España enviará 450 soldados a Afganistán

Zapatero destacó que permanecerá allí «el tiempo estrictamente necesario», entre tres y cuatro meses, para garantizar las elecciones

La OTAN respaldó la nueva estrategia de Obama en Afganistán y enviará unos 5.000 soldados y 100 millones de dólares más, según se comprometieron ayer los Veintiocho en la última jornada de la cumbre con la que la organización militar conmemoró los 60 años de su fundación. España contribuirá con un batallón de 450 hombres que en principio permanecerán en el país «el tiempo estrictamente necesario» para asegurar el desarrollo del proceso electoral afgano, según confirmó el presidente del Gobierno español.

No serán más de «tres o cuatro meses» y, según José Luís Rodríguez Zapatero, «España no va a aumentar el contingente» que actualmente tiene desplegado en el país de los talibanes, compuesto por 778 militares, casi la mitad de ellos pertenecientes a la Brilat de Figueirido (Pontevedra). El refuerzo deberá ser aprobado por el Congreso.

Cuarenta guardias civiles

Al nuevo batallón se sumarán 40 guardias civiles, que contribuirán a la formación de la policía local y otros doce para entrenar un batallón. Además, el Gobierno aportará 5 millones de euros para financiar la celebración de los comicios del 20 de agosto y 4 millones para el entrenamiento del Ejército afgano. Un esfuerzo «financiero y material, pero ante todo un gran esfuerzo humano», con mención especial para los 87 militares españoles que se han dejado la vida desde la llegada de las tropas a Afganistán en el 2002.

Como Zapatero, el resto de socios de la Alianza se han dejado seducir por las tesis de Barack Obama. Los 5.000 hombres suplementarios que aportarán los europeos son una pequeña contribución a los más de 21.000 que enviará Washington. Se trata de hecho de una nueva misión que la OTAN ha decidido bautizar como de Formación para Afganistán. La mayor aportación será la del Reino Unido, con 900 hombres.

Desconcierto militar ante las ironías de Zapatero sobre Perejil

ABC-P. CERVILLA, A. COLLADO | MADRID Lunes, 30-03-09

Las ironías que se gastó Rodríguez Zapatero el pasado jueves en el Congreso sobre «la gran hazaña de Perejil» han sentado mal en el Ejército, no sólo en la oposición. Para el Partido Popular pudo ser la página más brillante de su política exterior (julio de 2002), el episodio en que la decisión política, sumada a las buenas relaciones con los Estados Unidos y el respeto alcanzado en la Unión Europea permitió a España responder con celeridad y eficacia a la provocación marroquí. Para los militares fue una demostración de que estaban a la altura del reto, capacitados y coordinados entre las distintas armas para disuadir al país vecino de intentar cualquier aventura. Recuperar Perejil era una prueba y la superaron con nota.

Este es el sentimiento del estamento militar después de las chanzas y reproches de Zapatero al comparar su propio «buen hacer» en política exterior -intentaba tapar el lío organizado con la retirada por sorpresa de Kosovo- con la etapa del PP. Para el presidente del Gobierno, la acción exterior de Aznar tuvo como hechos más remarcables «la guerra ilegal de Irak y la gran hazaña de Perejil». Y dejó sin contestar la posterior pregunta de Rajoy: « ¿Qué quiere decir con lo que ha dicho sobre el asunto de Perejil? ¿Qué pasa si alguien invade territorio español? Me gustaría saber cuál es la posición que mantendría en ese caso como presidente del Gobierno de España».

Aparte de la acreditada obsesión de Zapatero por hacer lo contrario que Aznar, queda la cuestión de si también considera negociables los retos a integridad territorial, porque en el debate parlamentario no se molestó en aclararlo y sólo agregó que le pareció «surrealista» la crisis de Perejil.

Aparte de la acreditada obsesión de Zapatero por hacer lo contrario que Aznar, queda la cuestión de si también considera negociables los retos a integridad territorial, porque en el debate parlamentario no se molestó en aclararlo y sólo agregó que le pareció «surrealista» la crisis de Perejil.

Desde el Sahara

Casi siete años después del episodio, los mandos militares de aquella etapa defienden lo contrario. «Fue un punto de inflexión; no cedimos como en el Sahara, era un reto a la soberanía nacional; la única salida que nos dejaron era echarlos y lo hicimos». Son las reflexiones de un alto mando de la Armada que participó en el diseño y ejecución de la respuesta y prefiere mantenerse en el anonimato. Desde el Ejército de Tierra, el ex jefe de su Estado Mayor, Alfonso Pardo de Santayana, ya en la reserva, proclama en su nombre y en el de todas las Fuerzas Armadas que la recuperación de Perejil fue «una brillante operación» que llena de orgullo a las FAS, «un excelente trabajo realizado por los militares».Aparte de la acreditada obsesión de Zapatero por hacer lo contrario que Aznar, queda la cuestión de si también considera negociables los retos a integridad territorial. Pardo de Santayana, que organizó el dispositivo para expulsar a los marroquíes del islote, insiste en que la respuesta militar, muy medida y que se hizo inevitable ante el fracaso de las gestiones diplomáticas, «fue un aviso a Marruecos de que no podía haber aventuras porque el Ejército español está muy bien preparado».

El teniente general recuerda que la entrega de los militares marroquíes detenidos por los españoles «se hizo en la frontera y a cargo de la Guardia Civil para hacer ver que no se trataba de una guerra». Un almirante de la misma etapa recuerda que el principio de la disuasión funcionó para parar los pies a Marruecos: «Hubo decisión política y una buena ejecución militar, una perfecta coordinación entre las unidades». Según este alto mando, aunque el objetivo parecía pequeño -Perejil-, era la prueba que Marruecos ponía para ver si podía aspirar a más en el futuro: Ceuta y Melilla. El militar destaca que la decisión del Gobierno de la época fue inevitable y trascendente porque rompía con décadas de cesiones, quizá inevitables en la Transición, pero no en 2002: «Era un desafío que afectaba a la soberanía nacional, los militares vimos que el Gobierno obraba en consecuencia y el resultado nos llenó de orgullo, las Fuerzas Armadas demostraron que estaban preparadas. No era una cuestión de medir fuerzas con Marruecos, sino de voluntad para hacerse respetar.»

Para los militares, Perejil fue un momento brillante para la política exterior española, y también para las FAS utilizadas como último recurso en una operación muy medida.

Un familiar denuncia el «desprecio» de Trillo tras el accidente del Yak-42

El hermano del capitán Ignacio González ha asegurado que el entonces ministro de Defensa no les dio «ni el pésame».
La Voz de Galicia 30/3/2009

Francisco Javier González Castilla, hermano del capitán Ignacio González, muerto en el accidente del Yak-42, ha afirmado hoy que los responsables políticos de Defensa cuando se produjo el siniestro ocultaron toda la información y les trataron con «muchísimo desprecio». González Castilla ha asegurado que el entonces ministro de Defensa, Federico Trillo, no les dio «ni el pésame».

Con la testificación de este familiar, la Audiencia Nacional ha reanudado hoy el juicio contra tres altos mandos militares por la errónea identificación de 30 de los 62 militares fallecidos en el accidente aéreo del YAK, ocurrido en Turquía en 2003.

A lo largo de esta jornada se sucederá la presentación de pruebas periciales y finalmente no se ha aplazado hasta mañana la comparecencia como testigos de diversas autoridades turcas, a través de videoconferencia, como estaba previsto.

En su intervención, Francisco Javier González Castilla, que fue presidente de la Asociación de Familiares de Víctimas del Yak, ha declarado que les dijeron que se iban a hacer las pruebas de ADN en Turquía y que su cuerpo sería repatriado no antes de una semana. El mismo día del accidente «algo olía mal en todo esto» y se quedaron «alarmados» con la presencia del psicólogo enviado por Defensa, según ha recordado. Al día siguiente, el 27 de mayo, Defensa les dijo que informaría sobre el funeral de Estado y los familiares, efectivamente, recibieron la noticia de que «el 28 sería el funeral». Ha afirmado que tras el funeral pidieron ver el cadáver y se lo negaron. Francisco Javier González ha relatado que Trillo recibió a su padre, el único familiar con quien tuvo esa deferencia, y «en ningún momento le consoló, ni le comentó ninguna de las causas del accidente».

«No le dio ni el pésame», ha asegurado el hermano del capitán fallecido, quien ha agregado que Trillo pidió a su padre que «la Asociación de familiares de las víctimas no investigara». Tras señalar que solo había visto llorar una vez a su padre, el hermano del capitán fallecido ha afirmado que su padre pidió más explicaciones y envió una carta a Trillo en la que le pedía que «diera la cara» y dejara de «engañar» a los familiares.

«Sentimos muchísimos desprecios e incomprensiones. No entendíamos absolutamente nada. Nos ocultaban toda la información».

Como nieto, hijo y hermano de militar, ha considerado que le hubiese gustado que los militares se hubieran comportado con los valores de los militares. González Castilla ha recordado que muchas familias pidieron entrevistas con Defensa y en una de ellas celebrada con el secretario general de política de Defensa, Jiménez Ugarte, se pudo comprobar una situación muy tensa, en la que el número tres de Trillo le dijo a su hermano que «no volviera nunca más por el Ministerio».

Tras señalar que conoció la identificación verdadera de su hermano en febrero de 2004, este familiar ha confesado que su madre sigue hoy con tratamiento por «los daños psíquicos y morales que las autoridades políticas del Ministerio de Defensa» han causado a los familiares. También ha subrayado que en ningún momento tuvieron un certificado de defunción y que enterraron a su hermano «sin licencia de enterramiento».

Defensa reduce el curso de oficiales dos meses para ahorrarse las dietas

Crecen las quejas entre los que hacen el curso de integración de escalas por ser «inútil» y una «pérdida de tiempo».
La Razón 30 Marzo 09 - Diego Mazón -

La integración de las dos escalas de oficiales existentes en las Fuerzas Armadas es el punto más polémico de la Ley de la Carrera Militar. Para equipararse a los de la escala superior, los de la media deben realizar un curso de adaptación que muchos califican ya de «inútil» y «pérdida de tiempo». El Ministerio de Defensa otorgó una partida de 48 millones de euros para realizar cuatro cursos de adaptación de seis meses cada uno, el primero de los cuales se está desarrollando ahora.

La mayor parte del dinero presupuestado va a las compensaciones en dietas y residencia eventual de los alumnos y profesores. Visto el elevado coste que supone para las arcas debilitadas del Ministerio, éste se ha planteado reducir la fase presencial de los cursos venideros, lo que supondrá que los siguientes concurrentes y docentes cobrarán menos dietas que los actuales.

El curso que se está desarrollando actualmente consta de una fase presencial de 22 semanas. Según la propuesta elevada por el Ejército de Tierra al departamento que dirige Carme Chacón, esta fase quedaría reducida a 14 semanas, el mínimo contemplado en la Orden Ministerial que regulaba el curso. Por contra, se amplía la fase que los concurrentes deben realizar desde sus casas a 21 semanas. Esta medida conlleva la variación de los planes de estudio ya diseñados y reduce el coste total en aproximadamente diez millones de euros.

Al excesivo coste del curso se unen las quejas de los concurrentes al mismo, que desde un principio ha suscitado todo tipo de críticas. En primer lugar porque no tiene ninguna validez académica; en segundo término porque nadie se ha preocupado en convalidar las licenciaturas que tienen muchos oficiales, que ahora se tienen que examinar de asignaturas que ya estudiaron durante su carrera civil.

Entre quejas de abusos de autoridad por parte del profesorado, autoconcesión de potestad sancionadora, falta de transparencia en los criterios de evaluación y un largo etcétera, lo que más preocupa a los oficiales que están realizando la adaptación es su futuro profesional. En ninguna de las normas que establecen o desarrollan el curso se especifica qué pasará con los oficiales que lo superen con éxito. Nadie, según fuentes militares consultadas por este diario, sabe si una vez que estén integrados con los de la escala superior podrán mantener su puesto actual o tendrán que optar a uno acorde con su nueva condición, dado que, en la mayoría de los casos, el lugar en el que servían hasta ahora estaba reservado para la escala media. Debido a esta incertidumbre, muchos de los actuales alumnos están planteándose suspender el curso en las últimas semanas para repetirlo en la siguiente convocatoria, algo a lo que tienen derecho, a la espera de que para entonces se haya aclarado este punto.

Defensa suprime el desfile en el Día de las Fuerzas Armadas por falta de presupuesto

ABC- ÁNGEL COLLADO |, 29-03-09

Los recortes presupuestarios en el Ministerio de Defensa alcanzan a todas las actividades de las Fuerzas Armadas, también al capítulo de celebraciones. En el Día de las FAS, instituido desde 1987 y convocado este año para el día 31 de mayo en Santander, no habrá el gran desfile terrestre y aéreo habitual, según confirmaron a ABC en fuentes del Estado Mayor de la Defensa, que es el órgano encargado de hacer el programa.

Sí se desarrollará una demostración aeronaval con un ejercicio de desembarco en la playa de El Sardinero y la presencia de varias unidades de la Armada, con una fragata F-100 al frente. Habrá exhibición de aviones de despegue vertical Harrier, helicópteros y ejercicios acrobáticos a cargo de la patrulla Águila del Ejército del Aire. Y se mantienen, como es obvio, el resto de las ceremonias como los homenajes a la bandera y los caídos. Lo tradicional, un tanto aquilatado, pero sin lo más caro: la gran parada militar.

En Defensa consideran que resulta un exceso celebrar dos grandes desfiles terrestres al año -en la Fiesta Nacional del 12 de octubre y otra en mayo con motivo del Día de las Fuerzas Armadas-, y sobre todo este año que el departamento que dirige Carme Chacón se ha llevado el grueso de los recortes presupuestarios en ministerios de «inversión» decididos por Rodríguez Zapatero: un 2,89 por ciento sobre la cantidad del año anterior.

Además, en la disminución de fondos adicional aprobada por el Consejo de Ministros en febrero para tomar alguna medida de austeridad adicional, a Defensa le tocó ahorrar otros 150 millones de euros sobre los ya «perdidos» en el proyecto de cuentas del Estado que se aprobó en diciembre. Dietas y combustible

Mover casi 2000 militares de todas las armas y unidades, vehículos terrestres y aviones supone un gran gasto para Defensa, también en dietas y combustible, y prefiere evitarse el dispendio en un momento en que se ve obligado a recortar en maniobras, entrenamientos, cursos y revisiones de barcos. El pasado año desfilaron en Zaragoza 1.800 militares, 45 aviones y helicópteros y 86 vehículos de todo tipo, de carros de combate a artillería autopropulsada.

Los tres Estados Mayores han dado órdenes de gastar lo mínimo y, al tiempo, intentan que quede garantiza la operatividad de los Ejércitos. El capítulo de celebraciones es el primero en encajar los recortes.

En fuentes de Defensa añadieron que, más que eliminar el desfile terrestre de los actos del día 31, nunca contaron con incluirlo, pues estaba previsto que la Armada se encargara del grueso de la celebración por ser Santander, ciudad marinera, la que acoge el Día de las FAS. La propuesta de aportación del Estado Mayor de la Armada incluye el desplazamiento de una moderna fragata F-100 atracada en El Ferrol -mover el portaaeronaves Príncipe de Asturias es mucho más caro- y el de un buque de asalto anfibio con fuerzas de Infantería de Marina, además de aviones y helicópteros de sus unidades.

El tropiezo de Chacón

ABC- BLANCA TORQUEMADA | MADRID 29-03-09

Por segunda vez Carme Chacón ha suscitado especial atención fuera de España: en la primera ocasión, hace ahora un año, las agencias de prensa internacionales difundieron su cóncava silueta cuando tomó posesión como ministra de Defensa «heavily pregnant» (o sea, en muy avanzado estado de gestación), y ahora han vuelto a reparar en ella por el embarazoso episodio de la retirada de Kosovo, una situación resumida como «backtracking» («marcha atrás») por Reuters, fuente presumiblemente distanciada del guirigay político doméstico. El «fuego amigo» de la descoordinación ha alcanzado de lleno al Gobierno, sin que la oposición haya esgrimido en este caso más munición que la del estupor ante un estropicio innecesario sobre el que ironiza algún diputado del Partido Popular: «Contra Bush vivían mejor».

Chile y Bruselas

Ahora el Gobierno se empeña en rebobinar y trata de recomponer los platos rotos, operación que está obteniendo algún resultado en el frente del malentendido exterior. Al menos, José Luís Rodríguez Zapatero ha conseguido en Chile la foto con el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, y Chacón trató de hacer creíble la sintonía con la OTAN en su viaje del jueves a Bruselas. Para aquietar las aguas, el Gobierno ha tenido también que añadir a sus plazos en principio irrenunciables (la retirada antes de que acabe verano) el estrambote de que para esas fechas se habrá replegado «el grueso» de nuestras tropas «de forma flexible y escalonada».

Mucho más insostenible ha resultado el intento de «vender» que ha habido una adecuada comunicación interna en el seno del Gobierno, después de que el secretario general de Presidencia, Bernardino León, dejara claro que se produjeron cortocircuitos. Ante esa evidencia de poco sirvieron el posterior pronunciamiento de Miguel Ángel Moratinos o las palabras de la propia ministra en Rota. Y ahora, en la ardua tarea de reconstrucción, Defensa desmiente también la interpretación de que Chacón haya admitido fallos pues, según fuentes del Ministerio, se ha confundido la palabra que utilizó («equívoco») con equivocaciones. Al menos, ha quedado claro que la OTAN fue informada y que también hubo interlocución con Estados Unidos, sin que se sepa qué distorsionó los contactos con la Administración Obama para que el portavoz del Departamento de Estado Robert Wood se pronunciara con tanta dureza, al expresar la «profunda decepción» de su país por la decisión de España. El Gobierno ha reparado parcialmente el fiasco internacional, pero no ha explicado en condiciones la descoordinación interna. Mal comienzo con Obama Torcidos así los prolegómenos del anunciado idilio Zapatero-Obama, el seísmo ha llegado en el momento más inoportuno, a pocos días de la «primera foto» del presidente del Gobierno español con la del de Estados Unidos en Praga. Como daño colateral, ha agrietado además la imagen de Carme Chacón, a quien se suponía ungida como «sucesora» del jefe del Ejecutivo y que ahora se ve salpicada por uno de esos «golpes de efecto» a los que es tan aficionado su mentor monclovita. El «os volvéis a casa» transmitido por la ministra a los soldados españoles destacados en Kosovo, aparentemente calculado y destinado a computar en el «haber», gravó el «debe» de un Gobierno noqueado por la crisis económica. Ha sido la única foto «movida» en la ya amplia galería de retratos de Chacón, que abarca desde el esmoquin de la Pascua Militar a los maternales reportajes de «conciliación» (con el pequeño Miquel en brazos), pasando por las imágenes de sus viajes a las misiones en el exterior o el énfasis en medidas pintorescas, como la de adaptar los uniformes de las mujeres militares al nuevo tallaje «campana-cilindro-diábolo» surgido del estudio antropométrico encargado por el ministro de Sanidad, Bernat Soria. Ingredientes en todo caso efectivos, pues en un reciente sondeo del CIS Chacón se ha colocado como la «más valorada» del Gobierno, por delante de María Teresa Fernández de la Vega y de Alfredo Pérez Rubalcaba. Balance favorable de una política de comunicación «de diseño», basada en mucha escenificación y poco contacto directo con los periodistas. Una exagerada «coraza» ante los medios que puede terminar por no favorecer a una dirigente curtida, experimentada como parlamentaria y con cintura para afrontar los embates de la opinión pública.

Carrera meteórica

Chacón, nacida en 1971 en Esplugues de Llobregat (Barcelona) irrumpió en la Ejecutiva del PSOE de la mano de José Luís Rodríguez Zapatero y llegó al Gobierno como ministra de Vivienda, un breve rodaje que la catapultó a un Departamento fuerte, Defensa, al que llegó en plena polvareda por el Estatuto de Cataluña, interpretado como certificado de la deriva nacionalista de su «partido matriz», el PSC. Así, en sus primeros actos castrenses se escrutó la intensidad y entusiasmo con que lanzaba al aire los preceptivos « ¡Viva España!» y se hurgó en todos y cada uno de sus gestos, en busca de inexistentes déficits de patriotismo. Pero su trayectoria en Defensa viene esencialmente determinada por la «era Obama», que la ha obligado a ampliar el número de soldados en misiones en el exterior para adaptarse a los requerimientos del «amigo americano». Ahora la ministra, a petición propia, comparecerá el día 7 ante la Comisión de Defensa del Congreso para explicar el enredo kosovar, mientras queda en el alero si tendrá que hacerlo también ante el Pleno, como pide el PP, y si a raíz de este episodio se ha devaluado su futuro. O el del propio Zapatero, el «capitán» que no sabe mandar firmes.

Naufragio diplomático

ABC, 29-03-09

EL presidente del Gobierno ha tenido ya la oportunidad de comprobar que la relación con los aliados se basa tanto en tomar decisiones correctas como en mantener actitudes fiables. Si la imagen de España ante sus socios atlánticos es la que reflejan los reproches de sus dirigentes y los titulares de la Prensa extranjera a cuenta del repliegue de nuestras tropas en Kosovo, también ha podido saber Rodríguez Zapatero que ni ha tomado la decisión correcta, como hoy mismo y desde ABC le reprocha Franco Frattini, ministro italiano de Exteriores, ni está mostrando una actitud que inspire confianza. Incluso el recuerdo de Irak ha actuado como un precedente perjudicial para el Gobierno español, porque la espantada de abril de 2004 dejó una estela de mal hacer y deslealtad que aún perdura en las esferas políticas internacionales.

Rodríguez Zapatero no ha sabido aprovechar siquiera el apoyo que ya tenía del PP para ordenar el regreso de las tropas desplegadas en Kosovo. La declaración unilateral de independencia de este territorio hacía muy difícil la continuidad del contingente español, pero no había que salir a la carrera: era suficiente que planificara un calendario de retorno con la OTAN, como finalmente ha tenido que hacer. Sin embargo, Zapatero se resiste a comprender el significado de una alianza de seguridad colectiva y la seriedad que exigen los compromisos militares. Su proceder frívolo en el anuncio del repliegue de las tropas no ha hecho honor al excelente trabajo del Ejército español en los Balcanes, ni a la reputación de nuestros militares en la OTAN por su labor sobre el terreno. Aún hoy, después de cuatro versiones sobre la posición del Gobierno, es imposible saber a ciencia cierta cuándo y cómo se va producir el repliegue. Queda aún el trance de Afganistán. El presidente Obama ha apostado por el uso de la fuerza y ha mandado 4.000 soldados más. Exigirá a sus aliados la misma respuesta y pondrá a prueba, de nuevo, al Gobierno español.

Cuando la ignorancia y los prejuicios ideológicos dominan las decisiones sobre política exterior, lo normal es que el Gobierno acabe incomunicado, desplazado de las grandes decisiones estratégicas, desterrado a papeles menores e improvisando a la carrera encuentros internacionales para paliar los daños. Zapatero decidió a última hora asistir a la reunión de líderes progresistas que se celebra en Chile, y en la que ayer tuvo oportunidad de posar junto a Joseph Biden, vicepresidente de Estados Unidos y gran defensor de la intervención militar en Irak. La búsqueda de una foto que lave la cara al Ejecutivo español va a convertirse en el gran objetivo de La Moncloa. En los próximos días, el presidente del Gobierno va a realizar varios viajes que le permitirían coincidir con Obama, quien, sin embargo, no asistirá en Estambul a la cumbre de la Alianza de Civilizaciones, el fallido juguete diplomático de Zapatero. Sin duda, una imagen conjunta de ambos presidentes será la gran baza que el Ejecutivo socialista quiera hacer valer para desmentir el deterioro diplomático español, pero el precio es caro y el resultado, efímero, como ya sabe Zapatero desde que anunció que volvía al «corazón de Europa» de la mano de Schröder y Chirac y, luego, los cambios de gobierno en Francia y Alemania desmantelaron sus previsiones. No hay foto que supla la falta de proyección internacional de un Gobierno que no ha aprendido nada de política exterior en cinco años de mandato.

El Ejecutivo da por zanjada la polémica sobre Kosovo

La Voz de Galicia 28/03/2009

«Todo aclarado». Al menos así lo cree el Gobierno tras la reunión mantenida por la ministra de Defensa con el secretario general de la OTAN para analizar la retirada de España de Kosovo. La vicepresidenta Teresa Fernández de la Vega señaló que el repliegue se efectuará de forma «gradual y coordinada» con los socios de la Alianza. Fernández de la Vega dijo que el encuentro de Carme Chacón con el secretario general de la OTAN salió «bien» y «nos damos por satisfechos». De modo que «todo está dicho y aclarado».

El tribunal decide interrogar al que era jefe del Estado Mayor de la Defensa cuando se estrelló el Yak-42

La Voz de Galicia 28-03-2009

El tribunal de la Audiencia Nacional que juzga los errores en la identificación de treinta de los cadáveres de los militares muertos en el accidente del 'Yak-42' decidió hoy llamar a declarar al teniente general Luís Alejandre, jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) cuando se produjo el siniestro. Lo hizo después de que su sucesor en el cargo, el teniente general Félix Sanz Roldán, declarase en el juicio que le oyó decir que había comunicado a la cúpula del ministerio que dirigía Federico Trillo que había cuerpos sin identificar, y que planteó sin éxito la conveniencia de demorar los entierros hasta concluir las labores de filiación.

El testimonio de Sanz Roldán dio un vuelco al juicio y obligó al tribunal a aceptar una de las peticiones clave para la defensa. El general Alejandre ha sido citado para el próximo martes 31, y su testimonio será determinante para volver a revisar si Trillo pudo incurrir en alguna responsabilidad con respecto a los errores en la filiación de los militares muertos. Su declaración fue calificada hoy como «importante» por las acusaciones particulares.

Según Sánz Roldán, que accedió al cargo un año después del siniestro, su antecesor le comentó que, en una reunión del Consejo de Dirección del ministerio celebrada un día después del accidente, recibió la noticia de que había cadáveres sin identificar, y se lo comunicó a los presentes, entre ellos el ex ministro Trillo y su 'número dos', el diplomático Javier Jiménez-Ugarte.

-¿Cuándo se reunió con el general Alejandre?, le interpeló el letrado de la acusación, Leopoldo Torres.

-El 29 de junio de 2004, un año después del accidente. Fue por encargo del ministro José Bono para su investigación.

-¿Y qué le dijo?

- Que en una reunión celebrada en una sala anexa al despacho del ministro (Federico Trillo) propuso entregar a los identificados positivamente y los que no, que se trasladaran a un centro para que se procediera a su identificación.

«No le oí decir eso»

Después, el que fuera jefe de gabinete de Trillo, Manuel Bretón, negó la versión de Sánz Roldán. «No recuerdo absolutamente nada de eso, yo no le oí decir eso», señaló a preguntas del fiscal. Bretón estuvo en esa reunión y confirmó que también lo hizo Trillo. Una cita en donde se fijó que el funeral de Estado sería al día siguiente, el miércoles 28 de mayo.

La controversia cayó como una bomba en la sala, Concluida la declaración de Bretón, el tribunal presidido por el magistrado Javier Gómez Bermúdez aceptó la petición de la defensa del general Navarro para que Alejandre diese su versión de lo sucedido. Su petición fue respaldada por la Fiscalía y el resto de acusaciones particulares, y el general citado para el martes. La sesión de este jueves sirvió también para escuchar los primeros testimonios de los familiares de los fallecidos. Y todos coincidieron en un extremo: enterraron a sus muertos sin un certificado que exhibir ante los servicios funerarios, que en algunos casos platearon problemas. Quien era cónsul de España en Turquía en el momento del siniestro, Raimundo Ezquerra, autoridad encargada de certificar las actas de defunción de los militares, dijo haber emitido cuantos documentos fueron necesarios para su registro, lo que luego fue muy criticado por los familiares, que aseguraron al tribunal que no recibieron ningún tipo de certificado de defunción por parte del ministerio.

Ezquerra aseguró desconocer los errores en las identificaciones y se limitó a detallar su cometido. A preguntas del fiscal, reconoció que no se cumplieron los trámites y que se trasladaron los féretros «sin papeles». Y lo justificó por el hecho de que las autoridades españolas y turcas se pusieron de acuerdo para la repatriación «inmediata». Su testimonio, muy trabado, sacó de quicio al fiscal Fernando Burgos.

El jefe de la Brilat asumirá en abril el mando de más de cuatro mil militares desplegados en el Líbano

La Voz de Galicia 28/3/2009

La Brilat despidió ayer a los 962 soldados que, a partir del próximo mes de abril, se desplegarán por espacio de cuatro meses en el Líbano. El general jefe de la unidad pontevedresa, José María Prieto Martínez, será el máximo responsable militar del sector Este y tendrá bajo su mando a más de cuatro mil personas procedentes, además de España, de la India, El Salvador, Malasia, Nepal, Indonesia, Polonia y China.

En su alocución de ayer, el general de brigada Prieto Martínez recordó a la tropa que son soldados y como tales deben «estar siempre preparados para asumir los riesgos que toda misión conlleva». Es por ello que, tratándose de una misión no exenta de peligros, instó a que el contingente extreme «las medidas de seguridad y de protección», así como a que se evite que «un descuido provoque un accidente del que tengamos después que lamentarnos».

En este sentido, recordó que, en el transcurso de su despliegue, el Líbano celebrará en junio unas elecciones, lo que «es un elemento inestable dependiendo de como se produzcan los resultados». No obstante, precisó que, en principio, no espera «ninguna cosa que complique la misión». José María Prieto realizó hace un mes un reconocimiento sobre el terreno de este escenario de operaciones. «Me he encontrado un poco lo que ya esperaba: una situación de tensa calma, una situación que normalmente debería continuar así».

No dudó, en todo caso, de que la suerte es un factor a tener en cuenta, pero defendió: «También hay que buscarla y nosotros hemos sabido buscarla con nuestro trabajo y con nuestro esfuerzo». El general de división José Ignacio Medina Cebrián, jefe del mando de Fuerzas Ligeras, explicó que el cometido de las tropas españolas no es otro que «mantener un ambiente estable y seguro en la zona en colaboración con las fuerzas del Ejército libanés». En relación con la situación que atraviesa este país de Oriente Medio, señaló: «No podemos decir que no hay riesgo», pero subrayó que «el ambiente, afortunadamente, va mejorando». De los 962 soldados que se desplegarán en el Líbano, 399 proceden de la base asturiana de la Brilat y 254 del cuartel de Pontevedra, mientras que 52 se adscriben a las Fuerzas Armadas de El Salvador

Chacón debe aclarar los plazos de la retirada

Diario El Mundo 27.03.2009

DE LA ENTREVISTA que ayer mantuvieron la titular de Defensa y el secretario general de la OTAN se desprende que no existe garantía alguna de que los militares españoles desplegados en Kosovo puedan regresar a España «antes de que acabe el verano», tal como se comprometió Carme Chacón en el Senado. La ministra no notificó a los aliados una fecha tope de permanencia de nuestras tropas, ni se hizo referencia a plazo alguno en el comunicado posterior a la reunión. Mas aún, acordó con la OTAN que el repliegue se hará de forma «coordinada, gradual y escalonada» y fió a la reunión de ministros de Defensa de la Alianza de junio el momento en que «se compartirá» la situación del repliegue. Chacón debe aclarar pues si lo que hace tres días se presentó como una «decisión inamovible de todo el Gobierno» ahora está sujeto a los plazos y requerimientos de nuestros compromisos internacionales.

El fiscal pide que declare el número 3 de Trillo en el momento del accidente del Yak-42

La voz de Galicia-27-03-2009

DE LA ENTREVISTA que ayer mantuvieron la titular de Defensa y el secretario general de la OTAN se desprende que no existe garantía alguna de que los militares españoles desplegados en Kosovo puedan regresar a España «antes de que acabe el verano», tal como se comprometió Carme Chacón en el Senado. La ministra no notificó a los aliados una fecha tope de permanencia de nuestras tropas, ni se hizo referencia a plazo alguno en el comunicado posterior a la reunión. Mas aún, acordó con la OTAN que el repliegue se hará de forma «coordinada, gradual y escalonada» y fió a la reunión de ministros de Defensa de la Alianza de junio el momento en que «se compartirá» la situación del repliegue. Chacón debe aclarar pues si lo que hace tres días se presentó como una «decisión inamovible de todo el Gobierno» ahora está sujeto a los plazos y requerimientos de nuestros compromisos internacionales.

El anterior jefe de la Defensa dice en el juicio del Yak-42 que los militares pidieron a Trillo que retrasara los funerales

El testimonio de Sanz Roldán dio un vuelco al juicio y obligó al tribunal a aceptar una de las peticiones clave para la defensa.
La Voz de Galicia 27/3/2009

El tribunal de la Audiencia Nacional que juzga los errores en la identificación de 30 de los cadáveres de los militares muertos en el accidente del Yak-42 decidió ayer llamar a declarar al teniente general Luís Alejandre, jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) cuando se produjo el siniestro. Lo hizo después de que su sucesor, el teniente general Félix Sanz Roldán, declarase en el juicio que le oyó decir que había comunicado a la cúpula del ministerio que dirigía Federico Trillo que había cuerpos sin identificar, y que planteó sin éxito la conveniencia de demorar los entierros hasta concluir las labores de filiación.

El testimonio de Sanz Roldán dio un vuelco al juicio y obligó al tribunal a aceptar una de las peticiones clave para la defensa. El general Alejandre fue citado para el próximo martes y su testimonio será determinante para volver a revisar si Trillo tiene alguna responsabilidad en los errores en la identificación. Su declaración fue calificada como importante por las acusaciones particulares.

Según Sanz Roldán, que accedió al cargo un año después del siniestro, su antecesor le comentó que en una reunión del consejo de dirección del ministerio celebrada un día después del accidente recibió la noticia de que había cadáveres sin identificar y se lo comunicó a los presentes, entre ellos el ex ministro Trillo y su número dos, el diplomático Javier Jiménez-Ugarte, y propuso entregar a los identificados y los que no, que se trasladaran a un centro para que se procediera a su identificación.

Versiones encontradas

Después, el que fue jefe de gabinete de Trillo, Manuel Bretón, negó la versión de Sanz Roldán. «No recuerdo absolutamente nada de eso, yo no le oí decir eso», señaló a preguntas del fiscal. Bretón confirmó que estuvo en esa reunión, al igual que el ministro Trillo, pero fue una cita en la que únicamente se fijó que el funeral de Estado sería al día siguiente, el miércoles 28 de mayo. La controversia cayó como una bomba en la sala. Concluida la declaración de Bretón, el tribunal presidido por el magistrado Javier Gómez Bermúdez aceptó la petición de la defensa del general Navarro para que Alejandre diese su versión de lo sucedido. Su petición fue respaldada por la Fiscalía y el resto de acusaciones particulares, y el general fue entonces citado para el martes. La sesión de ayer sirvió también para escuchar los primeros testimonios de algunos de los familiares de los fallecidos. Y todos coincidieron en un extremo: enterraron a sus muertos sin un certificado que exhibir ante los servicios funerarios, que en algunos casos incluso plantearon problemas.

Quien era cónsul de España en Turquía en el momento del siniestro, Raimundo Ezquerra, autoridad encargada de certificar las actas de defunción de los militares, dijo haber emitido cuantos documentos fueron necesarios para su registro, lo que luego fue muy criticado por los familiares, que aseguraron al tribunal que no recibieron ningún tipo de certificado de defunción por parte del ministerio.

Ezquerra aseguró desconocer los errores en las identificaciones y se limitó a detallar su cometido. A preguntas del fiscal reconoció que no se cumplieron los trámites y que se trasladaron los féretros «sin papeles». Y lo justificó por el hecho de que las autoridades españolas y turcas se pusieron de acuerdo para la repatriación «inmediata». Su testimonio, muy trabado, sacó de quicio al fiscal Fernando Burgos.

Bono afirma que sabe «muchas cosas» y que declarará si se lo pide el tribunal

EFE 27-03-2009

«No sé si hubo mala fe, pero sí que hubo prisas», ha declarado el presidente del congreso en relación con el juicio sobre el caso Yak-42.

El presidente del Congreso y ex ministro de Defensa, José Bono, ha afirmado hoy, en relación con el juicio sobre el caso Yak-42 que se celebra en Madrid, que sabe «muchas cosas» sobre el accidente, y que está dispuesto a declarar si el tribunal se lo pide.

Según ha indicado José Bono en unas declaraciones a Catalunya Ràdio recogidas por Efe, como ministro de Defensa que fue poco después del accidente del avión del ejército español que se estrelló el 26 de mayo del 2003 en Trebisonda (Turquía) y que provocó el fallecimiento de 62 militares, tuvo la ocasión de conocer muchas cuestiones relacionadas con el siniestro.

Ha precisado en este punto que se decía «que la identificación de los cadáveres era imposible porque no había muestras de ADN», lo cual, ha corregido, «era mentira, puesto sí que había (muestras), y se acreditó la falsedad, la mala forma en como se hizo, y ahora se celebra el juicio», ha añadido.

Sobre si estaría dispuesto a declarar lo que sabe sobre el caso, Bono ha afirmado: «Claro que sí, como ya hice cuando me llamaron por el tema de la contratación del avión».

El presidente del Congreso ha explicado que «el primer problema» que tuvo que abordar como ministro de Defensa fue precisamente el del Yak-42.

«A mi me llegaron a decir que fuese con cuidado con las familias porque lo que querían era dinero», ha revelado, y también que «los viajes de los militares no eran viajes de novios a Cancún, y esto dicho por el jefe del Ejército».

Al parecer, ha añadido, «les habían entregado los cadáveres sin permitirles abrir las cajas, los habían entregado mal, con una identificación en la que las prisas y el deseo de cumplir un protocolo eran más importantes que la verdad».

En consecuencia, ha recalcado José Bono, «no sé si hubo mala fe, pero sí que hubo prisas»

El Bailén de la chacón

La Razón 27 Marzo 09

Vaya semana. Y ella, la sonrisa del régimen zapateril, que se las prometía felices cuando inició su viaje a Kosovo. Al fin y al cabo iba a anunciar la buena nueva: la vuelta a casa de los soldados españoles. En fin, un viajecito en pleno Puente de San José, un «capitán, mande firmes», la frase de rigor bien preparada para la ocasión: «La misión está cumplida, es hora de volver a casa» ¿ ¡Y a llenar telediarios y portadas de periódicos! Un chollito político, vamos. Lo que iba a ser una «Blitzkrieg» con Hércules y cámaras de televisión se ha convertido en el Bailén de la Chacón. ¡A los compañeros de partido los carga el diablo! Y cuando se empiezan a ver las orejas al lobo de la crisis gubernamental, meterle perdigón en las alas a la valorada y mediática ministra de Defensa es una acción preventiva. ¿Días de vino y rosas de Chacón? Los sillones están ocupados y nadie quiere perder su sitio. Al menos sin oposición. Y en política, como en la guerra, todo vale. Firmes, lo que se dice firmes, sólo se ponen los soldados. Cuando se lo ordenan. Los compañeros de filas políticas, si pueden y les dejan, colocan en descanso hasta a la ministra de Defensa. ¡Menudos son! Tampoco José Luís Rodríguez Zapatero, además, está para presidir desfiles. Ni para ordenar así como así un «Pepiño, mande firmes».

¿Da usted su permiso?

La Razón 26 Marzo de 2009

Si se hubiera pedido permiso para tomar esta decisión consultando multilateralmente hubiéramos recibido presiones tal vez insoportables Se nota que la Ministra Carmen Chacón no hizo el servicio militar. En el pasado era obligatorio para los varones y el paso por el Ejército, en bastantes familias, se entendía como un método para la forja del carácter. Las mujeres de mi generación realizaban el «Servicio Social», pero era cosa poco seria. Sólo los hombres manejaban armas de todo tipo, además de vivir al aire libre en campamentos, aprender disciplina -algo que a algunos jóvenes de hoy les convendría- y sacrificio en muchos órdenes. Cuando uno se dirigía a un superior jerárquico para entrar a su despacho o solicitarle algo era costumbre utilizar la fórmula: «¿Da usted su permiso?». Toda la polvareda que ha levantado el hecho de retirar el contingente militar de Kosovo antes del verano se ha convertido en una escaramuza diplomática que el PP ha aprovechado para describirlo como una catástrofe de la diplomacia y de Zapatero. Los partidos democráticos, en los años que llevamos de libertades, no han aprendido aún a entender que la imagen exterior de España debe defenderse siempre; por decirlo llanamente, que los trapos sucios se lavan en casa. Bien es verdad que hubo algo de suficiencia en la decisión. Creía la ministra que EE.UU. era un país de la OTAN como otro cualquiera. Hubiera debido pedir permiso para pedir permiso para tomar una decisión que, siendo nacional, afectaba simbólicamente a un conjunto de países que se organizaron para combatir a una Unión Soviética, años ha extinta. La OTAN es un reducto militar que en más de una ocasión se ha cuestionado. El enemigo (siempre hay un enemigo) no se corresponde con la organización que fue alternativa al llamado «Pacto de Varsovia». Los temas diplomáticos son complejos, llenos de aristas, y España ha atravesado, durante el mandato del presidente Bush Jr., un auténtico desierto, pese a que las relaciones con los EE.UU. se mantuvieron con habitual cordialidad. En ello, algo contribuyó el PP. Pero la imagen exterior no conviene cuestionarla, ni proclamar a los cuatro vientos que somos un país poco fiable; entre otras cosas, porque no lo somos. Ya hay suficientes elementos para ejercer la oposición, aunque sea lanzando jeremiadas, en otros órdenes. Si se hubiera pedido permiso para tomar esta decisión consultando multilateralmente hubiéramos recibido presiones tal vez insoportables. Nadie nos preguntó si estábamos de acuerdo con que Kosovo se independizara de Serbia y ya fuimos lo bastante atrevidos con no reconocerlo, porque ello sentaba precedentes en nuestra política interior. El PP parece que estuvo de acuerdo en el fondo, pero se ha regocijado con que se saltaran las formas. Nadie preguntó: « ¿Da usted su permiso? En todo caso, los intentos de ejercer de independientes (sin serlo) tienen su castigo. Pero éstos deben ser externos y un deber de una oposición consciente consiste en mitigarlos, apoyando la política del Gobierno en el exterior, aunque no guste. Rodríguez Zapatero optó por la juventud y él mismo se muestra joven. Ya se sabe que la imprudencia es un rasgo juvenil. Se apagaron los conatos de incendio en escasas horas, pero una vez más se ha orquestado un griterío ensordecedor en tiempos de grave crisis, de terrores colectivos, de paro, de trifulcas religiosas. Obama es poderoso, pero no está en todas partes. A su divinidad imperial hay que darle un tiempo.

Defensa sabía que había 30 cadáveres sin identificar, según un oficial jurídico

Diario El Mundo 26-03-2009

El comandante auditor jurídico militar Alberto Ruiz de los Paños ha revelado que cuando llegó a Madrid, dos días después del accidente del Yak-42, informó al Ministerio de Defensa de que volvían 30 de los 62 militares fallecidos sin identificar.

Así lo ha puesto de manifiesto Ruiz de los Paños, que acudió con la delegación oficial española a Turquía como miembro del servicio jurídico de las Fuerzas Armadas, durante su declaración como testigo en la segunda sesión del juicio contra tres altos mandos militares que supuestamente identificaron erróneamente a 30 de los 62 militares muertos el 26 de mayo de 2003 en Trebisonda.

En contra de lo declarado por el general Vicente Navarro, principal acusado, el comandante jurídico ha señalado que escuchó a las autoridades turcas comunicar a los mandos militares españoles -generales Vicente Navarro y José Antonio Beltrán- que habían entregado 32 cadáveres identificados y 30 sin identificar.

Preguntado por el presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, el jurista militar ha precisado: "Cuando vuelvo (de Turquía) tenía que haber identificaciones pendientes" y ha agregado que "sabía que había 30 sin identificar".

Ruiz de los Paños ha añadido que, una vez en Madrid, al llegar al Ministerio de Defensa comunicó este extremo al coronel Ignacio de la Riva, destinado en los servicios jurídicos de este departamento.

Por otra parte, el comandante explicó que su labor en Turquía consistió en una entrevista con el cónsul, a quien comunicó que la gestión de repatriación le correspondía a él, y le comunicaron que tenía que volverse a España, lo que hizo con el primer avión que partió hacia España.

"Me dijeron que como no tienes nada que hacer te vuelves en el primer avión", según ha relatado Ruiz de los Paños, quien ha recordado que durante la espera mantuvo charlas coloquiales con personal militar turco, el personal del consulado y los oficiales y generales españoles.

También ha comparecido como testigo el teniente coronel médico José Benito del Valle, quien ha afirmado que acudió a Turquía con una misión "no muy definida" y como experto en investigación en accidentes aéreos "no pude hacer nada".

Tras indicar que acudió al lugar de la tragedia aérea en calidad de experto en investigación de accidentes aéreos, a petición del general Vicente Navarro, Del Valle ha relatado que al llegar no pudieron acceder a la lonja donde permanecían los restos.

Este teniente coronel, que ha sido el cuarto testigo en declarar en la segunda jornada del juicio, ha señalado que durante su estancia en Turquía llegó a ver hasta 30 cuerpos. Ha afirmado desconocer si se identificaron los cadáveres y ha admitido que se enteró de la salida hacia España al ver que se estaban poniendo en féretros los restos de los 62 militares fallecidos.

Del Valle ha afirmado que durante el vuelo de vuelta a Madrid no habló con nadie de la delegación española sobre el proceso de identificación y ha comentado que los féretros que iban a bordo iban cubiertos por banderas españolas, por lo que no pudo ver si llevaban nombres. Según el teniente coronel hubo muy poca comunicación con los forenses turcos, que hablaban un inglés "muy técnico".

Chacón grabó la noticia para las televisiones antes de su discurso

Escenificó el anuncio para asegurarse de que salía en los telediarios
Diario El Mundo-Roberto Benito 25-03-2009

La apretada agenda de la visita de Carme Chacón a Kosovo del jueves pasado, en la que anunció la retirada de las tropas, provocó una situación surrealista. Cuando se acercaban las 14.00 horas y ante el temor de que su discurso se produjera más tarde de lo previsto, la ministra hizo una escenificación comunicando la noticia para que la grabaran las televisiones.

La ministra de Defensa se aseguró así de que las imágenes aparecieran en los telediarios del mediodía y convirtió las cámaras en las primeras en conocer que España iba a retirar los más de 600 soldados destacados en la región de los Balcanes.

Los viajes a las misiones realizados por Chacón han sido siempre muy breves, de poco más de tres o cuatro horas, pero el del jueves lo fue aún más. Primero, por el deseo de la ministra de estar el menor tiempo posible en Kosovo. Y segundo, porque el avión Hércules en el que se iba a desplazar tuvo una avería en pleno vuelo y tuvo que regresar a la base de Torrejón, retrasando la salida dos horas.

El incidente provocó que el programa se apretara muchísimo. A la llegada a la base italiana de Dakovica, el Ministerio de Defensa decidió que los redactores de televisión viajaran a la base española en Istok en helicóptero junto a la ministra, mientras que los demás periodistas hicieron un trayecto de hora y media en autobús.

A pesar de ello, la hora de los telediarios de mediodía se acercaba peligrosamente, sin que el autobús de los periodistas hubiera llegado a Istok. Todo estaba preparado para el discurso de la ministra, pero había que esperar a que todos los medios estuvieran presentes. ¿Qué hacer? ¿Esperar y arriesgarse a que las imágenes no salieran en las televisiones hasta la noche? ¿Realizar el anuncio sin que estuvieran los redactores de agencias, radios y periódicos presentes?

Al final, se optó por una solución intermedia. La ministra adelantó la noticia a las televisiones, utilizando las mismas palabras –«la misión está cumplida, es hora de volver a casa»– que usó luego en el anuncio oficial. En caso de que el autobús de los periodistas no llegara a tiempo –que al final sí lo hizo, aunque fuera por los pelos–, se podía utilizar esa grabación.

Anteayer, durante la rueda de prensa en la base de Rota para dar su versión de la polémica suscitada por la forma de anunciar el repliegue en Kosovo, Carme Chacón justificó haberlo hecho en una arenga a las tropas diciendo que «lo correcto era transmitir en persona la decisión a los soldados», ya que «es a ellos a quienes afecta». Técnicamente, el anuncio lo hizo primero a las cámaras de televisión.

La memoria del horror

DESDE LA CORTE: Fernando Onega
La Voz de Galicia miércoles 25 de marzo de 2009

Seis años después, vemos renacer ante nuestros ojos y desde la memoria colectiva lo que pasará a la historia como «la tragedia del Yak-42»: el episodio más penoso de nuestras Fuerzas Armadas en tiempo de paz. Todavía está en nuestras retinas lo visto aquel día: 62 féretros, 62 familias que habían perdido a un padre, a un hijo, a algún hermano. Aún resuena en nuestros oídos el grito desgarrado de una madre, y aún resuena un clamor que se escuchaba en nuestro país y nunca se dejó de escuchar, gracias al recuerdo que han mantenido los medios informativos y los familiares de las víctimas: que se haga justicia.

La hora de la justicia ha llegado. Comenzó la vista oral del juicio. Lo más llamativo, como tantas veces, son las ausencias. No han sido llamados, ni siquiera como testigos, ni el entonces presidente del Gobierno, José María Aznar, ni el entonces ministro de Defensa, Federico Trillo Figueroa. Sobre el señor Trillo hay que decir que, si alguna responsabilidad ha tenido en el accidente, en parte la ha pagado, porque ha sido objeto de persecución y de alguna agresión física, incluso dentro del Congreso de los Diputados. Las familias lo acusan del contrato del avión y de no enviar un forense al lugar del siniestro; pero los jueces, que tienen la última palabra en todos los litigios, han decidido que no se le debe exigir responsabilidad penal.

Lo primero que hemos escuchado en el juicio, la declaración del procesado general Vicente Navarro, puso de manifiesto la cadena de errores que se produjeron, la frivolidad con que fueron tratados tantos muertos, y la urgencia que hubo por despachar todo rápidamente, como un trámite enojoso. Ese general confesó -se supone que después de reflexionar su respuesta durante seis años- que firmó el acta donde las autoridades turcas decían que 30 cadáveres no estaban identificados sin saber lo que firmaba, porque estaba escrita en turco. Lo que siguió lo conocen todos los lectores: treinta familias dieron sepultura a unos restos que no eran los suyos.

«Estaba en turco?». No es que a nadie se le haya ocurrido enviar un forense. Es que nadie envió un traductor. Es que a nadie se le ocurrió traducir un documento de aquella trascendencia y aquella sensibilidad. Esta deducción, tan elemental, es desmentida por los familiares, que aseguran que sí había intérpretes. Lo que ocurrió, supongo, es que a nadie se le ocurrió utilizarlos. O algo peor: no hubo tiempo a utilizarlos, porque lo que vemos cada vez más claro es que alguien se propuso terminar aquella historia lo antes posible, fuese como fuese. Había que borrar de las crónicas la estampa fúnebre de aquel avión, porque ensombrecía el tópico entonces floreciente del «España va bien».

Kosovo y la retirada de la Señorita Pepis

EL OJO PÚBLICO: Roberto L. BlancoValdés
La Voz de Galicia miércoles 25 de marzo de 2009

«Comedia frívola, ligera y picante, de argumento basado en la intriga y el equívoco». Así define el Diccionario el vocablo vodevil, con una acepción a la que bien podría añadírsele otra más: «Forma de gobernar del presidente Zapatero».

No crean que exagero. Vean si no: el presidente decide de la noche a la mañana y con el único consejo de su ministra de Defensa retirar de Kosovo a nuestros militares por lo que la ministra viaja al lugar de tapadillo e informa a las tropas del asunto sin que de él tengan noticia ni el ministro de Asuntos Exteriores ni los embajadores de España afectados por una repentina decisión que sorprende también a las autoridades de la OTAN pese a que las tropas en Kosovo lo están en el seno de una fuerza internacional de la Alianza (Kfor) lo que genera un serio malestar entre nuestros aliados y una «profunda decepción» en el Gobierno norteamericano (en Obama, ojo, no en George Bush) para torear al cual el Gobierno ofrece aplazar la retirada mientras desde Moncloa se critica el planchazo de la ministra de Defensa quien afirma que todo se ha hecho con corrección «porque lo quieren los españoles» y mientras el PSOE tras apuntar que a Chacón se la critica por ser mujer culpa del escándalo al PP por desleal. ¡Impresionante!

Ese resumen, tan atropellado como el delirante desarrollo de los hechos, no logra dar cuenta, desde luego, de todas las contradicciones, rectificaciones e imposturas con que el Gobierno ha gestionado (es un decir) una retirada de tropas que no servirá más que para remachar el clavo que había dejado al rojo vivo la forma atolondrada y oportunista en que se sacó de Irak a nuestro Ejército: que España no es un aliado militar fiable. Que no lo es, además, en una esfera en la que enredar puede acabar resultando extremadamente peligroso: la de las misiones internacionales.

Por eso, la última de las teorías sostenidas por el Gobierno hasta la fecha -la de que lo importante es el fondo y no la forma- resulta una majadería soberana: como en tantas otras cuestiones en las relaciones exteriores, en esta la forma constituye el verdadero fondo del asunto. De hecho, los costes que tendrá para el prestigio de España la desastrosa actuación de Zapatero son muy superiores a los que hubiere tenido dejar las tropas en Kosovo y sacarlas de allí después de acordarlo con la OTAN y no tras una decisión que parece se hubiera consultado con aquella Señorita Pepis a la que a finales de los sesenta se dirigían los niños españoles.

En todo caso, hay algo más que nos aterra: el pensar que puesta la lupa sobre otras decisiones del Gobierno, aquellas resultaran adoptarse con la misma sensatez y sentido del Estado que se ha evidenciado en estos días

Así no se retira un Ejército

J.A.GUNDÍN La Razón 25-03-2009

Ningún soldado se merece salir de Kosovo por la puerta de atrás y con el reproche internacional : La táctica militar de volver grupas y salir a la carrera no es muy decorosa, salvo que el Gobierno pretenda que el Ejército sea el más rápido del mundo en repliegues y retiradas, disciplina castrense en la que solían dominar los italianos. Lo de Kosovo no pasaría de una anécdota si no fuera porque recuerda mucho a la espantada de Irak, episodio que no figura precisamente en las páginas más gloriosas de las Fuerzas Armadas. Naturalmente, los militares deben acatar, con disciplina y lealtad, las órdenes del Gobierno constitucional, y así lo han hecho los españoles de manera ejemplar desde hace tres décadas. Pero en el Ejército las formas y las maneras son parte sustancial de sus ordenanzas, en las que valores como el honor, el orgullo y la reputación profesional vertebran la carrera. Por lo general, ningún soldado se siente satisfecho con una orden de retirada, pero le resulta especialmente doloroso cuando la cumple sin la comprensión de otros compañeros de armas, sin el apoyo de los ejércitos aliados y sin el reconocimiento debido a su trabajo. Por razones de Estado, perfectamente defendibles, la presencia de España en Kosovo perdió su razón de ser a raíz de su independencia, que no reconocemos. No obstante, por aquel país balcánico han pasado desde 1999 miles de militares españoles que han cumplido su misión con eficacia, dedicación y no poco sacrificio. Diez de ellos murieron allí por diversas causas. Ninguno se merece salir por la puerta de atrás, bajo la mirada ceñuda de la OTAN, el reproche de Estados Unidos y el deplorable guirigay interno del Gobierno. Al contrario, todos ellos merecen honor y reconocimiento. No basta con que la ministra Chacón haya tenido el «detalle» de anunciarles, antes que a nadie, la vuelta a casa. Volver a casa es bueno, pero no así. De Irak se volvió sin respetabilidad; de Kosovo, sin la honra internacional debida. ¿Qué cabe esperar de Afganistán?

España, la OTAN, Kosovo

La Tercera de ABC Martes 24, marzo 2009
JAVIER RUPÉREZ Embajador de España

DESDE agosto de 2007, en estas mismas páginas de ABC y en lugares varios -«Papeles FAES», «El Noticiero de las Ideas»- vengo pronunciándome en contra de la independencia de Kosovo en la perspectiva de la estabilidad en el centro de Europa y la consiguiente demanda, en la que entran a jugar consideraciones relativas a nuestros intereses nacionales, de que España no reconozca esa independencia en el caso, ya desgraciadamente materializado, de que se produjera. Adelanté también mi opinión de que llegado el caso España debería proceder a retirar del territorio sus efectivos militares y policiales, desplegados en Kosovo al amparo de la resolución 1244 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que no contempla la independencia kosovar. Aunque sería por mi parte pretencioso pensar que el gobierno ha prestado oídos favorables a mis recomendaciones al anunciar la retirada española de los efectivos incluidos en la llamada KFOR de la OTAN, resultaría igualmente incomprensible que no manifestara mi acuerdo con la -tardía- decisión. Tanto más cuanto ha sido puesta directamente en relación con el no reconocimiento de la provincia separatista serbia.

Pero Kosovo declaró su independencia el 18 de febrero de 2008. El Gobierno español ha esperado más de un año en anunciar su propósito de retirar las tropas integradas en la KFOR. El retraso arrebata a la decisión cualquier eficacia desde el punto de vista del efecto perseguido, que hubiera debido consistir en hacer ver a nuestros aliados la inconveniencia del reconocimiento kosovar y la consecuencia inmediata de sus acciones. Con el tiempo transcurrido, aquellos que en nuestro círculo de amistades -UE y OTAN- se apresuraron a reconocer a los kosovares, seguramente se sentirían autorizados a imaginar que la postura española no pasaba de constituir un moderado «bluff» dirigido al consumo político interior.

Yo mismo anoté que el momento en que se anunciaba la independencia kosovar estaba muy próximo a las elecciones generales españolas. En la misma ocasión -«Papeles FAES», número 67, de 27 de febrero de 2008- apunté que de ganar Rodríguez Zapatero las elecciones, España se apresuraría a reconocer a Kosovo.

Como no puedo tampoco presumir que mis malos pensamientos condicionaran las decisiones gubernamentales, no me importa reconocer mi equivocación. El Gobierno ha sido, al menos en el plano declarativo, consecuente con sus primeras manifestaciones y España sigue sin reconocer la independencia de Kosovo.

Pero el tiempo transcurrido entre entonces y ahora no sólo priva de eficacia a la decisión de la retirada de las tropas sino que, además, y lógicamente, suscita preguntas sobre su motivación. Siendo siempre dolorosa la disminución de efectivos en una misión militar conjunta, su comprensión es más fácil si se pone directa y prontamente en relación con un poderoso motivo. En este caso, la falta de correspondencia entre una misión destinada a posibilitar la independencia y los que, oponiéndose a ella, tienen tropas en el contingente. Pasados los meses, diluidas las motivaciones, es lógica la inquietud de los aliados: ¿por qué ahora, precisamente en vísperas de la primera reunión en Europa del nuevo presidente americano con el Consejo Atlántico? ¿Cuál es la urgencia, qué nuevos datos de la situación interna o internacional aconsejan a los españoles la adopción de la medida? No sería de extrañar que muchos de entre ellos presuman que la verdadera razón para la retirada esté en las urgencias económicas y presupuestarias del gobierno español, forzado a reducir gastos. Argumentar que España ya se había manifestado contraria a la independencia de Kosovo es tan cierto como especioso, cuando las circunstancias permiten presumir que otros pueden ser los impulsos reales.

El método seguido para la comunicación, de otro lado, no parece haber respetado los tiempos, los protocolos y las formas concebidos para estas circunstancias. Así como el error de la retirada de las tropas españolas de Irak en 2004, desde el punto de vista de nuestros aliados, no estuvo en la sustancia de la decisión sino en su carácter unilateral e inesperado, la decisión de retirar nuestros contingentes de la KFOR ahora, en 2009, con una diferente administración americana, adolece de la misma torpeza. Nadie niega a ningún país aliado la plena capacidad de decisión sobre los integrantes de sus tropas armadas. Todos sin embargo esperan se produzcan con antelación suficiente como para calcular sus consecuencias, preparar despliegues alternativos y prevenir vacíos de seguridad. Ni entonces ni ahora se han tenido en cuentas esas elementales consideraciones. Y el canal no ha sido el adecuado. El representante nacional ante el Consejo Atlántico, e interlocutor habitual entre cualquier gobierno aliado y el Secretario General de la OTAN, no es el Ministro de Defensa sino el de Asuntos Exteriores. Confiar a Defensa el envío de una carta al Secretario General, complementada con el casi simultáneo, escueto y castizo «nos vamos a casa» ante las sorprendidas tropas, revela desconocimiento grave de los procedimientos habituales en la Alianza y de su misma naturaleza. Ese no es un mundo para aficionados. Produce además asombro la marginación del ministro de Asuntos Exteriores en todo el proceso. Todo hace pensar que cuando Miguel Ángel Moratinos se entrevistó hace todavía pocos días con Hillary Clinton en Washington el tema no fue objeto de la conversación. Razón tendrá la Secretaria de Estado para preguntarse el porqué del silencio si la decisión ya estaba tomada, o el porqué del apresuramiento en tomarla inmediatamente después, o el porqué no fue su propio colega, ya declarado amigo, el que la llamara para comunicarle tema tan importante.

Como se ve, Kosovo sigue coleando. Lo menos que decir se puede, incluso desde la perspectiva de aquellos que como yo consideran un error su independencia y un acierto la retirada de nuestras tropas del territorio, es que las cosas se pueden hacer mejor. Y para que en el futuro nadie se llame a engaño y se eviten torcidas interpretaciones, nada mejor sería que deslindar en el seno de la UE los compromisos contraídos para estabilizar la independencia y los dirigidos únicamente a garantizar las necesidades humanitarias. A España le corresponderían sólo estas últimas.

El Gobierno se enroca

ABC Martes, 24-03-09

DESPUÉS de un error tan flagrante como el que ha cometido la titular de Defensa, cualquier ministro de un país democrático estaría sólo esperando una salida honorable, mientras que su inmediato superior, el presidente del Gobierno, intentaría a toda costa desvincularse de tamaña metedura de pata. En lugar de ello, Carme Chacón se niega a reconocer la evidencia, hace como si no se diera por enterada de las críticas que han llovido desde dentro y fuera del país y, lejos de rectificar, traslada la responsabilidad al conjunto del Gobierno y, por consiguiente, se la endosa al propio presidente, José Luís Rodríguez Zapatero. La tesis de que el anuncio intempestivo de la retirada de Kosovo fue «una decisión de todo el Gobierno» significa, en efecto, que el presidente se hace plenamente responsable de ella y que entonces no se trató de una simple equivocación atribuible a la ministra, sino de una disposición adoptada con todo conocimiento de causa por el Consejo de Ministros, con todo lo que ello implica. Esta versión agrava las cosas y se sostiene solamente obligando al ministro de Asuntos Exteriores a decir ahora que estaba el corriente cuando es evidente que no es cierto, y dejando a los pies de los caballos al secretario de Estado de la Presidencia, Bernardino León, que se esforzó públicamente por minimizar los daños de una decisión de la que ahora el presidente asume alegremente toda la responsabilidad. Probablemente, lo único que quería sacar el Gobierno de todo esto es, nuevamente, ocluir la información sobre la crisis económica, a la que hace tiempo que asiste como si se tratase de un fenómeno natural, esperando que escampe mientras se limita a intentar que los ciudadanos miren hacia otro lado. El problema es que mirando hacia donde ha querido el Gobierno, lo que se empieza a ver son los efectos muy serios que esta decisión puede tener, no solamente en términos de desprestigio internacional, sino ya con cifras concretas que miden la inquietud de los empresarios españoles que estaban intentado consolidar su presencia en el difícil mercado norteamericano. De todo esto y de lo que veremos en el futuro se ha hecho responsable el presidente del Gobierno. Es más que evidente que se hace necesaria su comparecencia para explicar qué ha pasado y, puesto que se atribuye la autoría del desaguisado, asumir públicamente todas sus consecuencias.

Peligrosa Chacón

Cesar Vidal- La Razón 24 Marzo 09

Conocí hace años a la actual ministra Chacón. Tenía ya entonces ese mismo aire de solemnidad vacua tan característico. Ya saben, esa manera de mirar, de articular las frases, de mover las manitas como si dijera algo trascendente para luego soltar una simpleza del tamaño de un obelisco. Pensé yo entonces que la señorita Chacón - aún no había unido sus destinos a un magnate de los medios de comunicación- era taimada y astuta y tan sólo se fingía tonta para contar con superioridad sobre nosotros. No tardé en descubrir que era tan sólo una versión catalanista y femenina de ZP. Por aquel entonces, no pocos de sus compañeros de partido rumoreaban que había trepado por las procelosas escalas del poder agarrada a las barbas de un poderoso personaje. A mi aquello, habituado como estoy a las murmuraciones en el seno de los partidos, en general, y del PSOE, en particular, me resbaló. Otras no más agudas que ella estaban ascendiendo por obra y gracia de la cuota y no veía yo por qué ella tendría que haber puesto más para progresar en la subida. Y es que bobadas progres ha hecho todas las que ha querido. Defendió como una erinia el estatuto de Cataluña, se vistió con la camiseta del «Todos somos Rubianes» después de que el difunto cómico se ciscara en España e incluso no dudó en definirse como nacionalista catalana y pacifista, circunstancias estas últimas que debieron decidir a ZP para nombrarla titular de la cartera de Defensa. Al frente de ese Ministerio, la señora Chacón ha dado muestras repetidas de ser un verdadero peligro público. No lo digo por el sobresalto que causó que se disfrazara de oso panda para determinada celebración o porque acostumbre a llevar una guerrera militar modelo «el muerto era mayor». No. ZP y sus chicas nos han vacunado prácticamente de cualquier ofensa contra el buen gusto. Me refiero a que la señora Chacón va a terminar por hacer bueno a Bono, que ya es decir. No sólo es que nuestras tropas siguen desatendidas en situaciones de acentuado peligro, no sólo es que ha liquidado a la segunda bandera de la legión que defendía Melilla precisamente cuando en ese lugar de la frontera menudean los incidentes armados, no sólo es que no se puede hacer peor en un asunto como la retirada de Kosovo. Es que además la señora Chacón está blindada. Ligada -conyugalmente que quede claro- a uno de los jerifaltes de un conocido grupo mediático, cualquiera que se atreva a cuestionar su genialidad o sus posibilidades de suceder a ZP (¡Dios nos libre!) se convierte automáticamente en reo de ser troceado por cualquiera de los bufones de la secta o de verse arrastrado por lo púbico. Estoy seguro de que ante ese peligro más de uno y más de dos se lo han pensado antes de no cantar a gritos las loas de la Chacón. A mí, personalmente, me importa un bledo. Es una ministra pésima y huera, sin la menor competencia para el cometido que se le ha encomendado y por el que le pagamos el sueldo los ciudadanos. Con todo, es posible que algo de dignidad, de decoro, de decencia se esconda en algún pliegue de su marcial cuerpo. Si es así -no les quepa duda- dimitirá. Mientras no lo haga, estamos en peligro.

España, dispuesta ahora a aplazar la retirada de las tropas de Kosovo

La Razón 22 Marzo 09 - MADRID - F. P / M. A

El Gobierno considera ahora que se debería haber incidido en la voluntad de España de prolongar la estancia de las tropas en Kosovo «mientras sea necesario para atender los objetivos» de la misión y hacerlo «teniendo en cuenta la visión de los distintos comandantes sobre el terreno». Son las palabras del secretario general de la Presidencia del Gobierno, Bernardino León, después de haberse reunido en Washington con el consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, el general James Jones.

No hay una fecha clara, pero parece, según fuentes del Ejecutivo, que los seis meses que prometió la ministra de Defensa, Carme Chacón, podrían convertirse hasta en un año, algo que se decidirá en futuras reuniones. Según aseguró Bernardino León los medios a su llegada a España, si se hubieran dado explicaciones antes «se habrían evitado» las declaraciones de decepción de EEUU. Recordó que existía esa voluntad de aplazar la retirada. Horas más tarde, en Málaga, manifestaba a los periodistas que la relación con Estados Unidos era «intensa y extraordinaria» y volvió a referirse a la «comprensión y el respeto» mostrados por el Ejecutivo estadounidense. De esta forma, se busca limar asperezas y reducir las tensiones derivadas de este episodio, tanto fuera como dentro de España.Y es que, la mañana del pasado jueves no se olvidará fácilmente en los despachos de los responsables de numerosos Estados Mayores de las Fuerzas Armadas. En un día festivo en Madrid, la ministra de Defensa anunciaba por sorpresa en Istok, en Base España, sede del contingente español desplegado en Kosovo, su retirada de la zona. Fuentes militares consultadas por LA RAZÓN admiten que muchos de los altos responsables de las Fuerzas Armadas conocieron la decisión por las informaciones que esa misma mañana lanzaban los medios de comunicación que acompañaban a la ministra en su visita. El secretismo con el que se llevó la decisión de comunicar la salida de nuestras tropas llegó al punto de que los Estados Mayores subordinados al Jefe del Estado Mayor de la Defensa, el general del Aire José Julio Rodríguez Fernández, y que entre otros, serán los encargados de organizar el repliegue, desconocían hasta ese momento la decisión. Los mismos medios admiten que en la propia unidad desplegada en Kosovo la sorpresa y la perplejidad fue si no mayor, igual. La gran parte de los oficiales allí destinados conocieron la noticia por el anuncio de la titular de Defensa. Aunque el Gobierno comunicara hace un año la decisión política de salir de Kosovo, no deja de provocar malestar el hecho de que se hiciera público de una forma tan intempestiva y sin planes diseñados para cumplir la misión. Mientras, León tampoco destimó ayer la posibilidad de aumentar las tropas en Afganistán. Hay que valorar «que es una situación compleja la que se da», señaló. Otro gesto para calmar a la Administración Obama.Y para que no vuelvan a ocurrir conflictos de este tipo, el PP planteará en el Congreso la necesidad de establecer un procedimiento parlamentario ordenado y reglado sobre cómo se decide el envío de tropas por parte del Parlamento, según anunció la portavoz del PP, Soraya Sáenz de Santamaría

Tarde y a destiempo

LA Razón 21 Marzo 09

España va a retirar inopinadamente las tropas de Kosovo un año después de que esta región balcánica declarara unilateralmente su independencia. Ahora, el argumento del Gobierno es que la decisión es coherente con el hecho de no haber reconocido la independencia, porque a partir de ese momento el trabajo en ese escenario perdía buena parte de sentido. La OTAN actúa en Kosovo bajo la resolución 1.244 aprobada en el Consejo de Seguridad de 1999. Tras la declaración de independencia, en 2008, cambió la finalidad de las tropas internacionales, por lo que se hacía necesaria una nueva resolución que respaldara su presencia. Sin embargo, no pudo salir adelante porque Rusia -uno de los ocho países con derecho a veto- advirtió de que iba a vetarla. España estaba esperándola para sacar a los soldados, porque no podía quedarse a construir un Estado que no reconoce. El Gobierno asegura que la OTAN conocía la determinación española, pero la Alianza asegura lo contrario. Si el Ejecutivo estaba convencido de que debía retirar las tropas por la declaración de independencia, tendría que haber tomado la decisión en ese momento, no un año más tarde, desatendiendo sus obligaciones con los organismos de los que forma parte, y no dar la impresión de que desprecia las instituciones internacionales.

Primer desencuentro con Obama a costa de Kosovo

La Razón 21 Marzo 2009

El Gobierno insistió ayer en que la retirada de Kosovo se puso en conocimiento de los aliados hace meses y que se trata de una decisión «razonada y razonable». Las reacciones de Estados Unidos y de la Unión Europea no encajan, sin embargo, con la versión de Rodríguez Zapatero y Fernández de la Vega. Las críticas de los aliados fueron tremendamente duras y nada comprensivas. La administración Obama habló de «profunda decepción y sorpresa» por una retirada de la que se enteró «poco antes» del anuncio, mientras que la Presidencia de la UE calificó de «deplorable» la salida. A pesar de que se anunció un tiempo nuevo en las relaciones entre España y Estados Unidos, la realidad es que los roces de la era Bush se han prolongado con Obama. Nuestra retirada de Kosovo está justificada, pero el caso es que el Gobierno lo estropea incluso cuando tiene razón.

EE UU y la UE cargan contra el Gobierno por salir de Kosovo

Washington se muestra «profundamente decepcionado». Europa califica de «deplorable» la retirada de las tropas
EE UU y la UE cargan contra el Gobierno por salir de Kosovo. La decisión de España fue el tema estrella de la cena de los ministros de Exteriores durante el Consejo Europeo.
La Razón 21 Marzo 09 - F. de la Peña MADRID-

Cuando la situación parecía «normalizada» tras las últimas conversaciones entre la secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton y el titular de Exteriores español Miguel Ángel Moratinos –en las que quedaron incluso en llamarse «Hillary y Miguel»–, la grieta entre Estados Unidos y nuestro país ha vuelto a abrirse. La decisión del Ejecutivo socialista de retirar las tropas de Kosovo ha encendido al Gobierno de Obama. A través del portavoz adjunto del Departamento de Estado, Robert Wood, han querido dejar claro que están «profundamente decepcionados». Wood señaló que se enteraron de la decisión inmediatamente antes de ser anunciada. «Estamos sorprendidos», añadió. Esta afirmación dista, y mucho, de la versión del presidente José Luis Rodríguez Zapatero, que dijo que el repliegue era «conocido» y sí había sido comunicado «a la OTAN y a nuestros principales aliados».

El portavoz indicó que en 1999, los aliados acordaron «entrar en esto juntos y salir de esto juntos». La ministra de Defensa, Carme Chacón, justificó la decisión con el argumento de que «la misión está cumplida» y que «es hora de volver a casa», algo que los norteamericanos no comparten. «No. En absoluto», reiteró el portavoz.

En rueda de prensa, los periodistas preguntaron al portavoz sobre la fiabilidad de España como aliado y socio de Washington, dado que ya retiró a sus tropas de Irak, en junio de 2004, y ahora lo hace de Kosovo. La salida de las tropas españolas del país provocó tensiones entre el Gobierno español y el Ejecutivo estadounidense del anterior presidente George W. Bush. Wood sostuvo que «España es un socio nuestro», si bien matizó que la decisión «no ayuda a lo que hemos intentado hacer en Kosovo, y lo lamentamos», informa Efe.

Ante estas críticas y tratando de acercar posturas y limar asperezas, el secretario general de la Presidencia, Bernardino León, se reunió anoche en Washington con el asesor de Seguridad Nacional del presidente estadounidense, James Jones. El propio León aseguró que había encontrado por parte de Washington una posición «comprensiva y constructiva».

Y por si esta lluvia de críticas fuera poco, aún le quedaba al Ejecutivo una tromba de descalificaciones. La más dura, la del ministro de Asuntos Exteriores checo, Karel Schwarzenberg, cuyo país ostenta la Presidencia de turno de la Unión Europea. «Pienso que es una decisión deplorable y espero que no dé un mal ejemplo», manifestó el jefe de la diplomacia checa a la agencia italiana Apcom, precisando que personalmente no fue informado previamente de la decisión de España. La República Checa tiene 404 efectivos desplegados en Kosovo, según la Alianza Atlántica.

«Respeto»

Por su parte, el jefe de la diplomacia europea, Javier Solana, expresó su «respeto» por la «decisión soberana» de España, pero recalcó que «sería bueno que cualquier decisión sobre las retiradas se tomara colectivamente».

Pero no todo iban a ser varapalos. El ministro de Asuntos Exteriores francés, Bernard Kouchner, reconoció que esta postura de España «ha sorprendido un poco» a los países aliados europeos. En este sentido, Kouchner informó de que hizo «algunos comentarios» al respecto durante la cena que el jueves compartieron los ministros de Asuntos Exteriores en los márgenes del Consejo Europeo. «Nos hubiera gustado que nos consultaran, pero tienen el derecho de hacer lo que quieran», reconoció. «Necesitamos seguridad en esta región», resaltó el jefe de la diplomacia francesa, quien, no obstante, admitió que la presencia de la misión policial, judicial y de aduanas de la UE desplegada en el territorio balcánico para ayudar a Prístina a consolidar estructuras de poder democráticas «es un argumento fuerte» para justificar una reducción de tropas.

En cualquier caso, subrayó su deseo de que España no complete el repliegue hasta dentro de «seis meses», como le trasladó Miguel Angel Moratinos. «Ha dicho que será en seis meses. Espero que sea así porque nos ha sorprendido un poco», añadió, aunque admitió que «no han reconocido Kosovo y, por tanto, tienen una posición coherente, ya que siempre han participado en la KFOR».

Una decisión consecuente

ABC- EDUARDO SAN MARTÍN Viernes, 20-03-09

Con un año de retraso, pero no demasiado tarde. Las tropas españolas regresan de Kosovo en coherencia con la decisión de nuestro Gobierno de no reconocer la independencia unilateral de la provincia serbia, proclamada en febrero de 2008 con el respaldo de Estados Unidos y de los grandes países europeos. No importa quedarse en minoría cuando se está en el lado justo. La posición española tiene que ver mucho con una aprensión comprensible ante toda secesión territorial de un estado nacional consolidado. Pero está fundada en la historia y en la razón jurídica. La de quienes promovieron la independencia de Kosovo obedece, por el contrario, al interés político de resolver por las bravas un problema en apariencia insoluble. Por eso, no se entendió la decisión de gobierno español de mantener entonces las tropas aún de forma testimonial.

La posición española no significa un aval a Serbia, cuya catastrófica gestión durante el régimen de Slobodan Milosevic, y aún antes, constituyen el origen inmediato de la situación insostenible creada en Kosovo, en la que un 90% por ciento de sus ciudadanos, de origen albanés y religión musulmana, habían sido sistemáticamente tiranizados por Belgrado. La solución de la independencia, el «mal menor» elegido por Estados Unidos y los grandes de la UE, vulnera, sin embargo, una legalidad internacional contraria a la modificación unilateral de las fronteras de los estados nacionales reconocidos por la ONU. Kosovo nunca constituyó una entidad nacional separada. El imperio turco creó una realidad demográfica impuesta que ahora ha condonado gran parte de la comunidad internacional. España hace bien en no admitir un doble precedente de consecuencias imprevisibles: la ya mencionada independencia unilateral y el reconocimiento de estados de base étnico-religiosa. ¿Hasta cuándo podrá mantener esa posición?

La deserción como carácter

La Tercera de ABC -
…La grotesca estampida que ha anunciado la ministra de Defensa y que ha caído como una bomba en el Cuartel General de la OTAN, y en los Gobiernos y mandos de los otros ejércitos allí presentes que se creían aliados nuestros, tiene por supuesto unos antecedentes políticos...
HERMANN TERTSCH Viernes, 20-03-09

ESTE Gobierno lleva ya cinco años jugando con el prestigio, con la respetabilidad, la autoestima, la economía y la seguridad interna y externa de nuestro país. Por eso no debiera extrañar a nadie ya ni un disparate continuado como son la política territorial o la económica ni un exabrupto demoledor para nuestros intereses a largo y corto plazo. En la categoría de estos últimos entra, con escaso honor y muy poca gloria, el anuncio hecho ayer por la ministra de Defensa, Carmen Chacón, de que España vuelve a desertar, sin aviso previo como suelen hacer los desertores, de una campaña militar común con sus aliados. Esta vez es de Kosovo. El Ejército español deja en la estacada a todos sus aliados presentes en Kosovo y se viene a casa. El Gobierno de España como gusta llamarse de un tiempo a esta parte en sus promociones publicitarias y su agitación propagandista, todas pagadas por el cada vez más exhausto erario público ha decidido «pirarse» -como diría un sorchi en el frente- de una de las regiones en la que Europa entera se juega su estabilidad, la seguridad y la paz. Lo hace después de una larga retahíla de manifestaciones de incompetencia, necedad y falta de criterio e información en la región. Hoy dan ganas de llorar una vez más, sin apenas consuelo, por los magníficos soldados españoles que se han dejado la vida en los Balcanes. Y por todos los hombres y las mujeres de nuestro Ejército que han estado allí desde hace más de década y media y han dejado una huella indeleble de valor, gallardía y honor, ellos sí muy conscientes de su papel en la Defensa de la seguridad y los intereses de su patria que muchas veces se dirime tan lejos de sus fronteras. La grotesca estampida que ha anunciado la ministra de Defensa y que ha caído como una bomba en el Cuartel General de la OTAN, y en los Gobiernos y mandos de los otros ejércitos allí presentes que se creían aliados nuestros, tiene por supuesto unos antecedentes políticos. La majadería de nuestros gobernantes de izquierda y derecha habían llevado a interpretar la tragedia de Kosovo en clave interna española. Nuestros políticos ignaros habían llegado a la conclusión de que defender el espanto consumado de la soberanía de Serbia sobre Kosovo venía a ser parte de la defensa de una cohesión española que, por otra parte, dinamitan ellos un día sí y al otro también. Nuestro Gobierno, cautivo de su primitivo universo sentimental izquierdista, se nos convirtió en defensor de un país que ya no existía y en firme opositor a una independencia de Kosovo que habían dictado las armas, las vidas y las muertes. La historia para Zapatero y su gente es una casa de muñecas. Las armas habían dictado en su día que Königsberg (Kaliningrado), Posen (Poznan) o Brelau (Wroclaw) nunca volvieran a ser alemanas, pese a la tragedia que aquello supuso para esta ciudad y sus habitantes. Después de lo sucedido en Kosovo, nadie mínimamente informado podía abogar por su permanencia bajo ningún tipo de soberanía serbia. Y los 22 países de la Unión Europea y los 52 del mundo que han reconocido la independencia irreversible del Kosovo se lo podían haber explicado muy bien a toda la tropa de catetos que niegan por intereses mediopensionistas que la historia haya existido. Y a los peores disparatados que, en la absurda interiorización de los peores mensajes de los nacionalismos periféricos españoles, creen adivinar paralelismos entre Prístina y Vitoria. El ridículo auguraba daños. El disparate es tan mayúsculo que es difícil de abordar sin caer en términos despectivos mayores. La deserción como rasgo fundamental del carácter, la traición como método, la mentira y la impostura como utillaje. Así estamos una vez más y no notamos que otros sí lo notan. Tardaremos al menos una generación, en el mejor de los supuestos, en reconquistar un prestigio, un respeto, la presunción de decencia, que España se había labrado en las tres pasadas generaciones políticas. Pero más allá de las falacias históricas y mentiras con que nuestros gobernantes han tejido el mensaje que emiten a diario para explicarse a sí mismos y reinventar el mundo, más allá de la basura semiculta con la que quieren promocionarse, están los daños objetivos que los españoles habremos de comprobar, quizás, por desgracia, en un futuro no lejano que nos atañe a nosotros, a nuestros hijos y nietos. La Alianza Atlántica ha tenido siempre debates internos como a toda asociación voluntaria de naciones libres corresponde. No pasaba en el Pacto de Varsovia. Pero la OTAN nunca había tenido a un miembro que manifestara de esta forma su tendencia a traicionar la confianza interna y la labor común. La deserción está muy mal vista no sólo entre militares o entre caballeros. También entre ciudadanos que creen tener un proyecto de vida en libertad común. La confianza truncada es difícil de recobrarse. En España es muy posible que el escándalo del anuncio de la retirada unilateral de nuestras tropas en Kosovo no tenga mayor repercusión en la opinión pública. Estamos a lo que estamos y todos piensan que en estos momentos todo el mundo tiene licencia para buscarse la vida como pueda. Pues mucho cuidado con eso. Porque si los países bálticos, la región de los Balcanes y la propia Centroeuropa tienen motivos para estar preocupados por su seguridad y su entorno, los españoles deberíamos ser también conscientes de quiénes son nuestros vecinos. Nosotros tenemos más necesidad que muchos otros de una Alianza Atlántica que disuada de apetitos ideológicos, fanáticos religiosos y territoriales a unos estados realmente fallidos que en estos tiempos de inestabilidad y zozobra bien pueden verse tentados a la aventura. Cuando se genere una situación de este tipo, y yo creo que puede producirse pronto, nosotros pediremos a nuestros aliados una lealtad que cada vez será más difícil de exigir. Porque nosotros la hemos dinamitado. En Kosovo no va a estallar la guerra mañana. Aunque se vayan los españoles y dejen a sus aliados en la angustia por cubrir todos los espacios que la deserción ha generado. Y que por supuesto afecta a su seguridad. Pero el mapa de Europa y sus vecinos más cercanos, en el Cáucaso, en Oriente Medio, en el Magreb, en el Sahel pero también en Rusia, es complicado. Y si tuviéramos a algún dirigente con sensibilidad para la historia y los mapas, quizás denunciara el alarmante hecho de que las decisiones faldicortas que aquí se están tomando son torpedos dirigidos hacia la línea de flotación del buque trasatlántico de la democracia. Casi es lo de menos que el secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Schefer, haya protestado por las formas en que España ha escenificado esta espantada. Aunque está claro que en Europa y en general en el Occidente democrático y civilizado rigen unas formas que esta tropa de socialistas de barrio que forman el Gobierno de España ni entienden, ni conocen ni respetan. Lo que está claro es que estamos ante un nuevo caso que demuestra el deterioro clamoroso de la posición de España en el mundo. Las majaderías, mentiras y presuntuosidades del presidente del Gobierno ya no causan ninguna sorpresa en Europa ni en el resto del mundo. Lo que comenzó siendo sorpresa chocante y después estupor, hace tiempo que se convirtió en certeza fuera de aquí. Es la convicción de que los españoles somos gobernados por unos personajes que ni siquiera nosotros nos merecemos.

La retirada de Kosovo

ABC Viernes, 20-03-09

LOS militares españoles cumplen desde hace diez años una tarea muy importante para restablecer la estabilidad en Kosovo, pero no corresponde al Gobierno español en solitario decidir si esa misión se ha completado o no. La retirada intempestiva anunciada ayer por la ministra Carme Chacón es un gesto inadecuado y una falta de respeto hacia los demás aliados de la OTAN, en especial hacia aquellos que también están trabajando en Kosovo en el seno de la KFOR, y que tendrán necesariamente que hacerse cargo del hueco que dejan las tropas españolas. La decisión de intervenir en aquel territorio se tomó colectivamente en el seno de la Alianza y del mismo modo se debería haber decidido cuándo y cómo se ha de poner fin a la misión. La OTAN tiene motivos para estar muy molesta por la actitud unilateral de España, que debilita la imagen de solidez en el compromiso que debería tener cualquier misión militar colectiva. Puede que haya otros países que estén de acuerdo con que el trabajo de la KFOR allí ya no tiene sentido, pero en la OTAN las decisiones se toman siempre por consenso, no a conveniencia de unos u otros.

En el caso de Kosovo, a España le estaba pesando el hecho de que no reconoce la independencia de esta antigua provincia serbia y su presencia era cada vez más compleja desde el punto de vista diplomático. Pero no es ésta una razón para anunciar una retirada unilateral, algo que -si acaso- debió haberse hecho en el momento en que los kosovares se proclamaron como un Estado independiente y no ahora, más de un año después, cuando lo único que deja es una huella de amargura entre la población kosovar que ha tenido en gran estima la labor y la profesionalidad de los militares españoles.

Aunque las circunstancias son muy diferentes, es inevitable que el gesto de la ministra Chacón suscite el recuerdo de la retirada precipitada de Irak, lo que desgraciadamente engorda una reputación poco conveniente para un país que pretende participar activamente en las grandes decisiones mundiales, pero que a la primera de cambio opta por sus intereses particulares y abandona a sus aliados. En la OTAN se está por voluntad propia, pero con todas las consecuencias. De nuevo, muy probablemente, aparecerá la idea de tratar de compensar este gesto con el envío de algunos soldados extras a Afganistán, lo que difícilmente borrará la idea de que, en determinados momentos, el Gobierno español no es de fiar.

La decisión de retirar las tropas de Kosovo no sólo es legítima, sino la única lógica

La Razón 20 Marzo 09

La retirada del contingente español desplegado en Kosovo no sólo es una decisión legítima, sino también un acto de coherencia política. En este sentido, no hay nada que se le pueda reprochar al Gobierno. Nuestra participación en la misión internacional de la KFOR estaba amparada en la Resolución 1.244 de Naciones Unidas, que establecía claramente «la adhesión de todos los Estados miembros al principio de la soberanía e integridad territorial de la República Federativa de Yugoslavia». En una decisión que respondía a los intereses geoestratégicos de Estados Unidos, la mayor parte de los miembros de la OTAN, con la excepción de España y Grecia, decidieron respaldar la declaración unilateral de independencia de la provincia de Kosovo. Surgía así en el corazón de Europa una nación sólo legitimada en la composición étnica y la religión de una parte de sus habitantes. Se trataba de un grave precedente que, en contra de los principios establecidos, se aceptara como fuente de soberanía nacional la composición étnica o las creencias religiosas, y Rusia no tardó en ponerlo de manifiesto cuando respaldó militarmente la secesión de las regiones georgianas de Abjasia y Osetia del Sur. No debía por lo tanto concernir a España la colaboración en el mantenimiento artificial de un protectorado, puesto que ése es el único futuro que aguarda a Kosovo, cuya existencia estará condicionada a la asistencia económica y militar de países terceros. Conculcada la resolución de la ONU, y en consonancia con los intereses de España, pues aunque no quepa hacer paralelismos, a nadie se le oculta la existencia en nuestro país de nacionalismos radicales que plantean una reinterpretación del concepto de soberanía, la retirada de las tropas españolas era la única opción coherente. Otra cuestión es la forma en la que se ha dado a conocer la decisión. El problema de tratar de rentabilizar en clave de imagen política hasta cuestiones de Estado de tanto calado como la que nos ocupa, en este caso buscando la repercusión mediática del viaje de la ministra Carme Chacón, es que crea innecesarios desencuentros con nuestros aliados, como si el Gobierno socialista fuera incapaz de retirar tropas de la escena internacional con orden y concierto. La principal queja de Jaap de Hoop Scheffer, secretario general de la OTAN, no es tanto la pérdida de una parte muy sustancial e influyente del contingente de la KFOR (España era el único interlocutor válido con la minoría serbia), sino el que no se hubiera tratado previamente del asunto en el seno de la OTAN. Desde luego, no han faltado oportunidades si tenemos en cuenta que entre el 19 de febrero y el 17 de marzo se han producido dos reuniones plenarias de ministros de Defensa, en Cracovia y Bruselas para ser más exactos. Y poco consuela a nuestros aliados la postrera llamada telefónica de cortesía a Jaap de Hoop para que no se enterara por la Prensa. Ahora queda coordinar con el mando internacional la mejor manera de retirarnos, sin perjudicar al resto de la fuerza multinacional. Tras haber permanecido diez años en la zona, alargar unos meses el proceso no parece que tenga demasiada importancia. Otra cuestión incidental, pero no menos importante, es el próximo destino de un cupo que queda libre y que, por lo tanto, puede ser desplegado en cualquier otro lugar sin necesidad de pedir permiso al Congreso. La OTAN reclama refuerzos en Afganistán, donde la guerra se complica y hay convocadas elecciones para agosto, y mira con ojos golosos a los 600 militares españoles que abandonan la plaza de Kosovo.

España se retira unilateralmente de Kosovo ante la sorpresa de la OTAN

Chacón le comunicó sólo 24 horas antes la decisión al secretario general aliado, muy molesto por la noticia
ABC 19-03-2009-E. VILLAREJO / A. COLLADO | MADRID

De nuevo a la carrera, y de nuevo sin consultar con los compañeros de viaje. El Gobierno de Rodríguez Zapatero retira a las tropas españolas de la misión de la Alianza Atlántica en Kosovo con una decisión unilateral. Tan unilateral que el siempre discreto y moderado secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, se mostró muy crítico con esta noticia, que Carme Chacón le anunció sólo 24 horas antes de proclamarla a los cuatro vientos en su primera visita al contingente español. Pese a reconocer que la decisión es «legítima», De Hoop afirmó que ésta debería «haberse tomado en el marco y la estructura de la Alianza». La crítica del secretario general no sólo se circunscribió a las formas sino, sobre todo, a que «la decisión de una eventual retirada debe tomarse en el momento en que haya un acuerdo de que existen las condiciones políticas y de seguridad. Y ese momento, no ha llegado». Pese a la salida de las tropas españolas de Kosovo, De Hoop reafirmó que la KFOR sigue siendo capaz para llevar a cabo su misión.

«Misión cumplida»

Pero la historia se repite y pese al lamento de nuestros aliados, las tropas españolas destinadas en la provincia serbia de Kosovo, autoproclamada república independiente en febrero del pasado año, se retirarán de la zona antes de que termine el verano, según detalló Chacón en «Base España». «La misión está cumplida, es hora de volver a casa».

El Ejecutivo pone así fin, de manera abrupta, al contrasentido diplomático de contribuir de forma indirecta al nacimiento de un nuevo Estado en Europa (hace ahora un años), cuya independencia no reconoce. Lo que parece indiscutible, habida cuenta del enojo de la OTAN, es que el Gobierno no ha sabido en estos doce meses ahormar en el seno de la Alianza un clima favorable a su repliegue. No ha sido así y España toma la decisión tras sufrir las presiones de países como Alemania, que junto a otros 21 miembros de la UE han reconocido a Kosovo, y las protestas de otros que, como Rusia, recordaban la especial incoherencia del Gobierno español ante ese caso. La de Kosovo —en la que ahora mismo participan 621 militares— es la única misión que no había recibido la autorización del Parlamento.

La ministra, después de un complicado viaje que incluyó un cambio del avión Hércules que la llevaba a Kosovo, por un avería en un motor detectaba a los 15 minutos de despegar, cumplió con su compromiso de visitar a los soldados españoles destinados en la zona —el último contingente que le quedaba por conocer en persona—.

Antes del verano

Chacón fue muy cuidadosa en los detalles. Viajó hasta la base aérea del contingente italiano, Dakovika, en vez de aterrizar en Pristina. Evitó así cualquier contacto con las autoridades del régimen independentista, que no reconoce el Gobierno español. En Istok, después de los honores, revista de tropa y homenaje a los caídos, ante los jefes y tropa libre de servicio, la ministra se deshizo en elogios a su labor y les anunció el final de la misión, «de forma escalonada» y «de acuerdo con los demás países de la OTAN con fuerzas en la zona», aunque esta fórmula haya sido poco apreciada en el cuartel general de la Alianza, donde solo han podido dar acuse de recibo de la decisión.

Chacón, acompañada por el jefe del Estado Mayor de la Defensa, José Julio Rodríguez, glosó los diez años transcurridos desde que la Alianza Atlántica tuvo que intervenir en Kosovo. Unos 22.000 militares españoles han pasado por Istok para cumplir con la misión de facilitar la reconstrucción de la antigua provincia serbia. Nueve muertos ha costado a España «traer la paz y la estabilidad», proclamó la ministra.

En plazo de seis meses los militares dejarán «Base España». La ministra se lo comunicó a los portavoces parlamentarios de Defensa y pedirá hoy su comparecencia en el Congreso. El PP destacó que la retirada supone un nuevo desencuentro con la OTAN.

ESPAÑA SALE DE KOSOVO

L D 19-03-2009

La OTAN critica la decisión de Chacón por "unilateral"El secretario general de la OTAN, Jaap De Hoop Scheffer, criticó este jueves la decisión unilateral de España de retirar las tropas desplegadas en Kosovo, aunque puntualizó que la decisión del Ejecutivo es "legítima".

El organismo atlántico censuró este jueves que la retirada de las tropas españolas de Kosovo debería haberse producido "dentro de la OTAN" y cuando hubiera acuerdo en que "se dan las condiciones políticas y de seguridad en Kosovo" que "todavía no se han dado". Pese a las críticas por la decisión unilateral española, la OTAN ensalzó la labor desarrollada por España.

El secretario general de la OTAN, Jaap De Hoop Scheffer, puntualizó a las críticas anteriores que la decisión "autónoma" de España de replegar sus tropas de Kosovo constituye una decisión "legítima", una iniciativa que le comunicó ayer miércoles la ministra de Defensa, Carmen Chacón.

"Estoy muy satisfecho con la contribución de España en Afganistán. La decisión española (en Kosovo) es una decisión autónoma y, en este sentido, es una decisión legítima. Estoy contento de que la ministra Chacón me llamara ayer para anunciarme la decisión y aprecio mucho esto", explicó el diplomático holandés en declaraciones a un grupo de periodistas internacionales en Bruselas.

"Personalmente pienso que las condiciones de seguridad no se dan en Kosovo pero en un cierto momento se darán", agregó De Hoop Scheffer. El secretario general de la Alianza recalcó que KFOR, la fuerza que mantiene la OTAN en Kosovo "seguirá manteniendo su plena capacidad para llevar a cabo todas sus labores en Kosovo".

La portavoz adjunta de la Alianza, Carmen Romero, aseguró que "la OTAN reconoce la labor española en la contribución de la estabilidad en los Balcanes, en especial en Kosovo". "España ha hecho una labor muy buena", resaltó la portavoz.

El secretario general de la OTAN valoró previamente que "cualquier cambio significativo en la talla o estructura de KFOR debería tomarse como resultado de una decisión dentro de la OTAN en el momento en que haya un acuerdo de que se dan las condiciones políticas y de seguridad en Kosovo, y ese momento no ha llegado", indicó la portavoz adjunta de la Alianza, Carmen Romero.

Fuentes aliadas precisaron que la ministra Chacón trasladó al secretario general de la Alianza que el proceso de retirada de las tropas españolas en el país balcánico "se llevará a cabo con plena coordinación con los aliados". "España no se va de la noche a la mañana" en Kosovo, recalcaron.

Las familias de las víctimas del Yak-42 critican las limitaciones en el juicio

El martes comienza en la Audiencia Nacional la vista oral contra los tres militares acusados de la identificación irregular de los 62 militares fallecidos, que provocó el enterramiento erróneo de 30 de ellos.
La Voz de Galicia 19-03-2009

La asociación que aglutina a la mayor parte de los familiares de los 62 militares españoles que fallecieron en 2003 cuando se estrelló en Turquía el Yak-42 en el que regresaban a Madrid desde Afganistán se mostraron hoy muy críticos con el tribunal que el próximo martes comenzará a juzgar el caso. El colectivo mostró hoy su «indignación» porque el tribunal de la Audiencia Nacional presidido por Javier Gómez Bermúdez, el mismo magistrado que dirigió el proceso por el 11-M, ha limitado el acceso a la sala de vistas a un solo familiar por fallecido y ha prohibido que se tomen imágenes de la cara de los tres mandos militares que se sentarán en el banquillo, para preservar su intimidad.

Los magistrados, tras la vista oral cuyo final está previsto para el 3 de abril, tendrán que determinar si un general de Sanidad, un comandante médico y un capitán médico falsificaron los certificados de defunción y las necropsias para encubrir el irregular proceso de identificación de los cadáveres en que participaron.

Las familias creen que se trataba de realizar una identificación de cualquier manera y una repatriación acelerada de los cuerpos para evitar el aumento del desgaste político de un Gobierno que aún vivía bajo un fuerte rechazo social por su impopular implicación en la invasión de Irak. Aquel proceso, en el que según el fiscal los mandos militares no utilizaron ni un solo método científico de identificación -ADN, por ejemplo-, concluyó con la asignación errónea de nombre y apellidos a 30 de los 62 cuerpos. Las irregularidades obligaron un año y medio después, tras practicar las pruebas de ADN, a realizar 21 exhumaciones y nuevos enterramientos e impidieron tomar cualquier decisión al respecto a nueve familias cuyos seres queridos ya habían sido incinerados por deseo de otras personas.

El fiscal reclama entre cuatro y seis años de cárcel para los tres procesados y las familias seis años para cada uno. El proceso también se dirige contra tres aseguradoras como posibles responsables civiles directas de las infracciones, y contra el Ministerio de Defensa, como responsable civil subsidiario.

Declararán 22 testigos y trece peritos, algunos por videoconferencia.

Una protesta justa y un cínico alegato de austeridad

El Mundo 15-03-2009-EDITORIAL

DECENAS de miles de policías nacionales protagonizaron ayer en Madrid la manifestación de Fuerzas de Seguridad más importante de la historia. Los agentes salieron a la calle por segunda vez en cinco meses para exigir al Gobierno «dignidad económica y profesional» y que acabe, tal como prometió el PSOE en su programa electoral, con las diferencias salariales entre los distintos cuerpos y policías del Estado.

Aunque la convocatoria la realizaron los sindicatos de la Policía Nacional, muchísimos guardias civiles asistieron de incógnito a una protesta que sus asociaciones no secundaron de forma oficial por temor a sanciones y expedientes. Es decir, ni la labor de represión acometida por el director general de la Policía y la Guardia Civil, Francisco Javier Velázquez -sobre todo en la Benemérita tras la movilización unitaria de octubre-, ni el empeño que puso ayer Interior en minimizar la asistencia, han sido suficientes para sofocar una protesta justa, planteada en términos razonables, y que mereció el respaldo político de la líder de UPyD, Rosa Díez -quien hizo de portavoz de las reivindicaciones-, del portavoz de esta formación, Mikel Buesa, y de la concejal popular de Bilbao, Mari Carmen Sánchez.

Las diferencias retributivas entre la Guardia Civil, la Policía Nacional y las distintas policías autonómicas llegan a ser del 30%; muchos agentes trabajan sometidos a jornadas extenuantes y desprovistos de medios por 1.200 euros netos mensuales; y como toda respuesta a lo que ciertamente es un problema estructural, el Gobierno ha optado por una estrategia de despiste y confrontación que ha acabado con la paciencia de los agentes. En este sentido, la manifestación de ayer no sólo pone en evidencia la incapacidad del Gobierno para cumplir sus compromisos, sino también su incompetencia a la hora de reconducir el problema.

Los sindicatos policiales, conscientes de la grave situación económica, no reclaman que el Ejecutivo cumpla de forma inmediata su palabra, pero sí que ratifique su compromiso aprobando al menos un calendario para encontrar soluciones en el plazo de uno o dos años. Es decir, la responsabilidad de que hace gala la policía contrasta con el inmovilismo y el cinismo de un Gobierno que ha vuelto a intentar zanjar el asunto reiterando su disposición al diálogo y apelando a la «imprescindible austeridad».

Así las cosas, no es extraño que los mismos agentes que cada día se juegan la vida recordaran en la calle que las transferencias del Estado a la Generalitat de Cataluña en 2008 equivalen al salario de 25.000 policías de la escala básica.

El reportaje que publicamos en MERCADOS sobre el flagrante despilfarro en que incurren nuestros 4.381 altos cargos públicos debería bastar para avergonzar a quienes desde el Gobierno central, o desde cualquier administración autonómica, apelan a la requerida «austeridad», ora para desatender las reivindicaciones de los agentes, ora para pedir esfuerzos a los ciudadanos, mientras ellos el único cinturón que se aprietan es el de alguno de los 1.200 coches oficiales de alta gama que tienen asignados los 17 Gobiernos autonómicos, o de los 1.100 que conforman el parque móvil del Estado.

Miles de policías reclaman en Madrid el mismo salario que el de los agentes locales y autonómicos

La Razón 15 Marzo 09

Miles de policías nacionales tomaron ayer el centro de Madrid para reclamar al Ministerio del Interior que sus sueldos se equiparen con los que cobran sus compañeros de las policías autonómicas y locales, una diferencia que, según los sindicatos convocantes - SUP, CEP, UFP y SPP-, llega al 30 por ciento, lo que se traduce en unos 30.000 euros menos de media. Para ilustrar sus demandas, los manifestantes exhibieron cuatro maniquíes ataviados con los uniformes de los Mossos d¿Esquadra, Policía Nacional, Policía Municipal y Guardia Civil, que portaban carteles en los que se hacía alusión a las diferencias salariales. Durante la protesta, los manifestantes criticaron la actitud «prepotente» del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y exigieron su dimisión, informa Efe. Ésta es la segunda manifestación de policías tan sólo cinco meses después de la que se celebró en octubre con idéntico motivo. La de ayer congregó, según los sindicatos, a cerca de 25.000 agentes, que calificaron de «histórica» la convocatoria. Por su parte, el Ministerio del Interior -que reiteró a través de un comunicado su disposición a dialogar con los representantes sindicales- rebajó la cifra de participación a 7.000, idéntica estimacióna la de la anterior protesta. En esta ocasión, no obstante, no pudieron secundar la manifestación las asociaciones de guardias civiles después de las sanciones que les acarreó su participación en la protesta del pasado octubre. Su respaldo a las demandas se plasmó, eso sí, en la pancarta que encabezaba la marcha (a la que también asistió la líder de UPyD, Rosa Díez), donde se podía leer: «Policía y Guardia Civil, por la dignidad económica y profesional». El portavoz de la Unidad de Acción Sindical, José Ángel Fuentes Gago, defendió la «legitimidad» del conflicto y aseguró que los agentes están «cargados de razón». Además, avisaron de que continuarán con sus reivindicaciones si el Ministerio del Interior no accede a reconocer sus derechos. «No vamos a parar hasta que se reconozca la diferencia retributiva y lo asuman en el Congreso», avisó Fuentes Gago desde la tribuna instalada en la madrileña Plaza de Colón. Conscientes de la dificultad de arrancar mejoras salariales en la actual situación de crisis económica, los sindicatos aseguraron que están dispuestos a aparcar sus reivindicaciones «uno o dos años» si se les reconocen sus derechos. «Con tres millones y medio de parados no vamos a exigir que se nos pague ahora la diferencia», dijo el secretario general del Sindicato Unificado de Policía (SUP), José Manuel Sánchez Fornet. «Múltiples reuniones» Por su parte, Interior advierte de que la actual situación económica y la austeridad presupuestaria «hacen muy difícil asumir las demandas que plantean los sindicatos policiales». El Ministerio asegura que en las «múltiples reuniones» que ha mantenido con los sindicatos se ha fijado una agenda de trabajo para abordar la mejora de las condiciones laborales de los policías, el refuerzo del catálogo de puestos de trabajo y medidas relativas al régimen disciplinario y la formación policial.

Más de 4.000 oficiales ascienden a comandante con veinte años de retraso

Otros 8.000 militares retirados podrían acogerse a este ascenso excepcional pese a que aún no han sido informados por Defensa. Aunque se les reconoce su antigüedad, no podrán cobrar los atrasos
La Razón 14 Marzo 09 - Diego Mazón

La introducción de la disposición adicional décima en la Ley de la Carrera Militar solucionó parcialmente un problema histórico de los miembros de las antiguas escalas auxiliares y Cuerpo Auxiliar de Especialistas del Ejército de Tierra. Histórica no por su trascendencia, sino porque, con veinte años de retraso, miles de oficiales de carrera han logrado ascender a comandante.

Tanto la escala como el cuerpo auxiliar fueron reorganizados en 1955 y 1956 para que los suboficiales de carrera pudieran ascender a oficiales y llegar a los empleos de teniente, capitán y comandante al tiempo que lo hacían sus compañeros de la llamada «escala activa». En 1974, no obstante, fueron declaradas a extinguir aunque manteniendo indefinidamente su régimen de ascensos. Tres años después, con la creación del Ministerio de Defensa, esa medida cayó en el olvido y muy pocos llegaron a ascender.

La presión ejercida desde diferentes ámbitos sobre esta laguna legislativa que había quedado llevó a Defensa a introducir una disposición adicional en la citada Ley de la Carrera Militar para corregirla. Y lo hace parcialmente. Con veinte años de retraso, a unos 4.000 militares en la reserva les han sido rectificadas sus antigüedades en los empleos que ostentaban y ascendidos a comandante con antigüedades comprendidas entre el 13 de octubre de 1986 y el 1 de noviembre de 1995. Por el momento, a este empleo han ascendido en torno a 1.500.

Pero este reconocimiento no lleva aparejada una compensación económica. Los atrasos en el sueldo que supondría haber reconocido esa antigüedad no serán pagados. Sólo desde 2008. Ésta es una de las cuestiones por las que tanto los afectados como algunas asociaciones militares como la Federación de Asociaciones de Militares de España (Fame) consideran que la corrección actual de Defensa sólo solventa en parte el daño causado.

La otra es que otros 8.000 militares retirados deberían poder acogerse a esta medida, pero aún no han sido informados de esta circunstancia por el Ministerio de Defensa, y eso que la propia ley exige que se notifique a los jubilados cualquier beneficio y asunto que pueda ser de su interés. Estos 8.000 tienen hasta el 30 de abril para solicitar los ascensos que les corresponden durante el tiempo que estaban activos o en la reserva, siempre que sea anterior a que cumplieran 61 años. Ahora son estos afectados los que tienen que realizar su petición personal para acogerse a este ascenso, pero al estar ya jubilados no dependen de Defensa sino de Hacienda, con lo que menguan las posibilidades que tienen de enterarse de esta posibilidad.

La tercera gran pega que las asociaciones y los afectados ponen a esta rectificación es que no pueden acogerse a ella los que actualmente están en activo que provienen de esas escalas y a los que les quedan, al menos, diez años para pasar a la reserva.

Debates sobre la Ley de la Carrera Militar

La Razón 14 Marzo 09

La Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME) ha abierto una serie de debates sobre la Ley de la Carrera Militar y los aspectos más polémicos que afectan a las diferentes escalas. Tal y como señala su página web, el primer debate estará centrado en los suboficiales, la escala más castigada por las sucesivas leyes de personal. A este seguirá otro sobre la tropa y marinería y el último se centrará en los oficiales y el curso de integración de escalas que actualmente están siguiendo buena parte de los miembros de la escala de oficiales.

Suben a seis los aspirantes por plaza para ingresar en las Fuerzas Armadas

ABC, 09-03-09

Más soldados y más preparados. Ingresar en las Fuerzas Armadas se ha convertido en unas de las salidas laborales favoritas para los jóvenes españoles. Con las mejoras salariales, de formación y promoción interna aplicadas en los últimos años para soldados y marineros, más el empujón de la crisis económica desde 2008, el Ministerio de Defensa había dejado de tener problemas para completar plantillas en las últimas convocatorias. Con el arranque de 2009, las Fuerzas Armadas han dado otro paso: tienen mucho margen para elegir. En el primer ciclo de recluta se han presentado seis aspirantes por plaza, dos más que hace un año y el doble que en 2007, según los datos de Defensa a que ha tenido acceso ABC.

Supone un gran avance sobre el arranque del proceso, cuando los aspirantes no llegaban ni a dos por plaza. Pero la gran novedad en la recluta de este año es el superior nivel de estudios de los candidatos: el 40 por ciento tiene hecho el bachillerato, cuando en 2008 el porcentaje se quedaba en el 32, casi el mismo que sumaban los jóvenes con un simple certificado de escolaridad y los sin estudio alguno.

En Defensa insisten, con las cifras de 2007 y 2008, que las Fuerzas Armadas ya se habían convertido en una salida laboral atractiva para los jóvenes, pero la crisis económica y el paro han ayudado, como demuestran los datos de los nuevos aspirantes. Un mínimo de unos 14.000 euros brutos anuales, un contrato de dos años con la posibilidad de prolongarlo o pasar a escalas superiores y, en algunos casos, la oportunidad de aprender una profesión es la oferta de las FAS profesionales desde hace dos años. Para optar a las 1.401 plazas para los tres Ejércitos ofrecidas en enero optaron más de 8.000 aspirantes. La mayoría de los puestos correspondían a Tierra -1.040- y tenían como destino el de fusilero. Pero entre las 254 plazas de la Armada y las 107 del Ejército del Aire había más especialización. Subieron los baremos, pero también los aspirantes más cualificados.

Es posible que algunos de ustedes no lo vea así. Pero al menos los asaltantes del Congreso el 23-F se rindieron, mientras el asalto a las instituciones del Estado no hace más que aumentar por todas partes. Y, encima, la crisis.

Según los datos que ha tenido acceso ABC, por primera vez en las fases de recluta del Ejército profesional predominan entre los nuevos soldados y marineros los jóvenes con estudios medios: ESO y Bachillerato (81 por ciento) frente a los que sólo tienen el certificado de escolaridad: 14,5 por ciento. En 2008 un 20 por ciento de los nuevos soldados y marineros apenas tenía estudios básicos y un ocho ni siquiera el certificado de escolaridad. Y ya había subido el nivel de formación.

Refuerzo para soldados

Según un informe remitido por Defensa al Congreso en 2007, el Ministerio había admitido durante ese ejercicio a 128 reclutas sin titulación alguna y a 11.557 con sólo el certificado de escolaridad. Se reconocía que el fracaso en los estudios más básicos era frecuente entre los aspirantes a entrar en las FAS y se destacaba que «la situación expuesta exige un esfuerzo añadido, aunque obligado, para elevar el nivel formativo de sus componentes, lo que exige compaginar las actividades específicamente militares con la realización de cursos de apoyo que posibiliten e impulsen a los militares profesionales de tropa y marinería la promoción o la adquisición de unas titulaciones y cualificaciones que les serán útiles, no sólo para su carrera profesional en las FAS, sino también para su reincorporación laboral cuando las abandonen».

Ese problema se fue corrigiendo a lo largo de 2008 con la llegada de reclutas con más formación. A finales del ejercicio ya se registraba una proporción de 4,5 aspirantes por plaza y había un 32 por ciento de nuevos soldados que habían terminado el bachillerato.

A partir de ahora se pondrán cubrir sin problemas las modestas -para el peso demográfico y económico de España-aspiraciones de Defensa de contar con 86.000 soldados y marineros a final de este año y con una formación previa «normalizada», muy similar al retrato social de la juventud española en cuanto a estudios. Las Fuerzas Armadas, pues, están a punto de recuperarse del bache en el reclutamiento que sufrieron después del fin de «la mili».

El Cuerpo de Infantería de Marina

... La pérdida del carácter orgánico de la Infantería de Marina daña una vieja, solvente y elitista institución militar. Y lo hace cuando nuestro entorno evoluciona en el sentido contrario. A lo largo de la historia hemos podido observar cómo prolongados períodos de paz provocan en la clase política y en los propios mandos militares una pérdida de sentido de la realidad. Paulatinamente, se van imponiendo actitudes burocráticas mientras se minusvalora el peso de instituciones de raigambre centenaria...
ABC Sábado, 07-03-09

Los grandes ejércitos nacionales son el resultado de la suma de sus unidades. De ellas heredan elementos esenciales a la función militar, como son el orgullo, el valor, la solidaridad, el sentimiento de pertenecer a algo que está por encima de la experiencia de una generación y que representa todo aquello que justifica la característica fundamental de un soldado: su disposición a ofrecer su vida. De ahí que el tiempo juegue a favor de las Fuerzas Armadas en aquellas sociedades que las han comprendido y han sabido administrarlas a lo largo de siglos. Para cualquier estudioso o aficionado al estudio de la historia militar los regimientos británicos son un modelo de integración social. Durante cientos de años han sido una institución perfectamente incardinada en su entorno social y geográfico. Por cada uno de ellos han pasado generaciones de una misma familia hasta el punto de ser uno de esos ejes que dotan de identidad a un apellido. Experiencias históricas fundamentales, como las dos guerra mundiales, han sido vividas y recreadas por miles de personas a través de un determinado regimiento al que se sienten y sentirán unidos. Todos son británicos, todos aman a su país, pero el supremo sacrificio lo hacen a través de algo próximo y concreto, una institución vinculada a su familia, a los suyos, por siglos.

España es uno de los estados más antiguos de Occidente, pero también es uno de los que peor ha gestionado sus ejércitos. Tras la Guerra Civil se llevó a cabo una reorganización en clave centralizadora y racionalista que se llevó por delante unidades centenarias que dotaban de continuidad la historia nacional desde los tiempos del Imperio. Eran días de nacionalismo encendido, un sentimiento que a menudo confunde la razón y se lleva por delante el sentido común. Como si el pasado no tuviera más función que la de dar sentido a la Historia se partió casi de cero, equiparando a España con una nación recién descolonizada y forzada a diseñar desde la nada unas Fuerzas Armadas. No es de extrañar que nuestras unidades más laureadas sean los tabores de regulares y los tercios legionarios, creaciones del siglo XX.

Una gran nación se distingue, entre otras cosas, por el respeto a sus viejas instituciones, aunque sólo sea porque han demostrado su utilidad a lo largo del tiempo. Frente al vicio de reorganizar está la virtud de reformar y adaptar lo justo; frente a la soberbia de la razón está la inteligencia de respetar la experiencia. Mal están los errores que cometimos en el pasado, pero peor es insistir en ellos. Las necesidades militares del Imperio llevaron al Emperador Carlos, en 1537, a adoptar una medida revolucionaria: asignar de forma permanente Tercios de Infantería Española a su Real Armada. Había nacido la Infantería de Marina. Desde entonces, los infantes de marina han intervenido en todos los océanos. En un tiempo en que el despliegue por mar era la alternativa más rápida, se intentaba dotar a nuestros almirantes de una fuerza terrestre que defendiera los buques, luchara en el abordaje, proyectara el poder naval y controlara la situación hasta la llegada de las fuerzas terrestres. En términos modernos hablaríamos de unidades de despliegue rápido y de choque, entrenadas para ocupar terreno hasta la incorporación al teatro de operaciones de otras más pesadas del Ejército de Tierra. Eran tropas, pero Armada. Mantenían su propia personalidad y mandos, pero su operatividad quedaba determinada por el despliegue naval.

La idea cuajó y hoy todos los grandes y medianos Estados tienen unidades de Infantería de Marina. La excepción es Estados Unidos, que entendió la diferencia entre circunstancia y función y optó por dotar a los Marines de la condición de Ejército. El maridaje Infantería-Armada era sólo una circunstancia temporal, la que convirtió a la segunda en el medio de trasporte más rápido durante un tiempo. Lo esencial de los Marines es su vocación de fuerza de proyección y choque, dotados por lo tanto de la potencia y el entrenamiento específico que les prepara para conformar una unidad inevitablemente elitista. A nadie ha sorprendido en Estados Unidos que hayan solicitado, a través de sus mandos, la retirada de sus unidades en Iraq para ser de inmediato desplegadas en Afganistán. El argumento es obvio, en Iraq se controla el territorio mientras que en Afganistán se combate. Cuando la Fuerza es escasa y los retos de seguridad pasan por el continuo envío de destacamentos militares a miles de kilómetros de distancia las unidades de infantería de marina resultan particularmente adecuadas.

España, sin embargo, es la excepción. El 27 de febrero se celebró el 472 aniversario de la creación del Cuerpo de Infantería de Marina, el primero de la Historia, y lo hicimos bajo el efecto de la Orden de Defensa 3771/2008 de 10 de Diciembre, que establece que la Fuerza de Infantería de Marina, con el Comandante General del Cuerpo a la cabeza, pase a depender del Almirante de la Flota. Una Orden que rectifica el RD 912/2002, que desarrollaba la estructura orgánica básica de los Ejércitos y establecía que la Comandancia General del Cuerpo se integraría en el Cuartel General de la Armada al tiempo que el Comandante General dependería del Almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada. De Cuerpo ha pasado a Fuerza, de depender del Jefe del Estado Mayor al Almirante de la Flota. La Infantería de Marina pierde su carácter orgánico dentro de la Armada y queda desprovista de su entidad institucional, que es lo que se viene conmemorando desde 1537. En estas nuevas circunstancias ¿podrá la Brigada de Infantería de Marina conservar sus valores específicos y mantener la calidad de su fuerza de combate?

La pérdida del carácter orgánico de la Infantería de Marina daña una vieja, solvente y elitista institución militar. Y lo hace cuando nuestro entorno evoluciona en el sentido contrario. A lo largo de la historia hemos podido observar cómo prolongados períodos de paz provocan en la clase política y en los propios mandos militares una pérdida de sentido de la realidad. Paulatinamente, se van imponiendo actitudes burocráticas mientras se minusvalora el peso de instituciones de raigambre centenaria.

Para nuestros gobernantes, que «prefieren morir que matar», que hacen gala de pacifismo y no ocultan su voluntad de convertir las FF.AA. en una ONG, estos temas carecen de interés y, desde luego, no está en su ánimo reivindicar unidades que se caracterizan por su disposición al combate. Es evidente que la situación de nuestra Infantería de Marina no es, ni mucho menos, el mayor de nuestros problemas. Sin embargo, la evolución que está sufriendo es un síntoma más de esa crisis del Estado que caracteriza nuestra situación presente. La descomposición a la que nos lleva la deriva radical del régimen autonómico va en paralelo a la evolución de nuestros Ejércitos hacia algo que no tiene mucho que ver con su naturaleza. Ambos procesos son resultado de una crisis de valores, de la pérdida del sentido de la realidad. Podemos rectificar o avanzar con decisión por el callejón sin salida en el que libremente nos hemos metido. En el caso del Cuerpo de Infantería de Marina, rectificar es fácil.

Los transexuales ya pueden ser militares

La Razón 6 Marzo 09 - Diego Mazón

El Gobierno publicó ayer el nuevo cuadro médico de exclusiones para el ingreso en las Fuerzas Armadas, que elimina la ausencia total de pene o testículos como impedimento para entrar a servir en los ejércitos, tal y como adelantó LA RAZÓN el pasado mes de agosto, lo que abre las puertas de la milicia a los transexuales. Esta modificación se produce después de que un transexual que, siendo mujer, intentó entrar en el Ejército en 2007 como hombre (Aitor), fuese rechazado por no tener genitales masculinos. La nueva revisión, firmada por la vicepresidenta De la Vega, evita que se produzcan estos casos, dado que, hasta ahora, un sujeto podía ser legalmente hombre pero físicamente mujer, por lo que al carecer de pene, el veto estaba legalmente justificado. El nuevo cuadro sí excluye por ejemplo a quienes sólo tienen un riñón. La profunda revisión de las exclusiones a la que en su momento aludían fuentes del Ministerio de Defensa se quedó ayer en seis puntos. Uno de ellos elimina el apartado relativo a «ginecología». Las afecciones de la mujer en este campo quedan unidas a las de los hombres en un apartado denominado «aparato urogenital» de catorce puntos.

La Armada usa la fuerza en Somalia

La Razón 5 Marzo 09 - D. M.-

El contingente español desplegado en la operación Atalanta, cuya misión es combatir la piratería en aguas del Océano Índico, no dudó el lunes en emplear la fuerza como advertencia para cumplir su cometido. La fragata «Victoria», tras recibir un aviso de que un buque estaba siendo atacado, puso rumbo a la zona indicada aunque envió a su helicóptero por delante para que controlara la situación. Al llegar a la altura del barco sospechoso, el helicóptero solicitó que se parara. Al no hacerlo, la tripulación de la aeronave no dudó en realizar disparos de advertencia por la proa de la embarcación. Tras detenerse y llegar la fragata, un equipo de infantes de Marina inspeccionó el barco sospechoso sin encontrar armamento.

Chacón presidirá la primera reunión del Consejo de Jefes de Estado Mayor

La Razón-2 Marzo 09 - Madrid

La ministra de Defensa, Carme Chacón, presidirá mañana la primera reunión del Consejo de Jefes de Estado Mayor, un órgano de carácter consultivo creado el pasado mes con el objetivo de reforzar la acción conjunta de las Fuerzas Armadas y coordinar los tres Ejércitos.

A esta reunión constitutiva, que se celebrará en la sede del Estado Mayor de la Defensa, acudirán, además de la ministra, el Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), general Julio Rodríguez, y los jefes del Estado Mayor del Ejército de Tierra (JEME), general Fulgencio Coll, de la Armada, almirante general Manuel Rebollo, y del Ejército del Aire, general José Jiménez. La creación de este órgano responde al compromiso de la titular de Defensa de reforzar la capacidad del jefe del Estado Mayor de la Defensa “para supervisar y evaluar la preparación de las unidades de la Fuerza, así como para velar por su disponibilidad”, según la orden ministerial publicada el pasado 18 de febrero por el Boletín Oficial del Ministerio de Defensa (BOD) El JEMAD, figura que preside el Consejo salvo que lo haga la ministra de Defensa, podrá recabar asesoramiento militar de este órgano consultivo, y apoyo para ejercer sus responsabilidades como asesor militar del presidente del Gobierno y del ministro de Defensa.

Entre otras funciones, el Consejo tiene la capacidad de establecer las normas para la acción conjunta y definir la estrategia militar, el desarrollo de las operaciones, la coordinación de asuntos relativos al régimen del personal militar en operaciones y en organizaciones internacionales en el ámbito de las Fuerzas Armadas, o establecer y coordinar medidas que persigan la máxima eficacia operativa en los Ejércitos. A sus reuniones podrán asistir las autoridades que eventualmente sean requeridas para ello.

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