa de que esta es la única fórmula posible para luchar contra el terrorismo internacional". Añadió que el planteamiento negociador de Obama y de otros países, entre ellos los de la UE, "demuestra que el contexto ha cambiado significativamente".
Con el fallecimiento de John Felipe Romero Meneses en el ataque al convoy español en el norte de Afganistán, son ya 92 los miembros de las Fuerzas Armadas españolas los que han muerto en esta misión. Muy de lejos, con 23 fallecidos, se sitúa la de Bosnia-Herzegovina.
El fallecimiento del soldado John Felipe Romero Meneses en el ataque perpetrado este lunes contra un convoy español en la localidad de Sangates, al norte de Qala-i-Naw (Afganistán), son ya 92 las bajas españolas en esta misión y sitúa en 150 las bajas de en todas las operaciones españolas de "mantenimiento de la paz.
El pasado 8 de enero, el soldado Christian Quishpe Aguirre, de 24 años, moría a consecuencia de las heridas ocasionadas por el atropello de un vehículo en Herat (Afganistán).
El último ataque fue similar al de este lunes. El 7 de octubre de 2009 el cabo Cristo Ancor Cabello Santana murió y otros cinco soldados resultaron heridos leves después de que su vehículo pisara un artefacto explosivo en las proximidades de la ciudad afgana de Herat.
El anterior ataque mortal que había sufrido el contingente español en Afganistán se remonta al 9 de noviembre de 2008, cuando un atentado suicida acabó con la vida de dos militares de la Brigada Ligera Aerotransportable (BRILAT), Juan Andrés Suárez García y Rubén Alonso Ríos.
Las primeras víctimas de la misión española en este país fueron los 63 militares que perecieron en el accidente del Yakovlev-42 el 26 de mayo de 2003 en Trebisonda (Turquía) cuando regresaban de finalizar su misión.
Dos años después, el 16 de agosto de 2005, 17 militares que viajaban a bordo de un helicóptero Cougar murieron al estrellarse éste en Shindad (Afganistán) cuando realizaban un vuelo de reconocimiento junto a otro aparato del destacamento español.
Al margen de los accidentes aéreos, el primer fallecido en Afganistán fue el capitán médico del Ejército del Aire Jesús de la Pascua Beláustegui, que perdió la vida por un infarto el 24 de octubre de 2005. Jorge Arnaldo Hernández Seminario, alcanzado por la explosión de una mina anticarro al paso de su vehículo el 8 de julio de 2006.
Posteriormente, perdió la vida el 21 de febrero de 2007 la soldado Idoia Rodríguez Buján, también por la explosión de una mina contra carro colocada en una carretera del distrito de Shindad, limítrofe con la provincia de Farah, una de las más conflictivas de toda la zona oeste.
Tras la muerte de Rodríguez Buján, el sargento Juan Antonio Abril Sánchez perdió la vida el 26 de mayo de 2007 en un accidente con su vehículo de Alta Movilidad Táctica (VAMTAC). El destacamento español sufrió otro atentado terrorista el 24 de septiembre de 2007 y en él murieron los soldados Germán Pérez Burgos y Stanley Mera Vera y su traductor, Roohulah Mosavi.