madrid-Tomó posesión el 14 de abril y releva a toda la cúpula militar el 18 de julio. La ministra de Defensa, Carme Chacón, a los cuatro meses escasos de incorporarse como la primera mujer que ocupa esta cartera, baja maternal de por medio, cumplió ayer su anuncio de cambiar a todos los jefes de Estado Mayor «en pocas semanas». Se había especulado con que la titular de la cartera diera alguna sorpresa en la composición de la cúpula, trámite que por otro lado hacen todos los ministros al poco de llegar, pero Chacón ha respetado la norma no escrita de que al frente de ésta se turnen los ejércitos. Aunque lo cierto es que no le corresponde a ella el nombramiento del jefe de Estado Mayor de la Defensa, sino al presidente, su opinión ha pesado para que sea designado José Julio Rodríguez, un teniente general del Aire, ejército al que le correspondía por turno la jefatura. Los dos últimos años ha estado en el Ministerio como director general de Armamento.
Una vez avanzado el proceso de transformación de las Fuerzas Armadas y completado el grueso de medidas acerca del personal, la ministra buscaba en su cúpula un perfil más tecnológico y enfocado a las capacidades militares, tanto materiales como humanas y de proyección internacional, aspectos cada vez más influyentes en el actual concepto de los ejércitos. Eso sí, según las previsiones que hacen los propios altos mandos, los nuevos «jemes» tendrán que iniciar su andadura con un presupuesto más limitado que sus predecesores. La crisis pasa factura y tendrán que hacer malabares para ajustar sus pretensiones a lo que marque el Ministerio.
Fulgencio Coll se hará cargo del Ejército de Tierra. Y ya le tocaba, no sólo por su capacidad militar contrastada, sino porque desde que Zapatero llegó al Gobierno Coll se ha hecho cargo de las dos grandes (sino únicas) decisiones del presidente en política de Defensa: la retirada de las tropas de Irak y la creación de la Unidad Militar de Emergencias. Y ambas misiones las cumplió profesionalmente. Ahora le toca un Ejército en el que priman las necesidades materiales, la renovación de blindados y helicópteros y las mejoras en cuestiones de seguridad que su predecesor había solicitado. Éste, Carlos Villar, sólo ha estado como «jeme» dos años. Otra de las «misiones» será mantenerse al frente de Tierra, ejército que ha tenido cuatro jefes en apenas cinco años. El nuevo almirante jefe de la Armada, Manuel Rebollo, sustituirá al que ha sido su jefe, Sebastián Zaragoza. Su predecesor le ha dejado la modernización de la Armada casi completada, pero Rebollo tendrá que hacer frente al reto de la captación de personal, problema endémico de la Marina desde la profesionalización de las Fuerzas Armadas.
Al frente del Ejército del Aire, Chacón coloca a «su» candidato. El teniente general José «Pepito» Jiménez Ruiz fue nombrado hace escasas semanas asesor de la ministra, con lo que su inclusión en la cúpula no sorprende. Es el teniente general más moderno del Aire, lo que encaja con la pretensión de la titular de Defensa de tener una cúpula rejuvenecida.